MERATH
Después de la conversación con mi tío, me sentí como si hubiera tragado piedras. Tomé un baño largo, dejando que el agua tibia me relajara, pero los pensamientos no se iban.
—¿Y el vampiro? —pregunté, mordiéndole una esquina a mi comida aun enojada.
—Descansando, o lo que sea que haga cuando intenta fingir que todo está bajo control. —Odvier me miró con seriedad y palmeó el sillón frente a él—. Ven, debemos hablar.
Me senté cruzando una pierna sobre la otra, el plato en las manos.
—A ver suéltalo, estoy lista para lo peor.
El me dio una risa divertida.
—Es bueno que este tomando esto con humor —su sonrisa se fue— sabemos que eres el resultado de la unión de una elfa con un humano —Asentí masticando el sándwich que tenia en mis manos— hay algo que pasa con tu lado elfo que afecta a Lutgard.
Trague y me enderece.
—¿Qué quieres decir?
—Nuestra sangre es como un afrodisiaco para ellos es por eso que nuestras razas no se mezclan.
—¿afrodisiaco? —lo mire incrédula— quieres decir que si un vampiro sin importar su sexo se calentaría si bebe tu sangre —le sonreí de lado haciendo que el negué con la cabeza— ¿A dónde quieres llegar?
El suspiro acomodándose en el sillón.
—El vinculo forjado entre ustedes, le exige a Lutgard mas que simplemente alimentarse de ti ¿entiendes?
Lo mire un rato incrédula.
—¿Me estas diciendo que me tengo que acostar con un vampiro? —El hizo una mueca— Ni si quiera me gusta y tengo que intimar con él.
El me miro entrecerrando los ojos.
—¿Segura que no te sientes ni un poco atraída hacia él? Así como el vinculo hace cambios en él también lo debe estar haciendo en ti.
Me quede mirándolo en silencio. Si bien me siento atraída es diferente a entregarme físicamente a alguien que apenas conozco.
—No es lo mismo —Lo mire— porque siento que no me has dicho todo.
Carraspeo antes de decir: —El necesitará alimentarse constantemente.
—Mierda.
Suspiré antes de bajar, buscándolo hasta encontrarlo en su habitación. No había entrado allí antes, lo primero que note era la luz tenue de las velas y un Lutgard sentado en un sillón con las manos cubriéndose el rostro, un gesto de desesperación y contención que jamás imaginé en él.
—Lutgard... —mi voz fue suave, casi un susurro.
Alzó la cabeza lentamente y la intensidad de sus ojos me estremeció.
—Vengo ayudarte con el tema de la alimentación —dije con más firmeza de la que sentía—. Entiendo que es necesario.
Él negó apenas con la cabeza, un suspiro escapando de sus labios.
—¿Qué prefieres la muñeca o el cuello?
El silencio fue denso, sofocante, hasta que respondió con voz ronca:
—El cuello.
Tragué saliva, mis manos temblaban levemente cuando su mirada no se apartó de mi desde el momento que entré por la puerta hasta posarme frente a él. Puse una mano en su hombro para estabilizarme y acomodarme con cuidado en su regazo "Bien, no era totalmente necesario, pero sentía curiosidad por esta posición, según en las novelas en más cómodo" su cuerpo reaccionó rápidamente, tensándose al contacto; respirando con fuerza como si el simple hecho de tenerme encima lo alterara "interesante" con dedos inseguros llevé mi cabello hacia un lado, dejando mi cuello expuesto.
—Hazlo.
Cerré los ojos esperando el pinchazo de los colmillos, pero no llegó. En su lugar, sentí el roce húmedo de su lengua deslizándose sobre mi piel, un jadeo se escapó de mis labios sin que pudiera detenerlo y gruñido grave vibró contra mi cuello. El calor se extendió por todo mi cuerpo provocando que mis mejillas ardieran, así mismo mi respiración se volvió errática.
Entonces mordió. El dolor casi inexistente fue eclipsado por la ola de sensaciones que estaba experimentando, sus labios estaban firmes contra mi piel succionando con una lentitud calculada, como si quisiera prolongar cada segundo.
Sus manos comenzaron a moverse, una aferrando mi cintura con fuerza, la otra recorriendo mi espalda con un cuidado contradictorio a la intensidad del momento. Me aferré a su hombro intentando mantener la cordura mientras cada sorbo suyo parecía arrastrar parte de mi voluntad.
Lo escuché gemir con placer y ese sonido alimento algo dentro de mí que no pude contener un gemido suave ahogado por encima de su hombro. Succionó una última vez y se apartó lentamente, dejando que el aire frío de la habitación golpeara mi piel húmeda dejándome una sensación tan extraña, entre una mezcla de vacío y deseo que me recorría las venas.
Lo miré tratando de enfocarme, pero no fue inteligente hacerlo, sus ojos brillaban con un carmesí intenso, su respiración era profunda casi temblorosa. Me soltó con lentitud reacio a dejarme ir, logre sentarme en el brazo del sillón apretando los puños contra mis muslos para ocultar el temblor de mis propias manos.
Él pasó la lengua por sus labios cerrando los ojos mientras exhalaba:
—Dulce... caliente... adictiva. —Su voz era un ronroneo grave que me erizó la piel, no me atreví a decir nada solo lo observaba esa expresión de satisfacción.
—Genial... —murmuré—. Soy tu droga y tu cena al mismo tiempo, una combinación perfecta para una vida estable.
Él abrió los ojos girando su rostro y clavando la mirada hacia mí, no había nada en su expresión.
—No entiendes, Merath. No es solo hambre lo que siento cuando estoy cerca de ti... —Se interrumpió, apretando la mandíbula—. Es demasiado.
Me crucé de brazos, fingiendo calma.
—Bueno... como ya te has alimentado, es momento de irme a descansar.
El me miro por unos segundos largos antes de asentir.
—Descansa.
—Tu también, nos vemos mañana,
—Bien.
Hola👋🏽
Soy yo, vengo a preguntarte ¿Qué te ha parecido la historia hasta ahora? 😶🌫️🫣
Me retroalimento leyendo los comentarios pero hasta ahora nadie ha comentado y no sé si les gusta. 🫢
Si puedes dejarme tu comentario me llenará de felicidad y emoción porque estaría interactuando con alguien que está leyendo mi historia 🤭✨
Ten un buen día, tarde y noche 🫂