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Merath sentía el aire era más espeso que otras veces, totalmente oscuro "debe ser un sueño" con rapidez un extraño murmullo comenzó a resonar, parpadeando miró hacia todos lados hasta; sus ojos ya acostumbrándose a aquel lugar, visualizaron que entre toda esa oscuridad había unas siluetas "mierda" fue lo que salió de su boca cuando supo que aquellas siluetas se movían como sombras, diferentes formas y tamaños comenzaron a moverse de manera inquieta.
—Otra vez... —susurró sintiendo el escalofrío que comenzaba a colarse en su espalda. Una silueta avanzó con un andar elegante parecía flotar, casi hipnótico.
—Al fin... —dijo con una voz melodiosa que la hizo fruncir el ceño—. Al fin puedo verte como se debe.
Merath retrocedió un paso sabiendo que aquel sueño no era del todo normal — ¿Quién eres? —su pregunta sonó mas fuerte de lo esperado, enfocando su mirada en aquella silueta para ver si lograba conseguir un vistazo decente. Lo que parecía ser su cabeza hizo un movimiento ladeado soltando una risa casi divertida.
—Soy Zelti.
Pronuncio su nombre con altivez y sin saber por qué Merath sintió como su estómago se cerraba al escucharlo, No lo reconocía, pero su cuerpo reaccionaba de manera involuntario. No supo mas que decir, que:
—No te conozco.
—¡Oh! —Zelti soltó una risita suave casi cruel— claro que no, pero tu familia sí.
Merath frunció el ceño enderezándose cruzando de brazos tratando de calmar el leve temblor de sus manos: —¿De qué familia hablas?
—Deja de hacerte la tonta, aunque realmente no importa, tú será suficiente —unos hermosos ojos verdes brillaron, alzando lo que parecía ser su mano de manera delicada—. Eres el látigo que necesito para que salga de su escondite.
Antes de que pudiera reaccionar y preguntar de que estaba hablando, sus dedos rozaron su brazo con ese toque delicado conocido pero que no ubicaba de donde, sin embargo, su cuerpo reaccionó rápidamente doblándose en dolor. Un grito desgarrador salió de su garganta haciéndola caer de rodillas jadeando, sintiendo como si miles de agujas atravesaran su piel, un dolor físico que parecía traspasarlo mas allá.
—¿Sientes eso? —Zelti se inclinó hacía ella logrando por fin verla, los ojos de Merath agrandaron en sorpresa al reconocerla; era la chica del supermercado "Joder"— Ese es mi regalo para ti, espero que lo disfrutes como yo lo estoy haciendo.
Merath sentía como si un fuego recorriera su cuerpo debajo de su piel, las lágrimas comenzaron a caer y los jadeos comenzaron a ser mas erráticos.
—Basta...
—¿Basta? —murmuro la chica con fingida decepción— pero si penas estamos empezando.
La oscuridad comenzó a sentirse más cerrada "¿era eso posible?" el pánico comenzó a subir por su garganta casi de sofocante. Se sentía atrapada, asfixiada; sentía que iba a morir de dolor.
—¡Te he encontrado! —gritó con euforia y una mirada enloquecida mientras sus manos se apretaban juntas en su pecho como si diera un agradecimiento o una plegaria— ¡Y no tengo soltarte!
En la realidad el cuerpo de Merath se arqueaba sobre el sofá sudando y gimiendo de dolor. Escuchaba a Lutgard llamarla por su nombre, pero no podía reaccionar, estaba atrapada con los labios abiertos en un grito mudo, la piel húmeda y el rostro descompuesto. Él se arrodilló a su lado sujetándola de los hombros.
—¡Despierta! ¡Mírame!
Emma llegó corriendo con sus rizos castaños rojizos moviendo por todos lados, seguida de Ethan quien miró la escena preocupada: —Parece como si estuviera atrapada —comentó con el ceño fruncido y los ojos dorados encendidos—.
—¿Qué? —gruñó Lutgard, con los colmillos asomados—. ¡¿Cómo que atrapada?!
Él asintió: —Si no reacciona, pero tiene sus ojos abiertos, entonces debe estar atrapada en su sueño— su hermana apretó los labios intercambiando una mirada tensa con su hermano.
—Sácala —dijo con urgencia—. Usa el vínculo, tráela de vuelta.
—¿Eso es posible?
—Tienes un vinculo ¿no? debe servir de algo.
—¡¿Y cómo mierda hago eso?! —alzó la voz mientras sostenía a Merath sobre sus piernas.
—¡No lo sé! —gritó Emma alzando las manos— nunca he tenido un vínculo.
—Calmémonos todos —la voz de Ethan era suave pero su preocupación era evidente—concéntrate en ella primo; intenta sentirlo.
Lutgard abrió su boca con intensión de insultarlo cuando una idea llego a su mente, sus ojos se pusieron rojos fijando la mirada de ella en la suya.
—Vuelve conmigo —murmuró repetidamente—. ¡Vuelve!
Dentro del sueño, Merath escuchó el eco de una voz conocida. "¡Lutgard!" sonrió sin querer sintiendo el alivio que comenzaba a recorrer su cuerpo "¡sí!" Zelti frunció el ceño mirando alrededor, sus ojos cambiaron de un verde a violeta llenándose de furia gritando —¡No! ¡Ella es mía! — Aun así, algo tiró con fuerza arrancándola de aquel lugar cesando todo dolor de golpe, ella volvió en sí con un grito ahogado, los ojos desorbitados y el corazón latiendo con violencia.
—Te tengo —susurró él con voz suave—. Ya estás conmigo.
Ella lo miraba con la respiración entrecortada y lágrimas corriendo por sus mejillas murmurando con voz cansada— Me dijo que se llamaba Zelti y era la chica del supermercado— Los hermanos se miraron nuevamente lo que hizo a Merath fruncir el ceño, volvió a mirar a Lutgard para verlo fruncir el ceño también.
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:)
enso como las sombras del sueño.