Almas Gemelas

5. ¿Celos?

Aitana.

El ambiente se torno incomodo. Y cómo no, desde que llegó Austin solo saludó a Hongi, y tanto a Simón como a mí, nos esta ignorando. 

—¿Por qué estabas en ese lugar de ayer? —repite su pregunta. 

Noto como Simón se incomoda, y es que por como a estado esta semana, siempre huye a un lugar, el cual desconozco. Siento que tiene problemas, pero no se de que tipo, no he querido preguntarle, porque es algo que solamente me puede contar él cuando lo sienta.

—Austin, no creo que te importe donde estaba él —sale a defenderlo Hongi, y eso al pelinegro, no le gusta.

—Solo quiero saber como una persona que viene del extranjero necesita trabajar —volteo a ver a Simón, y este tiene la mandíbula apretada, y martillando con la mirada a Austin.

—Compañero, creo que era obvio que estaba trabajando, pero no entiendo el porque tiene que preguntar, no creí que fuera chismoso —se defiende. 

—Quiero saber con que clase de persona estoy trabajando.

—No lo tiene que saber, conténtese con que trabajo en el ese lugar de mesero y necesito el dinero.

Ambos se quedan callados, y decido hablar. No quiero que encima de este ambiente, no hacer el trabajo. 

—Bueno, ¿a que físico vamos a hacerle la biografía? —Los tres se quedan pensando y yo saco la laptop, para ver las opciones —Esta: John Bardeen...

—Eso me hace acordarme al perro que solía tener, se llamaba Jonny Bravo  —interrumpe Austin, de una manera bastante inusual. 

—Si, todavía no le encuentro que tienen de parecido esos dos nombres —contesta confundido Simón —Jonny y John, solo se parecen en que tienen el Jo

—¡Déjame decir lo que qui...!

—También esta Martin Bojowald... —Estos dos parecen dos niños pequeños, aunque de Austin  no me sorprende, y pues a Simón no se le veía pinta de discutir con alguien —, Walter Houser... Ah, miren este, se llama Max Born y dice que gano un premio nobel, por sus trabajos de física cuántica. Podría funcionar —alzo la vista para ver que dicen, Simón y Hongi están de acuerdos, pero el otro individuo ni siquiera me voltea a ver — ¿Tu qué dices, Austin?

—Si, ese podría funcionar —contesta seco. Y con sintiendo miles de pinchazos lo escribo. 

Justo ahora no se muy bien si prefiero tenerlo cerca o tenerlo lejos, porque de lejos por lo menos no recibía su desprecio, no tenía que ver cada vez que estaba con Kanti, o pues sencillamente al tenerlo cerca no me dolía. 

Empezamos el trabajo y todos colaboran, claro menos él. Simón propone muy buenas ideas y eso es algo que hace el trabajo más completo, tiene una inteligencia y capacidad para expresar sus ideas, que me sorprende. Porque bueno, tiene el aspecto de alguien inteligente, pero no se puede definir a una persona de esa manera, pero de verdad me le quito el sombrero, alguien realmente brillante está en este grupo.

— ¡Will! —Nos sorprende el grito de alguien desde la puerta, pero al girarnos al verlo, es Chloe con bolsas en sus manos, cuando se percata que estamos en la sala, nos regala una sonrisa cálida, como siempre son las suyas — ¡Chicos! ¿cómo están?

—Bien, Chloe —le responde Hongi —. Mira él es Simón, nuestro nuevo compañero —Se lo presenta, y Simón saluda con la mano a Chloe.

—Mucho gusto.

—El gusto es mío, ¿eres de acá?, tienes una voz con otro acento, hasta me atrevería que una voz muy sexy —Simón automáticamente se pone rojo y la morena suelta una carcajada. 

—Soy de Ingleterra.

—Con razón.

Chloe siendo la mejor amiga de mi hermana, es una belleza. Su melena es crespa, negra y le llega hasta las caderas, en estos últimos meses le a crecido un montón; sus ojos de tono café claro, e igual el tono de su piel, sus labios de verdad son los que te dan ganas de morder, son gruesos; luego que su cuerpo es despampanante, se manda una caderas que Dios santo, es de estatura baja, pero eso no es una imperfección. En conclusión Chloe tiene unos buenos genes. Y también es una hermosa persona.

Aunque viendolo desde otro punto, tanto ella como Will los tienen, mi hermana se manda unos bizcochos de mejores amigos. 

— ¡Hermosa! —grita por el pasillo Will —. Tenemos una larga noche —se queja, mientras llega y la abraza.

—Totalmente —se recuesta en su hombro — Debimos ser empresarios.

—No nos gusta los números tanto para eso, además el ser emprendedores no va con nosotros. 

—Tenemos una amiga con una empresa, hubiéramos sacado provecho de eso —Suelto una risa, porque ese par es muy dramático —Aitana, eso debimos haber hecho. 

—Puede ser, pero por más que quisieras no se hubiera ido por algo como el ser empresarios, ustedes se estresan al negociar—les recuerdo —. Y le voy a decir a mi hermana que su interés por ella es puramente monetario. 

— ¿Y luego cómo le negamos la verdad? —curiosea Will.

Todos nos reímos, mientras Chloe nos deja una de las bolsas con dulces que trae. Y ellos dos se van hacer una pijamada. 

Ambos con mi hermana suelen hacer eso, una vez al mes, según hay cosas que por más que pasan los años no pueden dejar ir, y aunque Layla no este, ellos lo hacen. 

— ¿Ella es su novia? —pregunta Simón. 

Miro a Hongi preguntándole con la mirada si le respondo o no, él solo se encoje los hombros. Y yo me dispongo a responderle, aunque claro se me olvidaba que cierto idiota estaba acá.

—¿Estás de amigo de ellos y no sabes que Will es homosexual? —Lo miro como si fuera una especie rara —. Que gran ser humano eres.

—Si, es un gran ser humano, porque no se la pasa de chismoso averiguando cosas que no le importan; y si le ibas a contestar tan groseramente, te hubieras callado como desde que empezamos la tarea —Lo defiendo.

 Me molesta que venga con esa actitud a estar acá y encima de esa forma con Simón, si ni siquiera lo conoce para que lo trate tan borde. Se gira por primera vez y me mira muy molesto, tiene su mandíbula apretada y sus labios rectos. Le molesta la situación, sus gestos me lo indican. Lo aprendí a leer en el tiempo que estuvimos de novios. 




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