Almas Sombrias

Capitulo 9º Tempestad

Un Gen se acercó a la casa de los padres de Caía, para decirles que ella permanecería allí un tiempo, les dijo el motivo, los padres no se lo podían creer, estaban muy orgullosos de Caía, pensaron que tal vez Ion los recompensaría en algo, tenía a sus hijos en el vientre de su hija, todos en Alnon los miraría ahora diferente....

Era el día de la fiesta, se veía llegar mucha gente, todos eran millonarios de tierras cercanas, por supuesto amigos de Ion, aparcaban sus coches de última generación, los Gen estaban vigilando en todo momento, Ion no quería que ningún desgraciado le arruinaría la fiesta, y quedar mal ante tales personalidades, como toda la fiesta tenía un fin...

Caía se levantó, y se fue a desayunar, en la puerta le estaba esperando el Gen, se sentaba sola a desayunar, ningún Go se acercaba a ella.

—Gen te ¿Importaría sentarte al lado mío? No me gusta desayunar sola—dice Caía.

Estaba rodeada de gente, pero al mismo tiempo se sentía muy sola, solo por la noche estaba más acompañada, por Go, eso la hacía sentirse mejor, y con ganas que llegaría la noche.

—¡No sé si! Puedo Caía, soy un Gen, no se nos permite algunas cosas—dice Gen.

—¡Pero tú me dijiste!, Que estabas para estar conmigo no, lo que yo necesitara, ¡Pues ya está! ¡Eso es lo yo quiero! Y si alguien le molesta que se ¡Aguante! —Contestó Caía.

El Gen emitió unos ruidos como si se estaría riendo, y se sentó a su lado.

—¡Veo! ¡Que también puedes reírte! Mejor eso significa que tienes sentido del humor, estar aquí es bastante aburrido ¿No crees?

— ¡Si! A mí me gusta más estar fuera, pero tu compañía también me agrada Caía.

Se levantaron y se fueron a la biblioteca, a leer un poco, estando allí, sonó unos altavoces y un Gen hablaba.

¡Señorita Caía! Persónese en la fase cinco, habitación treinta.

Caía se levantó de mala gana.

—¿Para qué demonios será? Aquí no se puede estar, tranquila en ningún lado, ¿Qué zona es esa? —Dice malhumorada Caía.

—Es solo una zona de mujeres, donde se visten y pintan, no sé nada más, me está prohibido entrar.

—¡Pues, hoy entraras! No pienso entrar sola, no señor, me estoy hartando de tantas ordenes—contestó Caía.

Tres chicas Go vistieron, maquillaron y peinaron a Caía, cuando salió de allí, estaba irreconocible, llevaba un vestido largo blanco, con las mangas largas con mucho vuelo, se tapaba su implante en el brazo, su melena negra suelta, con una flor en un lado del cabello de color blanco, y una gargantilla con una hermosa esmeralda, deslumbraban sus ojos...

Salieron de allí, en la puerta le estaba esperando Ion, Caía se quedó atónita cuando lo vio.

—¡Estas muy hermosa! Caía, jamás lo hubiera pensado, me has dejado impresionado, se van a morir de envidia jaja—dice Ion.

Caía se quedó callada, con ganas de mandarle al cuerno, ¿Dónde demonios vamos? Y ¿Quién se va a morir de envidia gusano? Pensó Caía.

El salón estaba lleno de gente, mujeres, hombres, al entrar vieron a Ion, y empezaron a aplaudir, se podía escuchar a las mujeres chismorrear, ¿Quién será la joven? ¿Sera alguna querida?

Ion se subió a un palco, ayudo a Caía a subir con cuidado, ella se moría de vergüenza, y al mismo tiempo, les tenía odio y lastima, tenían dinero, pero eran unos ingenuos, desde allí podía ver también a algunos científicos del centro, había uno de ellos, que le llamaba la atención...

Discurso de Ion:

Queridos y Queridas damas, aquí os presento a mi mujer, para deciros que en los próximos meses seremos padres de dos hermosos hijos, quería celebrar una fiesta en honor a mi mujer y mis hijos que están en su vientre, nacerán aquí en Alnon y serán mis futuros descendientes, estoy contento y feliz de ser padre, mi pueblo de Alnolianos, no se quedara sin descendencia....

¡Viva Alnon!—Gritó con fuerza Ion.

¡Viva Alnon ,por los descendientes! Gritaron los invitados.

Se iban acercando los invitados, para felicitarles a Ion y a Caía, algunos bromeaban diciendo, ¡después tendrás que ir a por alguna niña! Ion respondió enseguida.

—¡Después tendremos más hijos! Tengo una mujer joven, me puede dar muchos hijos jaja—contesto Ion orgulloso.

Se acerco para felicitar el Biólogo.

—¡Sería bueno! Que repose su esposa, en su estado—dice Biólogo.

—¡Por, supuesto! Llévesela a la mesa para descansar, nos vemos en un momento, voy a tratar unos asuntos y voy—¡Adiós querida!

—¡Adiós! Ion, cuando puedas—contesto con una falsa sonrisa Caía.

—Tenía gamas de hablar contigo, no he tenido tiempo, es muy difícil acercarse a ti, va a ser muy difícil que puedas escapar, puedes echar todo a perder ¿Lo sabes no? Tendrás que dejarlo para otra ocasión—dice Biólogo.

—Y que se supone ¿Qué tengo que hacer? Quedarme esperando ¡Y tener los hijos de ese asqueroso! Cómo se nota que no los vas a tener tu—contestó Caía enfadada.

—¡Suu! Te van a oír ¡Baja la voz!  Ya me inventare algo, para que no tengas los hijos de ese hijo de…

Caía se dio cuenta, que ella no le gustaba Ion, pero el sentía algo peor por él... Y se preguntaba ¿Qué sería? ¿Por qué estaba aquí aguantando, a este tan ser mezquino?

 




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