Alto riesgo

CAPÍTULO 2: Cuenta Regresiva

El tren rugía como una bestia sin control.

Dentro, el caos crecía.

Gente llorando. Otros intentando llamar sin señal. Maletas tiradas.
Y en medio de todo… Leo y Marcus avanzaban contra la corriente.

—Necesitamos llegar a la cabina —dijo Leo, respirando rápido—. Si puedo acceder al sistema principal—

—No va a servir —lo interrumpió Marcus.

Leo lo miró.

—Esto no es solo sabotaje… —continuó Marcus—. Es un ataque planeado.

Como si el destino quisiera confirmar sus palabras…

Las pantallas del tren se encendieron solas.

Una figura apareció.

Distorsionada. Voz alterada.

—Bienvenidos a bordo… pasajeros.

El silencio fue inmediato.

—Si están viendo esto… significa que ya no tienen control.

Leo sintió un escalofrío.

—¿Qué quieres? —murmuró.

La figura rió.

—Justicia.

Las cámaras mostraron algo que heló la sangre de todos…

Una bomba.

Conectada al sistema del tren.

Un contador en rojo:

⏳ 00:18:42

Gritos.

—Si el tren baja de velocidad… explota —continuó la voz—
Si intentan evacuar… explota.
Si interfieren con el sistema…

La cuenta regresiva bajó un segundo.

⏳ 00:18:41

Marcus apretó la mandíbula.

—Nos quiere corriendo.

Leo negó lentamente.

—No… nos quiere desesperados.

Las pantallas se apagaron.

Silencio.

Solo el sonido brutal del tren acelerando.

EN ESE MOMENTO…

Un niño empezó a llorar cerca.

Leo lo vio.
A su lado, una mujer intentaba calmarlo.

Algo cambió en su mirada.

—No podemos fallar —dijo en voz baja.

Marcus lo observó.

—No vamos a hacerlo.

PLAN IMPROVISADO

Llegan a una puerta de acceso restringido.

Marcus la abre de una patada.

—Directo al sistema central —dijo.

Leo se arrodilló frente a los cables.

—La bomba está sincronizada con el control de velocidad…
si cortamos mal, explotamos.

—Entonces no cortes mal —respondió Marcus, seco.

Leo soltó una risa nerviosa.

—Gran consejo.

GIRO

Leo conecta un pequeño monitor improvisado.

Su expresión cambia.

—No puede ser…

—¿Qué? —preguntó Marcus.

Leo gira la pantalla.

—La bomba no está sola.

Marcus entrecierra los ojos.

—¿Cuántas?

Leo traga saliva.

—Tres.

Silencio.

—Y una está…

Mira hacia arriba.

En el techo del tren.

Marcus sonríe, como si ya supiera lo que viene.

—Entonces toca salir a tomar aire.

Leo abre los ojos.

—¿Estás loco? ¡Vamos a más de 300 km/h!

Marcus empieza a quitarse la chaqueta.

—Sí.

Se gira hacia él.

—¿Vienes o no?

El tren vibra. El viento silba afuera como un monstruo.

Leo mira sus manos… temblando.

Luego al niño.

Luego a la puerta.

Respira hondo.

—…Voy contigo.



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En el texto hay: accion, accidente

Editado: 03.05.2026

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