Almas de Media Noche

Capítulo 26

MERATH

Me había acostumbrado a despertar entre los bosques grises que rodeaban este lugar, a desayunar en silencio o con la compañía de Ethan, y a entrenar hasta quedar empapada de sudor entre risas nerviosas y moretones. Dos meses de probar la paciencia de Ethan incluso divertido, de ver a un Lutgard todo rígido, exigente, midiendo cada uno de mis movimientos, raya el límite de paranoico. Se involucró en mi entrenamiento, era distinto e igualmente agotador, todo era mental y sensorial.

—Concéntrate — repetía una y otra vez mientras intentaba hacer lo mismo que él, la mayoría de las veces fracasaba. Mi sangre élfica se agitaba haciendo que cada intento terminara en frustración por otro lado él nunca me regañaba, nunca me felicitaba, solo asentía y se encerraba en la biblioteca donde llevaba semanas revisando papeles y libros que olían a polvo.

Los momentos que compartíamos se limitaba a alimentarse de mi con frialdad casi mecánica, apenas un roce de colmillos, una caricia de su aliento en mi piel, y nada más, luego venía el silencio, eso a mí me irritaba más que cualquier comentario mordaz.

Mientras tanto, mi vida social se había reducido a llamadas rápidas y mensajes de texto con mis personas cercanas, hablar con ellos me mantenía cuerda rodeándome de una normalidad que claramente no tenía. Sentía como la amargura crecía silenciosamente en mi pecho junto a la horrible sensación viscosa que sientes cuando te encuentras en peligro, como si estuviera siendo observada en todo momento.

Por otro lado, la conexión con Odvier había sido nula comparada con el mes pasado que era constante, en solo pensarlo me hacía mover mi pierna en impaciencia "¿Dónde se ha metido?" era el pensamiento recurrente mientras permanecía sin recibir una misera llamada o algún mensaje que dijera "Me fui de vacacionas con una ardiente elfa para hacer cochinada élfica" nada y eso comenzaba a irritarme.

Emma y Ethan frecuentaban la casa, viéndose cada vez más tensos, más serios. Sabía que algo estaba ocurriendo entre ellos, era evidente pero no decían nada; incluso Lutgard se mantenía su boca cerrada al menos que sea para exigirme en las practicas. En particular hoy estaba sola en la casa por quinta vez y cada vez que ocurría sentía que la casa se hacia mas grande, los espacios mas oscuros, las paredes más frías y cada rincón daba la sensación de que algo aparecería de repente. Me hice un ovillo en el sillón grande contando en mi cabeza para hacerme dormir, al llegar al número cien una exhalación salió de mi sonando demasiado fuerte en la salita.

—¡Que aburrido!

:)




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