Almas de Media Noche

Capítulo 39

MERATH

Al sentir sus brazos rodeándome con fuerza temiendo soltarme, me hizo temblar. Las lágrimas que comenzaron a deslizarse por mis mejillas se sentían caliente; todas las emocionas que había sentido apenas esta mañana pasaron a un tercer plano, los tenía conmigo y era lo único que me importaba.

La mirada de Midas cuando se separó fue muy evidente; preocupación. Poso su palma en mi mejilla, con suavidad; observando cada parte de mi rostro como si buscara algo. Cuando estuvo satisfecho su expresión cambio a enojo rápidamente; se giró hacia Odvier poniéndose frente a nosotras con el ceño fruncido tensando cada músculo de su rostro.

—¿Qué demonios está pasando? —escupió.

—Es de mala educación hablar así —respondió mirándolo seriamente.

—¿Educación? —soltó una carcajada irónica— eso es lo último que siento en este momento, después de tener la vida de mis hermanas en riesgo; así que empieza a hablar —se cruzó de brazos— ¿Qué fue eso allá en la casa?

Comencé a sentir mi piel picar, avance hacia él apoyando mi mano en su brazo buscando calmarlo y pensando en lo que acaba de decir, miré rápidamente a mis hermanas. Todo en orden.

—¿Qué quieres...

—Primero vamos a sentarnos —me interrumpió mi tío.

Soltó un bufido, pero obedeció dejándose caer en el sofá cerca de nosotros, Maeve y yo lo seguimos estando cómodamente apretados; la menor se acomodó en el brazo del sillón, observando todo con ojos demasiado serios y vulnerables para su edad. Los demás se acomodaron como quisieron en los otros lugares.

La voz de Lutgard no se hizo esperar.

—Iremos a la casa principal —Asintió hacia Ethan— debemos poner en marcha lo antes dicho.

Se giro hacia mí, dándome una mirada calmada, de manera que me sentí totalmente segura, luego ambos salieron de la sala. Mi corazón palpitaba con fuerza al sentirme rodeada de mis hermanos y con el miedo de que nada volvería a ser igual después de esa conversación.

—Hay verdades que no deberían ser dichas de la manera en que lo hare, pero la urgencia nos obliga —los miró a cada uno—yo soy de la realeza élfica, eso convierte a su hermana —Me señala— parte de ese linaje, mi hermano; es decir su padre ha desaparecido y ahora ella está en peligro.

Mis manos temblaron sobre mis rodillas mientras observaba a mis hermanos, los cuales presentaron expresiones de sorpresa e incredulidad, pero hubo una reacción o la falta de uno que me hizo fruncir el ceño, muna la menor estaba demasiado tiesa en su lugar; incluso pareciera que no respirar. "que carajos..."

—¿Qué... qué estás diciendo? ¿linaje real élfico? ¿Quién dices que está en peligro? —balbuceó Maeve con voz temblorosa.

Mi hermano sin embargo no dejaba de mirar a nuestro tío: —¿Porque te refieres a Merath como si fuera la única?

Él le sostuvo la mirada antes de respirar hondo. Sentí el sudor recorrer mi espalda "¿desde cuándo estoy sudando?" sabia la respuesta que llevaba esa pregunta y una parte de mi quería que no fuera dicha.

—Lo que voy a decir los va a lastimar, además; la probabilidad de que sea cierto es del noventa por ciento —mi hermana comenzó a morderse el dedo mientras movía rápidamente la pierna, signo de nervios.

—Odvier —la frustración en la voz de mi hermano era un reflejo de lo que estaba diciendo— de qué porcentajes hablas.

—De la probabilidad alta de que ningunos de ustedes sean verdaderamente hermanos.

Todo de desató, el jadeo de Maeve, la respiración contenida de muna y el puesto vacío que dejo mi hermano al levantarse rápidamente para agarrar a Odvier por cuello.

—¿¡Que estupideces estas diciendo!?

—Significa que no tienen parentesco de sangre —intervino Emma intervino, ganándose una mirada furiosa de Midas.

—Emma...

—¿Qué?

Ella me miro alzando los hombros, a mi lado Maeve sollozo girándose hacia mí: —¿Es eso cierto hermana?

Tomé su mano manteniéndome en silencio unos segundos, las emociones de todos saturaban el espacio reducido y las ganas de arriscarme se hacía presente. La verdad era que no quería decir que no lo somos, ellos son lo más preciado que tengo y lo que me queda. No sabía cómo responder, Midas chasqueo la lenga y se acercó a nosotras tomando su otra mano.

—No importa lo que diga nadie; nosotros seguiremos siendo hermanos, Maeve.

Asentí cuando ella volteo su mirada a mi aun si poder hablar, quería gritar, llorar, pero en medio de todo lo que estaba sintiendo tenía alivio, al escuchar la seguridad en la voz de mis hermanos; "tiene razón, no importa qué seguiremos siendo hermanos" no pude evitar abrazarla sintiendo las mejillas unas poco mojadas, el calor de su cuerpo me hacía sentir viva y así hubiera seguido si la mano temblorosa que acaricio mi brazo no hubiera instalado una sensación extraña en mi cuerpo. Me separe un poco solo para encontrar a la menor con los ojos grandes y oscuros brillando de una forma distinta y la barbilla temblando —una mezcla de determinación y miedo— "¿Muna?" pregunte confundida, lo cual atrajo la atención de todos, y la sala entera se volvió hacia ella.

—Tengo algo que decir —hubo un leve temblor en su voz suave y clara— y solo pido que me entiendan y necesito que todos estén presentes.

La confusión y la intriga creció en la sala, mire a Emma quien alzo una ceja al cruzar la mirada conmigo, volví a mirar a muna y su semblante era nervioso, Midas le puso la mano en el hombro acercando su cabeza a ella; solo pude respirar hondo y esperar a que Lutgard llegara.

~

Estábamos cada uno en sus pensamientos después que la primera hora pasó y yo intercambié palabras con mis hermanos, las náuseas era lo peor que uno podía sentir. Después de la tercera hora transcurrida Lutgard y Ethan hicieron acto de presencia, sus expresiones dejaban mucho que desear, parecían desgastados, como si la reunión con los mayores hubiera devorado más de lo que podían dar. Yo abrí la boca para preguntar, pero fui interrumpida por mi hermana.




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