Almas Unidas

CAPÍTULO 12

La sensación tan desconcertante que tienes al momento

 de recordar todo es inédito. Porque el deseo de venganza

y el odio recorre en ti como veneno inyectado en tus venas.

 

Nunca en mi vida me había sentido tan impotente y llena de odio hacia una persona, pero Frederick Hiler es el merecedor de mi odio, rencor, venganza y mucho más, quisiera verlo muerto, debajo de siete metros de profundidad si es posible, además del deseo vengativo de que su muerte sea lenta, dolorosa que logre humillarlo, que pida perdón, hasta clemencia si es necesario. Hasta ni yo misma me reconozco con estos pensamientos tan macabros y llenos de buscar venganza. Una cosa es asesinar a mi padre, pero la otra de asesinar a mi madre por capricho y amenazada de que me quede callada y claro lo ha logrado. Lo ha logrado, me callare, no seguiré arriesgando la vida de mis seres queridos, aunque esto contradiga a mi conciencia que busca justicia.

Dos semanas donde conviví con el dolor, dos semanas donde logre reprimir un poco todo esto que estaba pasando a mi alrededor, dos semanas donde logre por primera vez sentirme un poco en paz conmigo misma, dos semanas que reflexione los distintos puntos de vista de todo lo que ha pasado en mi vida. ¿Qué le hizo mi padre a Frederick para que lo asesinara?, ¿qué hizo Matt de malo y que Frederick le haya arruinado la vida?, ¿qué hice yo para no merecer un trato digno desde adolescente por parte de Frederick?

Los interrogantes siguen, más preguntas surgen y una sola respuesta que probablemente nunca podre conocer.

—Tía le falta un poco más de azúcar — dice Eric probando otro poco de la mezcla para realizar una torta.

Por él, por Ash, por Matt y Steven seguí adelante y no me deje caer en ese abismo oscuro que me deparaba.

—Déjalo así.

—No quedara muy simple — opina.

—No, ahorita hacemos un cremoso de chocolate.

—Delicioso.

Termine de ayudar a mi sobrino a batir la mezcla, ponerla en un molde hasta que quedara bien esparcida y llevarla al horno para graduar su temperatura.

—Tía, hace cuatro días vino una señora preguntando por ti y a mi tío Matt — comento frunciendo su ceño y mirándome serio.

Matt no me ha dicho nada, menos Steven.

—¿Cómo era? — pregunte.

—Alta, cabello negro largo, tenía una que otra facción que se me hizo parecida a Ash y delgada — describe.

Tenía la breve idea de quien podría ser y ojalá que no sea ella porque acabe de salir de un problema como para entrar en otro por esa maldita arpía.

—¿Ese día estaba tu tío o tu padre en casa? — interrogo.

—No.

Con esa simple respuesta me quedaba un poco tranquila. De solo pensar que Matt volvió a hablar con ella y no me dijo nada acerca de eso.

Los interrogantes seguían ¿por qué Lauren apareció? y ¿para qué?

La puerta de la entrada sonó, había llegado Steven probablemente y Erick no espero para correr hacia los brazos de su padre que lo recibió con una gran sonrisa y un gran abrazo. Los hijos son una bendición, ellos son tu luz, tu vida y tu verdadera ancla ante el mundo.

—¿Qué huele tan delicioso? — pregunto olfateando como si el olor se pudiera ver en el aire.

Erick ríe y yo aguanto mis ganas de burlarme de él.

—Estamos haciendo un pastel relleno de chocolate — explica su hijo feliz en los brazos de su padre.

—Me pido una porción grande para mí y con extra chocolate — pide

—Te va a dar un coma diabético —digo con sorna

—Me enfermare, pero estaré feliz de comer ese pastel — contraataca.

—Si te enfermas, yo me enojare contigo por no cuidarte — recata Eric.

—Es un amor de niño y siempre lo he dicho.

—¿Matt y Ash? — pregunto sentándose en el sillón y su hijo en los muslos de él.

—Están en el parque — menciono.

—¿Por qué no fuiste?

—Todavía no me siento preparada de salir a la calle.

No solo eso, en noticias, redes sociales entre otros medios comunicativos propagaron la noticia de la muerte de mi madre junto con los enlaces de otras posibles muertes de esa misma manera a un mismo asesino y claro ya sabrán entre esas otras personas están mi padre, el forense, una chica que desconozco que murió unos cinco años atrás después de que mi madre y mi padre fueran novios además de un homicidio con los mismos apellidos de mi padre. ¿Eran familia?, no sabía e igualmente no investigaría. No continuaría con mis investigaciones por mi propia parte dejaría que la policía lo hiciera.

Con todo este revuelo hasta la propia policía esta frustrada por no esclarecer estos casos y la duda sobre Jors Lincon siendo el verdadero culpable de la muerte de mi padre, estos cuestionamientos se están volviendo diferentes enredijos que están difíciles de solucionar o se puede solucionar capturando a Frederick, pero es un poco imposible. Si nunca digas imposible porque el imposible no existe. Todo mentiroso cae más rápido que un cojo. Puede que si o posiblemente no.




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