Almas entrelazadas

Capítulo 2

"¿Recuerdas tu don, hermano?

Ver el futuro, Mica.

No sabes cuánto llegué a envidiarte. Tan mal. Tu eras el mayor, todos siempre te miraban a ti. Era como si sólo hubiera un "Owl". El brujo Owl fuerte y famoso eras tú, aun cuando éramos dos. Aun cuando yo era más fuerte que tú, más y más conforme los años pasaban.

Michael Owl, el brujo con clarividencia.

¿Y de qué te sirvió hermano, si no pudiste salvarte?

¿Recuerdas sólo días antes de que todo sucediera? Fueron sólo días antes de que Samantha y Darío fueran asesinados. Yo tenía este escalofrío por todo mi cuerpo, vibraba de emoción, no podía contenerme, era demasiado intenso, como no tienes una idea. Nunca te pregunté cómo fue que tú adquiriste tu don, nunca me contaste la primera visión o el primer sueño que tuviste del futuro...

Pero sí me contaste esa noche. Te recuerdo despertándome de un sueño profundo. Fue después de que yo te contara mi miedo a que tuviera un don oscuro como en Gran Mervin, pero antes de lo ocurrido con Sam y Dar...

-¿Qué pasa? -recuerdo haberte preguntado, cuando lograste despertarme. Estaba confundido, pero, al instante, alerta.

¿Había algún ataque?

Tú me conocías mejor que nadie, como yo a ti, hermano. Tomaste mi mano y te sentaste a mi lado.

-Lo vi, Robert, lo vi.

-¿Qué viste? -tú estabas tan emocionado y yo tan confundido.

-¡El futuro, tu futuro! ¡Tu don! ¡Tu poderoso don, Robert!

Recuerdo mis manos temblar entre las tuyas. Tuve miedo de nuevo. Tú veías el futuro, ¿qué habías visto?

Pero tú, como siempre, mi querido hermanito, estabas orgulloso y feliz por mí. Tanto que dolía.

-Yo puedo ver retazos del futuro, aunque claro, nada está definitivamente escrito, puede cambiar. Pero tú, Robert, tú... ¡Podrás viajar en el tiempo!

¿Viajar en el tiempo?

Wow.

Lo primero en lo que pensé fue en regresar al pasado y hablar con el Gran Mervin. Iba a poder conocer a mi héroe y salvarlo de una ejecución injusta.

-Sólo un par de días para que tu don despierte.

Tú estabas equivocado. Lo primero que viste, sin que fuera claro, fue mi visita a mí mismo en prisión, después de ser acusado de la muerte de Sam y Dar. Mi Sam.

Pero esa misma noche, hermano, cuando tú te fuiste, yo no pude volver a dormir. Yo luché por lograrlo. Era mi don y, aunque según tú despertaría pronto, ya tenía que estar en mí.

Yo lo logré esa misma noche. Y no estoy seguro por qué lo hice, no fue con malas intenciones, regresé en el tiempo sólo unas horas antes para borrar tu memoria, así te daría la sorpresa y estarías tan feliz por mí.

Ahora lo agradezco.
Nunca supiste cuál era mi don. No a tiempo. Nunca sospechaste de mí. Nunca te imaginaste siquiera que ese ser poderoso -más que nosotros en aquel tiempo- era yo mismo, aconsejándome "morir" mientras mi don crecía en otros tiempos.

Morí y, como le dije a tu humano, no morí. Te dejé mi magia, lo más importante para un brujo, incluso más que el alma, pero también mi alma estaba a salvo.

Viajé en el tiempo y tomé sólo un poco del don del atrapador de almas. 

Y eso, sumado al don del Gran Mervin, me iba a permitir regresar.

Agradezco que no me vieras morir. Que mi magia fuera un golpe tan fuerte que te noqueara temporalmente.

Agradezco tu confianza, hermano. Aunque la perdieras en el último momento.

No sabes todo lo que pasó. No sabes todo lo que he pasado. Y aun así, me traicionaste. Quisiste acabar conmigo sólo por lo que parecía, no me dejaste explicarte todo, Mica.

No todo es lo que parece..."

 


Robert apenas tuvo tiempo que retirar su mano del papel que estaba releyendo, la carta para su hermano muerto, cuando un fuego rojo la consumió.

Le recordó un poco al bloc del atrapador de almas ardiendo con la magia de Michael. Los gritos de cada alma antes de que la suya ardiera. Sólo que esa era una magia diferente, pura.

Ésta calaba hasta los huesos. Ardía en la sangre. Quemaba.

Alzó sus ojos para encontrarse con los rojos de su héroe.

-Maestro -inclinó la cabeza en señal de respeto, ante el Gran Mervin. 
No le reclamó por quemar su carta, aunque sintió sus manos cerrarse en puños.

La mano del Gran Mervin era suave, pero fuerte, en su hombro. -No tienes que decirle nada en cartas. En letras escritas. Puedes hablar con él. Podrás, pronto.

Los ojos plata se Robert se abrieron sorprendidos. -¿Va a ayudarme? ¿Podemos traerlo de vuelta?

La sonrisa del maestro era una que daba miedo. No a Robert.

-Él no es como tú y como yo, pero no está muerto. Su esencia sigue viva, parte de su alma y su magia. Podemos traerlo de vuelta. Sí.

Robert quería abrazar a su maestro. Iba a hacerlo, cuando Mervin habló:

-Una pregunta, Robert Owl, ¿le contabas en esa carta tu mayor secreto? 




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