Alpha de Luna Roja

3

Despertarme en la mañana siempre es un problema, no soy una persona madrugadora, y mi cerebro no funciona a menos que tenga cafeína en el sistema. Extrañamente, hoy no es el caso.

Tan pronto como estoy consciente, mis alarmas se activan por darme cuenta de que no estoy en la misma habitación en la que me dormí. No es el cuarto desordenado de mi hermano, eso queda más que obvio porque hay una chimenea encendida dándome calor, donde anoche era una pared con discos de rock.

—¿Me embriagué y no supe?

Miro a mi alrededor, es una habitación hermosa, aunque con pocos muebles y cero colores. Todo es tan blanco que da escalofríos, entonces mi cerebro hace click y me tenso de punta a punta.

—No voy a molestarme en averiguarlo. Me largo.

Abandono la habitación desconocida antes de que mi mente se arme una película. Resulta que estoy del otro lado del pasillo, y yo sonámbula no soy, alguien me tuvo que llevar mientras dormía.

Dentro del cuarto de mi hermano no hay nadie, pensé que me lo encontraría durmiendo. Necesito irme de esta casa lo antes posible, así que aprovechemos que son las seis de la mañana, según mi celular.

Después de colocarme un pantalón de deporte, bajo a la cocina, encontrándome a una señora de pelo castaño cocinando hotcakes de forma apresurada.

—Buenos días.

Ella me mira en seguida, un poco espantada por mi presencia.

—Buenos días, corazón. Imagino que eres la invitada de la que me hablaron ¿Cómo te llamas? Es primera vez que te veo por aquí.

Tanto su voz, como su sonrisa, son cálidos. Da ese aire maternal que agrada a las personas.

—Puede llamarme Vic, soy hermana de Daniel.

—Qué bonita eres y tu nombre también —alaga —Yo soy Cece. Ven, siéntate. Te daré algo rico para desayunar.

—Estoy bien, no suelo desayunar.

—¿Por qué? El desayuno es la comida más importante del día.

—En realidad, estoy buscando a mi hermano ¿Lo ha visto?

—Debe estar en el gimnasio, todos mis muchachos reciben entrenamiento antes de que salga el sol —dice orgullosa —el Alfa es muy estricto en ese aspecto.

—Entiendo.

Yo ya me quiero ir.

—¿Segura que no quieres nada? Puedo servirte café o un té…

—No se preocupe, parece ocupada, yo lo sirvo —busco la cafetera y sirvo en la taza más cercana antes de que pueda protestar —¿Puedo ayudarla con algo? No quiero aburrirme mientras espero a Dan.

Me mira como si no encontrara las palabras para negarse. Realmente parece ocupada, mientras hace hotcakes hay fruta por picar y cosas que servir. Se ve que está contra reloj, tengo la vaga idea de por qué.

—Puedo ayudarla a picar las frutas o poner la mesa.

—Eres un amor —me mira con ternura —puedes picar esas fresas de ahí. Tengo que apurarme para despejar la cocina antes de que llegue el Alfa, a él…

—Le gusta cocinar su propia comida —termino por ella.

Fue inconsciente, lo juro. Por suerte Cece no presta mucha atención a eso y sigue con lo suyo. Al final tenemos una conversación amena, mientras preparamos el desayuno para las seis personas que viven aquí. Me cuenta que su familia ha trabajado por generaciones para la familia real, resulta que tiene hermana gemela, quien se ocupa de la villa cerca del pueblo.

También me enteré de que es una bruja, aunque de bajo nivel, su magia no es tan poderosa como la mía. Como dentro de la mansión no se permite usar magia, solo ella tiene el permiso de usar herramientas encantadas que le ayudan con los quehaceres de la casa. Es la única empleada doméstica en la villa.

—El rey es estricto con la seguridad —habla en voz baja —no tenemos permitido traer invitados, por eso te recomiendo que se vayan rápido o Dan puede meterse en problemas.

—El plan era irme a penas despertara —comento un poco frustrada.

—Imagino que después del entrenamiento se irán.

—¿Por qué tanto alboroto con la seguridad? ¿El todopoderoso Alfa le tiene miedo a algo? —ella nota mi tono de burla y me mira con reproche —lo siento, no quise ser irrespetuosa.

Suspira.

—No creo que se deba a que le teme a algo. Estoy segura de que se preocupa más por la seguridad de sus seres queridos que de la suya.

—¿No se supone que por eso tiene la guardia real? Son un grupo de niños comparados con él —tomo café para no verla, aunque no me guste tomarlo así solo —supuestamente es un ser inmortal, un Dios, y se esconde detrás de ellos.

—Tú no ves algo que yo sí —sonríe —en está manada, el más fuerte protege a los más débiles, pero una sola persona, por muy poderosa que sea, no puede estar en todos lados a la vez. Para eso es la guardia real. Donde tú ves un grupo de soldados, él ve a sus más preciados amigos.

Somos interrumpidas por la manada de lobos entrando a la cocina, se quedan estáticos al vernos juntas, sobre todo mi hermano. Cece les sonríe a todos, los mira como si fueran niños pequeños.

—Buenos días, chicos el desayuno está listo —señala el comedor informal.

Todos musitan un gracias y se van su lugar en la mesa, empezando a comer de inmediato. El chico de cabello verde me mira cuando se da cuenta que no los sigo.

—¿La brujita no nos acompaña?

—Vic no desayuna —aclara Dan.

El peliverde quiere comentar algo, pero se queda callado al darse cuenta que el Alfa entró a la cocina. No es el único, mi cuerpo reaccionó a su presencia tan pronto como el olor a menta entró en mis fosas nasales.

Por primera vez en años lo veo de frente. Por supuesto que no ha cambiado nada. Figura delgada, aunque sé de buena fuente que hay músculos marcados escondidos bajo su eterna camisa negra, porque no hay otro color en su armario. Toda su vida es así de lúgubre, parece que siempre está de luto.

Su cabello largo color azabache, está recogido en media cola, los ojos dorados más brillantes que el oro me miran con enfado. No es Seth a quien estoy mirando.

Adam Hell. Siempre mirándome como un ser inferior.




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