Alma y los secretos que México calla

Capítulo 10: Payaso

Año 80 's en el norte de México, Tamaulipas, un hombre vestido de payaso hacía reír a todos los niños estando en cada fiesta.

Pero en la noche a las 3:00 am, fue atropellado y perdió la vida mientras regresaba a su casa. Pero días después, se comenzó a escuchar risas en los callejones y ver una figura que abundaba por la zona.

Alma y su familia, se encontraban en un circo que apenas tenían poco que lo acaban de abrir, Juanpa creía que dentro del circo también estarían animales como en las películas, pero Alma les explicó que en México pusieron una ley estricta sobre meter animales en los circos.

Ya que se considera como maltrato animal, y en su lugar metieran a bailarines, malabaristas, magos, payasos, etc.

__ Y además, si los encargados, quienes les dan los permisos a los cirqueros, se enteran de que están metiendo animales. Les quita esos permisos de forma permanente _ dijo Alma mientras tomaba asiento al lado de Octavio.

__ Es verdad, no sería correcto herir a un ser vivo solo para entretener al ojo público de la gente. _ dijo Juan Luis asintiendo y dando la razón a Alma.

Horas después de que el show terminara, los Ortega se dirigieron a la camioneta pero lograron escuchar una risa proveniente del callejón cerca del circo.

__ Oigan, ¿Alcanzaron oír algo? _ preguntó Juan Pablo mientras voltea hacia otra dirección donde escuchó la risa

__ ¿Si? y proviene de ese callejón…, seguro, fue una persona que iba pasando. No hay por qué alarmarse. _ dijo Alma con un tono dudoso.

__ Mejor vámonos a casa niños. _ dijo Octavio mientras observa el callejón, como si sabía que algo no andaba del todo bien.

Ya en la noche a las 3:00, uno de ellos, no pudo dormir bien. Ya que escucho las mismas risas que presenciaron en el callejón donde se encontraba el circo, se levantó solo por agua, pero las risas se escuchaban cada vez más fuertes entonces salió para ver que era realmente. Pero no sin antes llevar su macuahuitl.

Al bajar de la camioneta un globo rojo estaba parado enfrente de Alma, ella sabía que había alguien acechando. Pero al mirar nuevamente el callejón de noche, ve una figura misteriosa frente a ella.

__ Hola… Almita… _ respondió con una sonrisa espeluznante

__ ¿Que pedo? ¿Cómo sabes mi nombre? Yo jamás te he visto…

__ Pero yo sí… *risa* te divertiste mucho dentro de mi circo ¿cierto? ese lindo rostro tuyo me dio mucha, pero mucha ternura…

__ ¿Eh? pero ni siquiera sé tu nombre…_ dijo Alma totalmente incómoda.

__ *risas* __ ¿Y ahora de qué ríes? __ preguntó Alma nuevamente mientras el payaso sonreía macabramente __ Pronto lo sabrás… Alma mía *risa*

Sin nada más que decir, le da dos globos a Alma. Uno rojo y uno azul, la cual significaba una cosa: el globo rojo significaba que lo dejaría pasar esta vez, pero el globo azul indicaba que volvería por Alma y su familia…

__ *bostezo* ¡¡Alma!! _ gritó Octavio mientras buscaba a su hija.

__ Buenos dias papa…

__ ¿En dónde estuviste? No te encontré adentro de la camioneta

__ Eh, solo baje para ver que era. Pero solo eran gatos maullando.

__ ¿Y esos globos Alma?

__ No lo sé… estaba junto a la puerta…

Octavio observa los globos y luego al rostro de su hija, para él significaba que algo vio y que algo malo estaba por ocurrir. Le pregunto nuevamente si vio una figura desconocida y que intentaba hacer cualquier cosa con Alma.

__ No, por suerte no me hizo nada…

__ Bien. _ dijo Octavio con calma mientras abraza a Alma _ No tienes por que ocultarme nada mija, recuerda que yo también. Puedo ver espectros y espíritus, y si algo malo te llegara a pasar a ti o a tus hermanos. No se que seria de mi…

Esa misma frase ya la había escuchado Alma desde que Octavio la adoptó, aquella noche cuando enfrentó a la nahuala queriendo llevarse una de las piedras sagradas por los antiguos sacerdotes mexicas. Y también recordó como Octavio enfrentó al diablo en el callejón en el capítulo anterior.

__ Lo mismo digo de ti, papá… cuando enfrentaste al diablo en el callejón, pensé que,.. habíamos llegado tarde…

__ Lo sé, perdóname…

Alma creía que el payaso ya se había ido, escuchó nuevamente las risas provenientes del callejón, Octavio al escuchar la misma risa de hace unas horas. Sintió un fuerte escalofrío por todo su cuerpo mientras abrazaba a Alma.

__ Entremos a la camioneta mi amor _ dijo Octavio con voz temblando. __ si…

Octavio decidió dormir con Alma, Juan Luis y Juan Pablo para estar seguros por si llegara el espectro maligno. Ni el mismo no entendía el por que le temía tanto a los payasos, a través de su teléfono acerca del payaso que murió atropellado en los años 80’ s, en la misma época cuando Octavio tenía 17 años en ese momento.

__ “No puede ser que este lugar está invadido de miedo constante por alguna razón” _ pensó Octavio mientras investigaba.

Lo único que encontró es que, los vecinos antiguos de la colonia Madero aseguran de que perdió la vida siendo atropellado mientras intentaba regresar a su casa, otros aseguran que fue víctima de un asalto, y que su espíritu busca justicia. Pero otros dicen que fue por un crimen de robo que él cometió, y todo el pueblo lo contratacaron.

Para Octavio no sabia cual versión de la historia necesita creer, para enfrentarlo y mantener a sus hijos alejados de ese espíritu. La única prueba estaba en los dos globos que Alma sostenía en su mano derecha cuando salió de la camioneta.

En la informacion decia que un globo de color rojo indicaba que los dejaria en paz, pero el azul indicaba que volveria en cualquier momento. Octavio estaba totalmente listo y armado, con tal de que no dañaran a su única familia que él mismo adoptó.

A la mañana siguiente los Ortega entraron nuevamente al circo, porque habrá una función de acróbatas junto con los payasos. Alma al ver el mismo payaso de la noche anterior sospecho que él fingía ser una persona disfrazada de día, pero de noche es un espectro que asusta a la gente cuando se quedan parados ante el.




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