MERATH
El sol se colaba débil entre las cortinas, dando un poco de luz a la oscura habitación. Mis ojos se abrieron lentamente, sintiendo la incomodidad instalada en mi garganta y la pesadez de mi cuerpo, la quietud a mi alrededor parecía engañoso; todo parecía calmado, pero dentro de mí todavía había agitación. Los recuerdos llegaban uno tras otro, lagrimas se acumularon y el dolor de cabeza hizo acto de presencia. Sin poder soportar estar más tiempo acostada, me levante sintiendo mis manos temblar y doler; los nudillos estaban muy lastimados, sin embargo, este dolor físico no se compara con el dolor emocional que estaba cargando.
Suspirando no pude evitar pensar que todo me había sido arrancado "¿Qué es la verdad? ¿Quién tiene la verdad? Un padre que pensé era humano; resulta que no lo es y una madre que siempre estuvo con nosotros resulta que nunca lo estuvo, está muerta y jamás la conocí... y ¿mis hermanos?" sentí la mejilla caliente y humedecida "¿Qué haré?"
La duda y el miedo me consumía más que todo. Midas, Maeve, Muna ¿No eran realmente mis hermanos? Sentí un frío recorrerme la espalda, mire mis manos para hallarlas temblando, trate de contenerlo, pero subía rápidamente hasta mi cuerpo.
—¿Estoy sola? —susurré en la soledad de mi habitación, las náuseas no se hicieron esperar; me levanté con torpeza hacia el baño, y vacié lo poco que tenía sin parar hasta que el sabor amargo y la acidez de aquel liquido amarillo salieron. Con las fuerzas que tenía caminé hacia el espejo somo para encontrarme con el desastre de mi reflejo, ojos rojos e hinchados con nuevas lágrimas, cabello revuelto "te ves débil" ese pensamiento hizo latir un nuevo sentimiento, rabia; apreté los puños con fuerza. Me giré caminando hacia la cama, donde aún quedaba el rastro de su presencia, había sido lo único en lo que pude sostenerme anoche, cerré los ojos respirando hondo "tengo que recomponerme, tengo que ser fuerte" sabía que el tiempo no me iba a esperar, sabia que lo que sucediera más adelante volvería a lastimarme "¿Cómo se los diré? Como..." negué con la cabeza, tomé mis ropas y volví a meterme al baño.
El olor a pan tostado y café recién hecho impregnaba la cocina, caminé despacio casi arrastrando los pies, al entrar me encontré con los hermanos Russ sentados, ambos me miraron de inmediato sin saber que decir
—Buenos días... —murmuré, fingiendo una sonrisa que no me llegaban a los ojos. Ethan inclinó la cabeza en un saludo respetuoso, y Emma solo asintió seria, ninguno habló. Abrí el refrigerador, saqué lo primero que vi y me serví el desayuno a pesar que mi estomago se revelaba, me obligue a sentarme con ellos, masticar y tragar para aparentar, prefiero fingir a recibir lastima. Empuje mi plato a un lado cuando terminé, al levantarme de la silla sentí mis piernas temblar, pero no me detuve; me dirigí a donde sé que él estaría. Mi tío Odvier sentado en el sofá tenía semblante totalmente de cansancio, no parecía haber dormido; sus ojos, sin embargo, se iluminaron apenas me vieron entrar.
Trague saliva queriendo mantener la calma, pero cuando cruzamos miradas algo dentro de mi pecho se apretó, respire hondo, pero me costó pasar aire y en contra de todo lo que me había propuesto no hacer, las lágrimas comenzaron a deslizarse por mis mejillas sin permiso.
—Tío... —mi voz salió rota. Él se puso de pie con una expresión de dolor y, sin dudar se dirigió hacia mí y me abrazó con fuerza. Me aferré a él con desesperación, escondiendo mi rostro en su hombro; sentí un temblor, no sabía si era mío o del, pero sinceramente no me importaba. Los pasos de Ethan y Emma no se hicieron esperar, entraron con prisa, pero al ver la situación se mantuvieron en el marco de la puerta, al mismo tiempo lo ví aparecer, sus ojos fijos en mi aun estando en distancia.
—¿Qué haré? ¿Qué será de mis hermanos? —pregunté entre sollozos, apretando más fuerte el abrazo. Sentí a mi tío bajó la cabeza, incapaz de responder— Esto lastimara de gran manera a Maeve todavía no supera la desaparición de mamá y ahora esto ¿Qué debo hacer? —Lo miraba pero a la vez no podía registrar sus facciones, susurre en un sollozo: —Muna apenas es una adolescente.
Solo escuchaba la respiración de mi tío y el sonido de las aves ajenos a nosotros.
—Yo... —miré al piso entre nosotros negando— Nosotros nunca conocimos a nuestros padres.
Un lamento quebrado salió de mi y algo tuvo que hacer en mi tío volvió a rodearme con sus brazos más fuerte.
—Shhh... Merath... —dijo con suavidad, acariciándome la cabeza—. No estás sola.
Sus palabras me hicieron retroceder y romper el abrazo con los ojos adoloridos tratando de transmitir mi enojo lo que más que podía.
—¡Nunca quise esto! —grité y mi voz se quebró entre el enojo y desesperación— Nunca fui nada... ¡no pertenezco a ningún lado!
Mi respiración era rápida casi frenética, el pecho subiendo y bajando con violencia, incluso me sorprendía como podía reemplazar el dolor por el enojo en un segundo.
—No importa lo que digan —continúe—, siguen siendo mis hermanos. ¡Mis hermanos!
—Lo único que tengo son a mis hermanos —Lo mire iracunda— siempre nos hemos tenidos a nosotros mismo, no importa lo que diga, ¡son mis hermanos! Y eso nadie me lo quitará.
Solté un suspiro agotado sintiéndome de repente sin fuerzas, pasando las manos por mi cabello mientras miraba a la pared más cercana, no pude evitar soltar una risa seca para luego decir lo más ridículo que pasó por mi mente.
—Quizás... lo mejor sería no haber existido.
Me gire observando a todos y a la vez nada, cada parte de mi vacía: —Estoy cansada —susurré, apenas con voz—. Necesito descansar...
No esperé que nadie respondiera, camine hacia las escaleras saliendo de la sala sintiéndome expuesta y avergonzada a dejar ver mi dolor expuesto.
LUTGARD
Las palabras de Merath seguían latiendo en el aire, ella ya había desaparecido escaleras arriba, pero su desesperación, no dejaba de rebotar en mi mente, se me hacía difícil respirar y el dolor en mi pecho eran demasiado fuerte. "será el vínculo?" desde ayer no he podido dejar de preguntarme sobre los sutiles cambios que se estaban haciendo evidentes.