Almas de Media Noche

Capítulo 31

MERATH

Habían pasado varios días desde la irrupción de Zelti en la casa, y su presencia aún se sentía a nuestro alrededor "o solo es mi percepción", a veces sentía que me estaba volviendo psicótica, pero algo que sí estaba segura era lo ansiosa que me estaba volviendo afectando mi ciclo de sueño, cuando lograba conciliar el sueño, despertaba sobresaltada con la sensación de estar siendo observada desde un rincón.

La casa estaba silenciosa esta mañana, Lutgard se había mantenido más distante de lo habitual encerrado en la biblioteca junto a Ethan, revisando documentos que llegaban de la casa principal y yo por primera vez en mucho tiempo me encontré sin nada que hacer, sola en la cocina preparándome un jugo y un par de tostadas, sentándome en la mesa mirando hacia la ventana, todo parecía igual o diferente en el jardín y los pensamientos que no ayudaban en nada volvían "¿Por qué yo? ¿Y si ella vuelve?, jode solo quiero una vida tranquila junto a mis hermanos" suspiré apretando la taza entre las manos con más fuerza de la necesaria, tratando de evitar ponerme ansiosa nuevamente.

—Si sigues mirando así la tostada, terminará confesando todos sus pecados.

Levanté rápidamente la vista para encontrarme con una Emma de pie en el marco de la puerta, su mueca característica y esa elegancia que ya me parecía insultante. Vestía con estilo rockero, pantalón negro de cuero y un suéter rojo vino que decía "soy el jefe" y unas botas negras militar, no pude evitar rodar los ojos, pero en el fondo agradecí su interrupción.

—¿No tienes otra cosa que hacer además de invadir mi espacio Emma?

Ella se acercó con pasos medidos dejándose caer en la silla frente a mí apoyando un codo sobre la mesa y su mano sobre su mejilla.

—Podría, pero prefiero fastidiarte, es más divertido.

Un extraño silencio cómodo se instaló entre nosotras, haciéndome respirar profundamente antes de comentar:

—Todavía me tiemblan las manos cuando pienso en Zelti, esa cosa que proyecta no es normal.

Ella sintió aclarándose la garganta antes de pronunciar:

—Su habilidad puede ser peligrosa sí. El toque tormentoso puede destrozar un cuerpo por dentro sin dejar marcas, pero no es invencible; todas las habilidades tienen un límite.

La miré con curiosidad: —¿Cuál es la tuya?

—Puedo transformarme en lo que desee—una sonrisa maliciosa curvó sus labios—Persona, animal... incluso un objeto, si lo pienso bien.

—¿Un objeto? — Parpadeé incrédula.

—Claro —replicó Emma con un gesto de hombros—. Podría ser esta taza, por ejemplo.

Bajé la mirada a la taza en mis manos y volví a mirarla interesada, Emma me sonrió "Oh, alguien está orgullosa de su habilidad".

No pude evitar el pensamiento que me vino, no sé qué expresión estaba poniendo, pero ella comenzó a negar—¿Qué? No he dicho nada.

Se encogio de hombros cruzando los brazos: —No lo haré.

—Aburrida.

—Demente.

—Básica.

Ella entrecerró los ojos sonriendo ladinamente: —Soy todo menos básica, lo sabes.

Alce una ceja.: —¿Conoces la palabra humildad? Deberías practicarlo.

Apartó su pelo sobre el hombro mientras cruzaba las piernas: —No me adapto a las cosas nuevas.

Negué con la cabeza riendo; sentía que un aire amistoso crecía entre nosotras, la puerta se volvió abrir dejando ver a Lutgard acompañado de Ethan, sus ojos se clavaron en mi por un segundo ante de dirigirse a ambas.

—Vamos a la casa principal —su voz raposa se hizo presente— vamos a revisar unos documentos y ver que podemos averiguar sobre esta nueva cercanía entre las gárgolas y hadas.

Ethan asintió mientras Emma le dirigió una mirada burlona: —¿Y qué hacemos con la niña?

—Se queda contigo —ordenó sin desviar la vista.

—Perfecto — Ella sonrió con un destello de diversión— No prometo que siga intacta, pero al menos estará viva.

—Emma —gruñó en advertencia.

—Relájate primo, solo bromeaba.

Lo miré con fastidio, pero no había nada que pudiera decir, sabía que era necesario; tampoco quería quedarme sola. Cuando ambos desaparecieron de la sala, el silencio reinó Emma bostezo mientras se levantaba.

—Parece que vamos a tener tiempo de sobra para conocernos mejor.

Bebí el resto de su jugo de un trago murmurando: —Genial justo lo que necesitaba.

Su risa no tardo en salir y me encontré riendo con ella, saliendo de la cocina.

LUTGARD

No pronuncié ni una sola palabra durante el trayecto, Ethan caminaba a mi lado con el ceño fruncido, tan tenso como yo lo estaba, pero ninguno quiso romper el silencio, cuando atravesamos los grandes portones de hierro, la familiaridad de los muros no me provocó alivio, sino un peso incómodo en el pecho.

"Hace tanto tiempo que me fui"

Entramos en la casa sin detenernos, sin mirar a las doncellas o a los guardias que se inclinaban. Tenía una misión en mente y quería acabar rápido con la visita, al llegar al despacho del rey; mí padre, la puerta se abrió con un leve chirrido y el olor a incienso y madera me envolvió.

Dentro estaban todos: mi padre, el rey Aldebrand, imponente con aquellos ojos rojos brillando, mi madre, Lirien, elegante como siempre, la única capaz de suavizar la dureza del ambiente; mis tíos Adriel y Selene, padres de Ethan y Emma, sentados con calma estudiada ocultando más de lo que mostraban. Mi primo se retiró hacia sus progenitores con un gesto respetuoso, dejándome solo frente él, inclinando la cabeza pronuncie —Padre, Madre, Tíos— Camine hacia el rincón derecho en el sillón de uno cruzando una pierna sobre la otra, en una rígida postura; sin embargo, mis manos tensas delataban que la calma que mostraba era solo un disfraz. La voz grave de mi padre se escucho fuerte en toda la estancia.

—Empecemos —apoyó ambas manos sobre el escritorio de roble— Las gárgolas han comenzado a moverse de manera extraña, casi en frenesí.

Adriel asintió lentamente: —Se han acercado a nuestros clanes más pequeños provocando enfrentamientos, tenemos informes de bajas en ambos lados. Los más jóvenes son los primeros en caer.




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