Alma oscura

Capitulo 22

Sergey

Ví la hora en mí reloj de pulso. 

– A esta hora debería de estar en el mejor de mis sueños pero no, en este momento era el niñero de esta... Pequeña hermosa y diabólica mujer. Murmuraba cuando la escuché llamarme por mi nombre. 

– ¿Sergey?.

Me acomode para verle, crucé mis piernas y me incliné un poco hacia delante 

– Creo que hay un serio problema contigo Seher, estás llena de problemas, eso eres, problemas, problemas y más problemas. Bufé 

– Lo siento, no sabía que había un animal tan agresivo en tu casa. Se disculpó. 

La vi humedecer sus labios y mirar la jarra con agua.

Tonta, intento servirse agua como si pudiera.

– Está bien, no puedes moverte, yo te doy el agua. Dije siendo un gran cuidador... 

Me acerque a ella.

– Debo acomodarte para que te puedas tomar el agua. Dije al tiempo que acomodé su almohada. 

Al tenerla tan cerca y tener roce con su piel sentí una sensación que me perturbo al tiempo que me agrado. 

Tome su nuca y le acerqué para que tomara agua...

Sonreí un poco 

– Ya. Susurró muy bajo

– ¡Me sorprendes querida mía!, Si que tenías mucha sed. Le dije

– Sí, gracias. Respondió 

Mire la hora en mí reloj, estaba algo cansado. 

– Si tienes algo que hacer puedes irte, puedo llamar a Lupita. Me dijo derrepente

Negué mirándola a los ojos.

– Lo que tenía que hacer ya lo hice, respondí. 

Su rostro cambió derrepente, no sé porque me agradó verla así.

– ¿Estás bien?, Pregunté burlón 

– Mucho mejor, respondió irónica 

Reí al tiempo me acerque y tome su rostro con presión. 

– Aún tengo dudas Seher

– ¿Dudas de que?, Preguntó molesta 

– De saber... ¿Que carajos hacías afuera a esa hora? ¿Acaso buscabas a alguien? 

Frunció el ceño.

– ¿A quien iría a buscar a esa hora?, Solo salí a caminar, no podía dormir. Respondió exaltada 

Solté su rostro al escuchar su respuesta 

– ¿Porque no podías dormir?. Pregunté curioso 

– Sabes la respuesta Sergey, no preguntes. Me dijo. 

Frunci el ceño. Quiso decir algo pero quería confirmarlo. 

– Así que... 

El médico interrumpió y eso me tensó. No sé si ellos lo notaron tampoco era que me importara. 

– ¡Ah ya estás despierta Seher, que bueno!. Se acercó a ella, saco una lámpara de plumón y la coloco en sus ojos – Pues estás bien, necesitaras reposo absoluto ya que perdiste cierta cantidad de sangre, puedes acercarte a la recepción Sergey y pedir los recetarios. Se dirigió a mí – Y tú jovencita, harás todo lo que mandé, espero que te tomes la medicina y que comas saludablemente ¿Estamos?. Volvió a dirigirse a ella.

Me molestó la manera en la que ella le sonrió

– Está bien doctor, no se preocupe. 

Él médico la miraba fijamente 

– Eso espero, te veo en 8 días, ya tienes la cita conmigo. 

Aclaré mi garganta antes de hablar e interrumpirlo, que creía ese mediquillo para coquetear en mis narices. 

– No se preocupe doctor, vendremos a la cita y me encargaré de cuidar a mi esposa. 

– Me parece perfecto, mandaré la enfermera para que le quite el suero y pueda irse a descansar a su casa. Cambio su mirada apenas hablé 

Seher le sonrió y me miró como si me estuviera reprendiendo. 

 – Le agradezco. Le dijo 

El médico salió de la habitación y ella me miró, no la deje hablar si eso tenía pensado hacer.

– Así que ahora coqueteas en mi presencia. Le dije 

Ella se sorprendió 

– ¿Que dijiste?, No puedo creerlo, estás loco Sergey. Dijo molesta. 

No creí en su respuesta, la aceche.

– Seher, Seher, ten cuidado cariño, te lo advierto. Amenacé. 

La enfermera entro a la habitación con una silla de ruedas 

– Ya está todo listo para que puedan irse a casa, se acercó a mí tomándome por sorpresa – Estos son las recetas y los cuidados que debe seguir. Me dijo. 

Después que terminó de atenderla, Seher se sentó en la silla de ruedas. 

Un enfermero se acercó y tomo  la silla para ayudar a su compañera, salimos hasta el parqueadero... 

El tipo miraba a Seher de reojo y eso no me agradó, está mujer llamaba la atención en los hombres, me acerque a él y tome la silla. 

– Gracias yo la ayudo. Dije, extendí mis brazos y cargue a Seher. 

El enfermero  abrió la puerta del auto,  senté a Seher asiento del copiloto, le coloqué el cinturón de seguridad y la miré. 

– Llamas mucho la atención, susurre. 

Frunció el ceño confundida y así me gustó que se sintiera, no era nada para lo que le tocará vivir después de hoy... 

Llegamos a casa, y ella intento abrir la puerta del auto, la ví fruncir el ceño. 

– No puedes Seher, se abrirá la herida. Le dije irritado de verla hacer esas cosas.

Baje del auto y la cargue nuevamente en mis brazos hasta llegar a mi habitación. 

La acosté en mi cama y ella se tensó 

– No es necesario puedes dejarme en el sofá. 

Sus palabras me hicieron enfurecer. 

– Está bien, yo me acostaré en la otra habitación... 

Le dije al tiempo que salí... 

Me lance a la cama, saque mi móvil del bolsillo de mi pantalón y ví el mensaje de Leonardo. 

"Te espero a primera hora pendejo"   

Sonreí al leerlo. Respondí de inmediato 

"Mañana nos vemos" 

No se en que momento quedé  profundamente dormido... 

En la mañana  la alarma sonó, desperté de inmediato y me entre a la ducha... 

Después de vestirme baje a comer algo. 

– ¿Cómo amaneció mi viejita bella?, Le dije a María 

Ella río divertida 

– Por fin tienes otra cara, eso me agrada muchacho. Dijo al tiempo que apretó mis mejillas 

– Necesito comer algo ligero me están esperando

Ella deslizó un plato 

– Come muchacho, te veo delgado, tu vida de casado te está desgastando eh. Dijo con picardía 

Sonreí




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