Almas de Media Noche

Capítulo 21

El sueño comenzó con un mar de sombras espesas ondulando como humo vivo y entre todas esas siluetas había una sin rostro, su forma era más nítida, más densa y sabía que me estaba mirando, entonces una voz se escuchó haciéndome sentir escalofríos:

Te encontraré.

Desperté de golpe, sudando y el corazón acelerado.

—Genial, una noche de horror gratis —murmuré, pasándome una mano por la frente. Me levanté dándome cuenta que estaba en mi habitación y no en el sillón de la biblioteca busqué mi teléfono encontrándolo en la mesita cercana para revisar la hora tres cuarenta de la mañana "¿Por qué las pesadillas siempre se tienen que dar en esta hora?" a pesar que dormí por mucho tiempo todavía tenía la sensación de cansancio sobre mis hombros, respiré hondo mientras me acomodaba en otro para volver a cerrar los ojos.

Era pasada un poco medio día cuando me levante por el hambre que sentía, una duchar fría rápida, una ropa cómoda y estaba lista para bajar.

Escuché los murmullos en la sala principal antes de llegar al final de la escalera. "Voces nuevas" con curiosidad me detuve a medio camino, viendo a Lutgard conversando cómodamente con dos desconocidos.

Y entonces ellos giraron la cabeza hacia mí casi al mismo tiempo, al notar mi presencia. Eran hermosos, poseían una belleza distinta a la de Lutgard, pero igual de dominante.

La mujer tenía el cabello entre castaño y rojizo, lleno de rizos largos que caían en ondas libres sobre sus hombros. Su piel blanca resaltaba con el conjunto negro que llevaba era elegante y atrevido, realzaba su cuerpo. Sus ojos dorados brillaban como metal fundido, el porte altivo me dejó claro que era alguien acostumbrada a ser el centro de atención.

Me la quedé mirando fascinada, que bueno que nunca me sentí menos frente a la belleza de otra mujer porque reconozco que puede llegar a intimidar.

El hombre, en cambio, tenía un aire distinto. Su cabello plateado recogido en una coleta alta, dejaba a la vista unas facciones delicadas, incluso masculina "¿se puede ser delicado y masculino al mismo tiempo?". Llevaba lentes dándole un toque intelectual viéndose atlético, vestido con ropa de corte militar, dejaba claro que no era ningún ratón de biblioteca. Sus ojos, también dorados, transmitían algo amabilidad.

Me parecían familiares, aunque estaba segura de no lo he visto nunca, había algo en ellos que despertaba una extraña sensación de reconocimiento.

—Merath—interrumpió Lutgard mirándome como si quisiera leer mi reacción para luego hacer un hacia los invitados —Emma y Ethan Russ, Mis primos.

Emma me evaluó de arriba a abajo sus labios curvándose en una sonrisa pequeña.

—Así que... esta es Merath —su tono tenia un toque de interés cargado de juicio.

Ethan en cambio, me dedicó una inclinación de cabeza bastante educada acompañado de una sonrisa amable.

—Un placer conocerte.

Emma no tardó en hacerse notar, dio unos pasos hacia mí, el sonido de sus tacones resonando sobre el suelo con la seguridad de quien está acostumbrada a acaparar la atención.

—Eres más... terrenal de lo que esperaba —comentó barriendo su mirada por todo mi cuerpo.

Rodé los ojos.

—Y tú mas animal de lo que pensé.

Ethan soltó una risa baja rápida disfrutando obviamente de la fricción.

—Me agradas.

Emma le lanzó una mirada cortante, él solo se encogió de hombros divertido. Lutgard se mantuvo en silencio, observando la escena con los brazos cruzados, su ceja arqueada delataba lo mucho que estaba disfrutando en secreto del choque de personalidades.

— ¿Qué eres exactamente? —preguntó Emma, ladeando la cabeza. Había un filo venenoso en su voz que cubría con una sonrisa perfecta.

—Mitad humana, mitad elfa con un bonus track de una sangre que nadie pidió —respondí con ironía, levantando las cejas, sabia perfectamente que era.

—Y orgullosa de ello, por lo que veo.

—Que bueno que no necesites lentes —ataqué de vuelta, por unos segundos, nuestras miradas se encontraron como dos espadas que chocan, no me moví, y ella tampoco.

Ethan se aclaró la garganta, intentando romper lo que sea que se estaba formando.

—Lo que Emma intenta decir —me miró—, es que somos familia de Lutgard y eso, de alguna manera, nos convierte en... ¿conocidos cercanos?

—O en jueces —corrigió Emma suavemente, una media sonrisa en su rostro.

Me crucé de brazos.

—¿Sabes? Los jueces son muy odiosos la mayoría del tiempo y la gente no los soportan.

Ethan volvió a reírse, y esta vez hasta Lutgard dejó escapar una exhalación sonora, una risa contenida. Emma frunció el ceño, pero no se inmutó en lugar de enojarse, sonrió en desafío.

—Tienes lengua afilada —comentó—. Eso puede ser un problema.

—O una ventaja, depende de quién esté escuchando —repliqué alzando los hombros.

Lutgard finalmente habló, cortando todo el tema.

—Basta. No han venido aquí a medir fuerzas.

Emma alzó la barbilla.

—Solo quería conocerla, primo, nada más.

—Pues ya la conociste —contestó él con una firmeza que cortó cualquier otra réplica.

Para suavizar el momento su hermano se inclinó un poco hacia mí.

—No te preocupes, lo demás será pan comido.

—Pan con un poco de café —añadí con sarcasmo.

Emma puso los ojos en blanco luego una sonrisa traicionera mostraba que no me odiaba tanto como quería aparentar; incluso tal vez podía sentir interés. Fui directo a la cocina preparándome lo que comería y subí directamente a mi habitación, la verdad no tenía ánimos para conversaciones afiladas y ambientes tensos.

LUTGARD

Esperé a que subiera las escaleras con un plato en la mano antes de mover un dedo, su olor aún flotaba en el aire. Me giré lentamente hacia Emma y Ethan, ambos me miraban en silencio, conteniendo lo que sea que desean decir.

—Dilo ya, Emma —murmuré, dejándome caer en uno de los sillones de la sala.




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