Aloha

8. HŌʻAILONA - PISTAS

Un golpe y luego otro, cada respiración era más dolorosa que la otra, cada parpadeo más pesado que el anterior.

Y luego nada.

No importa cuantas veces quiera recordarlo todo, aún hay lagunas, incluso después de seis años mi mente sigue bloqueando fragmentos.

No sé por qué quiero recordar algo tan doloroso pero si no lo hago no sabré que tanto daño sufrí en realidad, se que mis registros hospitalarios están alterados se encargaron de ello, sabían que los buscaría en los archivos de la empresa, los del seguro o incluso el hospital.

Mi padre decía que era un capítulo oscuro que debía olvidar pero con el terapeuta por más que lo intentamos simplemente no era algo que pudiera hacer, no porque no quisiera -que en parte si - simplemente m5i era algo que se pudiera hacer psicológicamente. Mi padre incluso sugirió la hipnosis pero el psicólogo dijo que eso lo haría peor, que cuando la tristeza tomara su papel no encontraría la razón del porqué.

Pero cada vez que pienso en ello solo recuerdo lo mismo: una discusión luego el golpe en la pared, y después golpe tras golpe, insulto tras insulto, el crujir de mis huesos y el sabor de la sangre en la boca, luego todo es negro, apenas recuerdo los botones del elevador, una voz lejana, el techo de lo que creo era un auto y por último el pitido del hospital antes de... de todo ese tiempo en la oscuridad.

Cada vez que lo pienso me duelen las costillas y la mandíbula, siento las manos temblar y las muñecas oxidarse, mis piernas flaquean y recuerdo el dolor de cuando recordé que las tenía al despertar en el hospital.

Me sujeté más fuerte del barandal.

Debo dejar de pensar en eso ahora, no solo porque en uno de esos mareos podría caer por la borda, y también porque si Félix reaparece por la superficie no quiero tener una cara larga que lo haga hacer preguntas que no puedo responder; además quiero estar lista para tomar alguna buena foto chistosa para extorsionarlo después.

- ¡Dee! - una voz lejana pero entusiasmada - ¡Mira lo que encontré!

Félix.

Tenía la máscara de oxígeno colgando por la mandíbula, los lentes empañados y la mano levantada a más no poder para que viera lo que sujetaba. Una caracola.

- ¿Revisaste que estuviera vacía? - ahora entiendo porque me molesta cuando hago estos comentarios pero en verdad si todavía tiene un crustáceo adentro puede perder un dedo

- Dee...

- ¡Está bonita! - le grité por la borda - Mira como se ve con el sol

Era anaranjada con las orillas como amarillas o marrones, quizás color arena si es que eso es un color; pero cuando Félix la levantaba al reflejar el sol parecía rosada o roja muy brillante tanto que en algunos ángulos el sol incluso encandilaba con el reflejo.

Le tomé una foto, el paisaje era bonito y sin duda no tendría otra oportunidad así; bueno su carácter ha estado bastante amigable y tolerante estos días, creo que Hawaii surtió su efecto en él y si seguimos así creo que incluso podríamos hacer como si los últimos años solo hubieran sido un tiempo fuera y volver a ser los amigos de antes.

La actividad era de una hora y media y en todo ese tiempo pude tomar varias fotos y videos incluso cuando Félix estaba sumergido, cuando fue hora de regresar me atrapó tomándole un video cuando cayó de nuevo al agua por resbalarse en la escalera y casi me lanza por la borda.

Aún era medio día cuando regresamos y el mar brillaba magníficamente en el recorrido de vuelta. Apostaría que incluso vi un par de delfines pero cuando le dije a Félix no los vio, no se si porque ya se estaba quedando dormido por el bajón de energía o simplemente yo estaba alucinando.

- Tierra a Félix - era la segunda vez que intentaba ganar su atención - si te quedas dormido ni creas que te cargare, te quedarás en la acera

- Lo siento - creo que en años es la primera vez que lo oigo decirlo sin que se le trabe la lengua - creo que el mar se robó toda mi energía

- Por eso te preguntaba si querías almorzar - le señale unas mesas que asomaban del otro lado de la playa - por allá venden ricos mariscos

- Si me cargas hasta allá voy - se me recostó encima, pero me quité tan rápido como puede antes de que me tirara

- Félix aunque quisiera no te aguanto - lo intentó de nuevo pero con ojos de puchero, ¿desde cuando actúa tan adorablemente infantil? - quien te manda a ser noventa y cinco por ciento músculo

- Ochenta y cinco - recalcó fastidiado, pero sirvió para que se incorporará - creo que ya se me antojo algún pescado asado o quizás frutos de mar, no sé

- ¿Has probado las brochetas hawaianas?

Al parecer lo único que necesitaba era comer, porque después del tercer plato de brochetas era como si le hubiera dado tres litros de café cargado de junto. Hablaba, hablaba, hablaba hasta por los codos; en verdad no recuerdo haberlo oído hablar tanto de seguido, ni siquiera en alguna memoria de cuando éramos niños, quizás cuando estábamos en reuniones pero ni siquiera así de tanto.

No me imagino que estaría hablando si hubiera tomado alcohol con la comida, aunque de ser así también lo hubiera grabado.

Regresamos a casa cuando el sol se ocultaba. Después de almorzar nos quedamos dando vueltas por las ventas del puerto, tenía planeado comprar souvenirs hasta las últimas semanas antes de volver a casa pero encontré un juego de domino de piedra con temática hawaiana con uno de los vendedores ambulantes que seguramente no encontraría de nuevo.

Félix por otra parte se compró varias camisas hawaianas diferentes, comienzo a pensar que la razón de que su equipaje fuera tan pequeño era porque en verdad tenía planeado ir a comprar ropa a su destino. Incluso me dejó escoger dos, aunque se negó rotundamente a llevarse la rosada con flores fucsias como las de Bob Esponja pero al menos sí se llevó la de piñas.

Casi me convence de comprar un vestido de dos partes, no suelo usar ombligueros así que fué una fortuna que solo hubieran o tallas muy grandes o muy pequeñas, además la moña del frente no me gustaba nada.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.