Almas Sombrias

Capitulo 17º Bajo presión

Caía mandó al Gen, a recoger algunas manzanas, que se le habían antojado, fue engañado a recogerlas, necesitaba tenerlo un poco alejado de ella, aun sabiendo que sería bueno que el estaría cerca de ella, se armó de valor, cogió aire y dijo. Yo puedo ¨ ¡Soy una guerrera, y nadie podrá conmigo!

Subió a las estancias de Ion, nunca había estado en aquella zona, todo era de lujo, no le faltaba ningún detalle...

Ion vive en la última planta en un Penthouse, tiene una enorme terraza alrededor, y una piscina grande, con un par de tumbonas, desde allí se puede ver todas las tierras de Alnon.

Caía tocó la puerta, le abrió una chica Go, Caía se quedó algo sorprendida, sabía que Ion era muy mujeriego y le gustaban las jóvenes, pero pensó que no podía haber caído tan bajo, buscando a una Go.

—¡Vengo a ver a mi marido! ¡Quítate de ahí! No me molestes. ¡Fuera de aquí! ¡Largo de aquí! — Gritó Caía.

Tenía que demostrar que tenía mucho carácter, para que Ion empezaría a confiar en ella, al oír los gritos Ion salió, como alma que lleva el diablo.

—¡Qué demonios, son esos gritos! —Gritó enfurecido Ion.

Al salir vio a Caía, en la puerta de su casa, y la Go puesta en medio de la puerta, Caía le dio un fuerte empujón y cayó al suelo, esta se levantó veloz, y fue hacia Caía, le levantó la mano.

—¡Ni se te ocurra, perra salvaje! Tocarme con tus asquerosas manos —dice Caía.

Ion la miro sonriendo, eso le había gustado su mujercita era una gata salvaje, como a él le gustaban...

Si Go la hubiese tocado, el mismo Ion la habría matado con sus propias manos, sus hijos nadie los iba a tocar...

—¡Pasa mujer! A que debo ¿Tu maravillosa visita? No te esperaba, ¡Como nunca te acercas! ¡Siéntate! ¿Te apetece tomar algo? Tengo de lo que quieras—dice Ion con prepotencia.

Caía se sentó, en un sofá estaba cansada de subir las escaleras.

—¡Quería venir a verte! Para que estes un poco con tus hijos, podemos hablar un rato. ¡Si te apetece! —Dice Caía.

—Me apetecería más otras cosas... Tu ya sabes, jajaja, pero bueno si, podemos hablar un rato, después tengo cosas que hacer. — Respondió Ion en seco.

—¡No! Me gustan, los Go, algunos son unos impertinentes, habría que ponerles las cosas bien claras ¿No crees? —Dice Caía.

—Bueno ¿Lo dices por lo antes? Jajá, ¡Tu misma tienes un amigo Go!, Le he visto, muchas veces hablando con él, no será para tanto, además los próximos que vengan serán muy diferentes.

Caía se quedó pensando, a que se refería Ion....

—¿Los próximos que vengan? ¿A qué te refieres con eso? Espero que haya más seguridad en Alnon, porque no quiero que nuestros hijos vivan mal—dice Caía.

—¿Estás diciendo que aquí, no hay seguridad? ¿En las tierras de Alnon? ¡Ten cuidado mujer! Con lo que hablas, o me olvidare que llevas mis hijos en tus entrañas, gruño.

—No, me mal interpretes marido, me refería que como nuestra ciudad va en aumento, están llegando gente nueva a vivir, y cada vez es más grande, necesitaremos más Gen, habrá ¿Qué hacer mas no? —Dice Caía.

—¡Así, claro! Eso ya lo tengo solucionado, dentro de poco entrara un nuevo equipo, y los Gen los retirare a todos, trabajaran en trabajos duros, están hechos para trabajar, no pensar jajá, no es lo suyo, son solo chatarra...

—¡Esta, bien! Mi Gen me lo quedare jajá, me hace compañía, bueno me voy a ir, tu tendrás muchas cosas que hacer—dice Caía.

—¡Te vas, ya! Tenemos que vernos más a menudo, puedes venir a dormir aquí, así nos hacemos compañía jaja, y no estarás tan sola, con ese pedazo de chatarra, yo te daré más calor jajá.

Ion se acercó a Caía, y la agarro por la cintura, la atrajo hacia él, y la beso con deseo...

Caía le daba asco sentir sus asquerosas manos, palpando todo su cuerpo, pero ella solita se había metido en la boca del lobo.

Un Gen entro de golpe sin llamar, Ion dio un grito, le había molestado cuando estaba en su mejor....

—¡Qué demonios, haces aquí! ¿No sabes llamar, a la puerta? ¡Pedazo de inútil! Hecho de mala chatarra.

—¡Ven conmigo! Te espera en el despacho, el líder de Orust—dice Gen.

—¡Me tengo, ¡Que ir! Mujer si quieres te puedes quedar aquí, un rato cómodamente, o mejor dicho espérame no hemos terminado, jajaja.

—¡Está, bien! Me quedare un rato ¿Puedo ir a la terraza? —Dice Caía.

—¡Es, tu casa! Mujer, haz lo que quieras, vengo ahora, voy a ver lo que quiere ese inútil, es muy torpe el pobre Jaja.

Caía le miro sonriéndole, tenía que aprovechar, su ausencia, para mirar la casa para ver si encontraba algo, tenía que tener algún documento guardado por aquí, se preguntó.

Recorrió las habitaciones, y no encontró nada, entro en la última habitación, que le quedaba, y encontró una sala que tenía, camuflada....

Al entrar tenía unos sofás, y una tele grande, en una de las paredes tenía un enorme cristal, justo detrás de él, se ocultaba un despacho, entro dentro cuando vio una enorme pantalla de ordenador, que ocupaba media pared.

Necesito ayuda, si no, no podré sacar información de aquí, se dijo.

¿Qué información, hay dentro del ordenador?

¿Habrá encontrado, lo que puede acabar con Ion?

 




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