Almas de Media Noche

Capítulo 41

MERATH

—Entonces... —comenzó Ethan con la mirada fija en Midas— Él es un licántropo con sangre humana ¿Cómo es que no se ha transformado? Es un macho adulto, es imposible que no haya pasado.

Buena pregunta, era una que no me había pasado por la cabeza, todos volvimos a mirar Phaelion esperando su respuesta.

—Porque yo lo sellé con un hechizo élfico —explicó, con un dejo de pesar— a pedido de su madre, ya que ella no quería que conociera ese lado suyo porque solo le traería tristeza.

Midas abrió la boca, pero la cerró de golpe.

—No pude rechazarla —continuo— cuando ella cargó a Merath me pidió que tomara a Midas bajo mi cuidado diciendo "Si crecerá como humano prefiero que piense que es parte de tu familia. Lo llamaré Midas porque será el tesoro que deje atrás por culpa de mi egoísmo y mis decisiones."

Él bajó la mirada, sus puños cerrados con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos.

—Yo me ofrecí a borrarles los recuerdos a ella también —prosiguió con los ojos enturbiados por la memoria— pero se negó, dijo que necesitaba sentir el dolor de desprenderse de un hijo amado, esa fue la última vez que la vi, no me habló de tu padre y tampoco lo busqué, tu eres mi hijo.

La imagen de una mujer que no conocía se mezclaba con la de mis propios recuerdos rotos.

—Midas nunca sucumbió al cambio que llega con la pubertad porque yo había sellado su linaje con mi sangre —al ver nuestra confusión, explicó— Su sangre es en un noventa y cinco por ciento licántropa, es decir la pureza de su madre se impuso sobre la fragilidad de la sangre humana de su padre, si yo no lo hubiera hecho cualquier manada lo habría reconocido de inmediato por su olor, sus olfato no una broma, ese era el peligro.

—Dios mío.... —Exclamé, toda esta situación parecía sacada de una película de Hollywood.

Emma levantó una ceja, arqueando los labios en una mueca de desdén.

—Cuatro años después de que Tyriane dejara a Midas en mis manos, apareció en mi puerta una niña humana con una nota.

Sus ojos se nublaron un segundo, comenzó a murmura en su idioma entonces en su mano apareció una hoja algo desgastada, se lo pasó a ella quien lo tomó con manos temblorosas diciendo en voz alta.

—"Su nombre es Draeveny., por favor cuídala por mí, sé que puedes hacerlo, lo siento y también te agradezco"

Ella dejó escapar un sollozo ahogado y se tapó la boca con la mano libre, él la miro como queriendo ir a abrazarla, pero al parecer decidió quedarse donde estaba: —Cuidarlos a ustedes aliviaba una parte de mi alma rota, y a pesar de que Maeve era humana, me aseguré de que llevara en sí una gota de mi sangre élfica, no quería que hubiera diferencia entre ustedes y por eso también cambie su nombre.

Todo mi cuerpo se estremeció de incredulidad: —¿Entonces cómo es que en nuestros recuerdos está madre? —pregunté, las palabras ardiendo en mi lengua—. Yo... yo nunca te vi, tengo ningún recuerdo tuyo.

Phaelion sostuvo mi mirada sin pestañear: —Porque mi habilidad es alterar recuerdos, Alteré los recuerdos de todos, no impedí que supieran de este mundo, pero si a quien estaban ligados—añadió— excepto los de Muna, ella siempre supo la verdad.

Mis ojos se dirigieron a mi hermana menor, que permanecía inmóvil, observándolo todo, la culpa mostrándose en su expresión, El desconcierto era evidente con Emma rompiendo con una carcajada breve, afilada, cargada de veneno.

—Así que además de fugitivo y mártir, resultas ser niñero por excelencia —luego dirigió su mirada al que se había mantenido en silencio— ¿No crees que todo esto suena demasiado extraño, incluyéndote a ti?

Azael recorrió a todos con una mirada helada, imposible de desafiar. Un escalofrío me recorrió la espalda, por primera vez en toda esta conversación tuve miedo real de lo que vendría después pero él parecía ajeno a nuestras emociones. Su figura se erguía recta, elegante y fría, como si estuviera fuera de todo lo que nos definía.

—Lo siento si la actitud de mi hermana —inicio Ethan mirando mal a Emma— es algo brusca, pero yo también quiero saber qué eres exactamente.

Lo miró por un buen rato y cuando por fin hablo, su voz no se alzó demasiado, sin embargo, llenaba toda la habitación.

—Se me conoce como el guardián de las sombras —los jadeos no se hicieron esperar— Los seres de las sombras somos pocos comparados con cualquier otra raza, no somos humanos y tampoco pertenecemos del todo al otro mundo. Habitamos en el medio, en el borde mismo del equilibrio.

Un escalofrío me recorrió los brazos.

—No nos damos a conocer porque nuestra apariencia no es cómoda de ver, somos llamado en diferentes culturas como demonios, la muerte o Espíritus —Su mirada se endureció, casi disfrutando del desconcierto en nuestros rostros—Somos tres guardianes a cargos de los seres de las sombras y yo soy uno de esos tres.

Emma tragó saliva, y por primera vez la vi sin palabras, Azael no se detuvo.

—Mis hermanos y yo fuimos creado para que se cumpla aquello que fue escrito mucho antes de que cualquiera de ustedes respirara por primera vez.

—Entonces son tres guardianes del destino y ¿seres de sombras? —pregunto Ethan con el ceño arrugado.

—Correcto.

Azael alzó la vista y recitó:

Bajo cielos que susurran secretos,

nacerán cuatro luces que danzan en sombra.

La chispa que quiebra la noche despertará el caos,

mientras el eco que oculta el sol guarda verdades olvidadas.

La sangre que canta entre mundos dormidos

será el hilo que ata destinos inesperados,

y la voz que ríe entre tempestades

decidirá si los cielos caen o se elevan.

Nadie sabrá quién camina como fuego,

ni quién duerme entre mortales,

hasta que los sellos se quiebren y el juego comience.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.