MERATH
El sudor todavía perlaba mi frente, pegándome el cabello a la cara. Mi respiración era como si hubiera corrido kilómetros, temblando en los brazos de Lutgard, sentía su calor, su fuerza contenida pero también el temblor apenas perceptible en las manos con las que me sostenía.
—Estoy bien... —murmuré, aunque sabía que era mentira. Lutgard me miró con esos ojos oscuros que parecían leer más allá—
—No, no lo estás.
Intenté forzar una sonrisa, un gesto cansado y quebradizo.
—Solo necesito un momento, necesito respirar.
Él no me soltó de inmediato, su agarre fue más una jaula que un refugio, y solo cuando notó que lo miraba con incomodidad aflojó un poco.
—No vuelvas a decirme "estoy bien" cuando gritas como si te estuvieran matando —masculló con dureza, aunque su voz arrastraba preocupación.
Quise responder con sarcasmo, pero la tensión en el ambiente no me lo permitía. El silencio se quebró cuando Ethan entró de nuevo a la sala con paso firme, los ojos dorados chispeando seriedad y un libro en la mano ¿Cuándo se había ido? Emma lo seguía con la mirada, su expresión tensa.
—Creo que sabemos quién es —dijo Ethan sin rodeos cortando el aire con su voz grave— ¿Puedes describirla?
Levanté la vista tratando de recordar cada detalle, Lutgard se tensó a mi lado como una bestia lista para abalanzarse a su presa.
—Era una joven de cabellos rubios corto en rulos, ojos verdes como la esmeralda y su piel era blanca casi pareciera que translucía—mientras la describía podía sentir todavía el dolor que me proporciono. Ethan pasaba páginas del libro que estaba en sus manos como si buscara una página en concreto—
—¡Aquí está! —Exclamó Ethan con la entre cejas arrugado—. Zelti Hemberg un hada —siguió leyendo, pero ahora su semblante no era tan agradable cuando sus ojos chocaron con los míos— nieta del rey de las hadas.
El nombre resonó en la habitación como un eco amargo, tragué saliva, luchando con la sensación de que todo en mí quería huir.
— ¿Nieta? ¿Rey de las hadas? ¿Esa especie tiene familia real? —preguntó con incredulidad Lutgard— ¿Y qué tiene que ver ella con Merath?
—Primo sé que esa información no debería ser relevante para nosotros, pero desde que nuestra familia ha sentido los cambios que se están dando; prácticamente nos han obligado a tener ese tipo conocimiento —respondió Emma entre diversión y altivez— y tú ya no visitas la casa principal.
—Siempre dije que era necesario saber información de las especies inferiores, pero nadie hacia caso hasta hace unos meses —comentó Ethan siendo la primera vez que le escuché hablar con tanto recelo—
—¿Increíble... —murmuré para mí, tratando de controlar la irritación que surgía a causa de su conversación— pero que tiene que ver ella conmigo? Yo jamás he tenido contacto con este mundo o con alguna especie del mismo hasta ahora y ella me conocía muy bien, es mas dijo que conocía a mi familia.
— ¿Quién es tu familia? —pregunto Emma mirándome con recelo—
—Hace más de un siglo —La cortó Ethan con tono pausado como quien relata una historia antigua, mientras leía el libro en sus manos— los elfos y las hadas planearon un acuerdo según lo que dice aquí. Un matrimonio que uniría sus casas reales, para enfrentar juntos a las gárgolas.
No pude evitar arrugar mi frente mientras mi corazón volvía a palpitar de nuevo con fuerzas, Ethan siguió leyendo.
—La familia que proviene del linaje real élfico y que actualmente están a cargo son la familia Mozeg.
Se me cortó la respiración y el jadeo que salió de mi boca fue evidente, miré a Ethan sorprendida.
— Los nietos del rey, hijos del heredero al trono eran parte de este acuerdo —continuo— Los menciono porque ese matrimonio nunca ocurrió. Odvier el nieto mayor del rey desapareció el día del festejo — suspiró entre cansancio y gravedad—. Se había ido y el amor de un hada herida es peligroso.
Emma entrecerró los ojos comentando.
—Una herida que nunca cerró. Zelti quedó marcada por ese abandono y ahora lo transforma en obsesión.
Ethan asintió fruñendo el entrecejo.
—Está obsesionada con Odvier, y ahora por alguna razón contigo, pero no sé qué tiene que ver todo esto contigo Merath.
La habitación comenzó a dar vuelta, entre abrí mis labios buscando aire y antes de que pudiera arrepentirme solté:
—¿Qué... qué familia dijiste? —pregunté con voz temblorosa—
—Mozeg —repitió Ethan sin entender su reacción—. La familia Mozeg.
Un silencio brutal cayó sobre todos cuando maldije en voz baja, un rugido de rabia y espanto se me escapó sin querer.
—¡Maldición! —me levanté de golpe temblando.
—¿Qué pasa? —preguntó Lutgard gruñendo acercándose un paso.
Los miré con incredulidad y furia mezclada con miedo.
—¡Odvier es mi tío! —escupí—. Y mi apellido... es Mozeg.
El sonido de mis palabras sonó como un eco en toda la habitación, Emma fue la primera en reaccionar, llevándose una mano a la boca.
—¡Por las barbas de nuestro abuelo...! —murmuró, sorprendida, sus ojos ardiendo con la magnitud de lo revelado.
—Emma...—replicó Lutgard—
—¿Qué? —ella lo miró, pero el no dijo nada—
Ethan me observó fijamente, sin pestañear. Luego asintió, como si hilos invisibles al fin se ataran.
—Claro. Todo encaja. El vínculo, la atracción, la fuerza con la que se ha formado. Todo tiene sentido ahora.
Lo miré como si acabara de recibir de él un golpe en la cara.
—¿Qué demonios quieres decir con "todo tiene sentido"?
Él me sostuvo la mirada con una seria, casi solemne.
—Significa que tú, Merath Mozeg eres mucho más que una simple mestiza perdida en medio de todo esto.
El silencio que siguió fue tan denso que parecía ahogar. Las palabras me rebotaban en la cabeza, como martillazos que no me dejaban respirar. mi apellido... mi linaje... ¿cómo podía no haberlo sabido? ¿Por qué su tío, su madre nunca se lo dijeron?