Alma oscura

Capitulo 15

Sergey 

La observaba, quería verla alterada así que jugué un poco. 

– Seher?, La llame

– Hum, respondió, sonreí. 

– ¿Estás bien? 

– Aja, parecía que no quería hablar.

Así que le quite la cobija 

– Te quiero hacer mía otra vez. 

Se sorprendió, se levantó de la cama corriendo sin soltar la cobija. 

– No, llévame a casa, me dijo, reí burlón – ¿De que te ríes?, Protestó 

– Estaba bromeando. Camine a ella la  acorrale – No olvides que serás mi esposa, cuando digas, si acepto frente al padre, aceptarás que te haga mía cuando yo quiera. Le dije en un tono de voz autoritario. 

– ¿Y Maura?, Pregunto. 

 ¿Porque preguntaría por ella en este momento? Yo ni siquiera me acordaba de ella. 

– ¿Que con ella?, Le pregunté 

– ¿Seguirás viviendo con ella?.

¿Le afectaba? O Eso parecia, sonreí 

– Eso no te importa, le respondí marcando mi límite 

La vi ponerse tensa.

– Entonces tampoco te importaría que tenga otro amorío. Me dijo mostrándose como es.

Me llene de odio, acune su rostro con fuerza y la lanze a la cama. 

– Aprenderás a no retarme. Le dije asegurándome que no volviera hablarme de esa manera. 

La haría mía a mi manera, mordí sus hermosos senos, sus labios, ella iba a ser mi esposa y tenía que acostumbrarse a mí, la penetre con rudeza, entraba y salía de ella excitandome cada vez más con cada movimiento que daba, me fascinaba su estrechez, estaba loco de placer, la gire boca abajo y penetre su anillo, eso fue glorioso. La escuché sollozar pero no me importó. 

Iba marcar mi territorio y lo haría de cualquier manera, eso era lo que buscaba, quería ser la esposa de un viejo y el viejo la termino casando con su hijo, no podía quejarse, de igual manera ya estaba en la familia. No la deje dormir. Su vagina estaba hinchada aún así sentía deseos de hacerla mía, eso era poco  lo que se merecía... 

Me di un baño, no podía sacar de mi mente todo lo que le hice. 

Me abotonaba la camisa y la miré.

– No te demores que nos vamos, mañana es nuestro gran día. 

Me lanzó una almohada, estaba molesta.  

– Sal de aqui! Gritó, pobre de ella. 

Me acerque y la agarre fuerte del cabello, sentí el aroma de su shampoo. 

– Se amable, se muy amable, de lo contrario te haré pagar. La amenacé 

Tembló en mi presencia 

– Suéltame. 

– Como ordene, pase mi lengua por su boca – Creo que me hice adicto a tu hermoso cuerpo. Dije mordiendo su hermoso labio inferior... 

Lleve a su amiga y ella a la casa. 

Subi a mi habitación, no tenia porque adivinar, Maura estaba hecha una fiera. 

Al verme se acercó a mí y bofeteo mi mejilla, cerré los ojos y suspiré, esta mujer estaba tomando la costumbre de golpearme cada vez que quisiera. 

– Voy a decirte una cosa Maura, ¡Que sea la última vez que me toques, porque la próxima te responderé, espero y lo entiendas!. Advertí 

– No me das miedo, tú... Me pones un dedo y yo también te responderé Sergey. Mostró su rudeza de mujer rebelde y me encantó. 

Sonreí la tome del cuello y la acerque a mi. 

– Tengo ganas de tí, le susurré. 

De lo que si estaba seguro era de que hacerle el amor a Maura no era nada comparado con lo que me hizo sentir la ladrona de Seher... 

Mi padre me llamo, me dijo que vendría así que mi mujer no debía estar aquí. 

– Voy a extrañarte, me susurro. 

– No te preocupes, aquí viviré con la intrusa. Eres bienvenida. Le asegure... 

Salió de mi habitación así que llame a Leonardo, mañana me casaría y esto se debía festejar. 

– Llamaré algunos amigo para mí despedida de soltero. Le dije 

– ¿Habrá chicas hermosas ahí? Me preguntó

– No te preocupes, aquí está la cinta negra Made in china. 

Lo escuché reír 

– Esa mujer es una cosita increíble, le llevaré algo para que no me olvide si llaga a irse. 

 

Llegó la noche y esto apenas iba a empezar. Mis amigos llegaron... 

– ¡A celebrar gente!, Gritó Marcus, era el más bebedor de todos nosotros. 

No quería que Leonardo lo invitara porque este hombre no se podía controlar. 

Colocamos la música y las dos chicas para darme mi despedida llegaron. 

– Señores, ¿Estamos buscando al joven Sergey Dossantos?, Gritó una de ellas vestida de oficial. 

– ¡Aquí está muñeca!, respondió otro de mis amigos

La chica se acercó a mí, saco unas esposas, me echo los brazos atrás y me las colocó. 

– ¡Que empiece la fiesta! Gritó echándome alcohol en mi boca. 

Leonardo se había desaparecido con la amiga de Seher, ya sabía de esto, me huele a romance. 

Eleve mi vista hacia las escaleras y vi Seher bajar con cuidado para no llamar la atención, llevaba en sus manos una jarra vacía. 

– Suelta mis manos hermosa, le susurre a la chica. 

Seguí tomando con mis amigos, disfrutabamos de esta noche... 

– ¿Dónde está Marcus? Pregunté 

– Fue al baño, subio por las escaleras, me respondió Martin. 

Frunci el ceño así que subí... 

Escuché a Seher gritar 

– ¡Suelteme no me toques! ¡Alguien que me ayude!. 

Corrí a la habitación de ella. 

– ¡Marcus suéltala!, lo tome del cuello de la camisa y le propine un golpe. 

– ¿Que pasa Sergey?, ¿Porque te entrometes? 

Lo sacudí lleno de ira 

– ¡Es mi mujer hijo de puta!, grité sacandolo de la habitación – Lárgate ahora mismo si no quieres que reviente tu puta cara, destile. 

Me volví a la habitación de ella. 

Estába temblorosa, la tome del brazo y la estremecí

– ¿Que hiciste para llamar su atención?, Le pregunté

Ella me miró sorprendida 

– ¿Que iba hacer? No hice nada, baje a buscar agua para tomar mis medicamentos y cuando entre a la habitación el me acechó. Dijo en su defensa. 

La tomé de la cintura y la acerque a mí

– Eres mía, nadien podrá colocarte un dedo encima ¿Entiendes lo que digo?, Ella asintio temblando en mi cuerpo. 




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