ASHLY
No he salido de mi habitación en todo el día después del suceso y tampoco lo he visto.
Al fin me decido a salir de estas cuatro paredes y me siento en el sofá de la sala, y me decido por encender la tele. Veo que están dando una película y me pongo a verla, ya que no tengo nada mejor que hacer.
Ya están dando los créditos de la película. El hombre de las cavernas sale de su cueva; veo que se dirige a la cocina a tomar agua. Yo no le presto ni la más mínima atención y cambio el canal. Me sorprendo al encontrar que están dando un concierto de "Morat", mi grupo favorito. También noto el interés de Eric en el televisor.
ERIC
He llevado semanas esperando este concierto y justo ahora lo están dando en el peor momento. Pensándolo bien, no voy a dejar de verlo por darle el gusto a la castaña.
Me siento en uno de los muebles y veo la sorprendida expresión de esta, lo cual no es lo de costumbre, ya que ella muy pocas veces muestra lo que en verdad siente. Se ve muy fría y hasta calculadora, distinta a las otras chicas que conozco. Empieza a sonar "Amor con Hielo" y observo la cara de la chica iluminarse de manera extraordinaria, si supiera lo linda que se ve con la boca cerrada.
Ella lleva unos anchos pantalones con una estrecha blusa corta y tiene el pelo como si no se lo hubiera peinado en días, pero no le queda nada mal.
—¿Qué me miras? ¿Es que ya te enamoraste de mí? —me dice enarcando una ceja.
"Pero ¿qué carajos estoy pensando?"
—Ya quisieras —le digo en un tono burlón. Ya sabía yo que lo de linda le iba a durar poco.
—¿Te gusta el grupo? —me dice en un tono de curiosidad.
—Mucho. O qué, ¿piensas que estoy aquí porque disfruto tu compañía?
—Vaya, primera cosa sensata que te escucho decir —estoy segura de que la forma predominante de hablar de nosotros es la burla y lo sarcástico cuando discutimos—. A ver si sigues así, ¿cuál es tu canción favorita?
—"Cómo te atreves", y no es mi favorita, es la mejor —en verdad me encanta esa canción, gusto que compartía con Culebra, y cómo duele decir esto en pasado.
—No está mal, pero es muy cursi. Yo me quedo con "Maldita costumbre".
En este momento comienza a sonar "Cuando Nadie Ve" y es palpable la tensión. No sé por qué, pero ella la corta enseguida tarareando la canción, y la verdad es que tiene una hermosa voz, además de que toca la guitarra muy bien, y ni hablar del piano que la escuché el día que nos quedamos encerrados.
—Yo... —dice, poniendo en blanco los ojos como si estuviera buscando las palabras correctas—, lo siento por preguntarte aquello antes —al decir esto, me sorprende. Ella no parece ser de las personas que se disculpan.
—No... —intento detenerla, pero no me deja terminar.
—Solo déjame hablar, ¿sí? Yo no sabía que te iba a molestar tanto el tema, y tú no tenías que juzgarme, porque si fuiste tú el que me juzgó primero a mí, nadie me dijo nada —habla tan rápido que apenas la entiendo—... solo cuando me encontraste mirándote por la puerta en la madrugada estaba ahí porque tú estabas llorando mientras susurrabas ese nombre, "Culebra" —su confesión me toma por sorpresa.
»Y sé que dirás: ¿y esta por qué está disculpándose? Pero es que, en verdad, no me gustan para nada los malentendidos, ¿ok? Daré por terminado el tema —no puedo decir ni una palabra más, pero esta vez no es ella quien me lo prohíbe, sino Melis, quien entra por la puerta y, al vernos, se aclara la garganta y su rostro toma una expresión confusa.
—Ustedes... —frunce el ceño— estaban discutiendo —ninguno de los dos respondemos una palabra—... y, como siempre, no me van a responder. Vayan a ver que, con tantas discusiones, no se enamoren.
—Él ya se ha enamorado de mí, solo que es un amor unilateral —lo dice con tanta tranquilidad que es como si fuera un iceberg. Otra chica ya estuviera como un tomate.
¿Por qué la sigo comparando? Me reprendo mentalmente de mis pensamientos.
—Ya sabía yo, hacen una linda pareja, así que considéralo —dice entre risas.
(....)
ASHLY
Me despierta el timbre del teléfono e inmediatamente miro la hora y veo que me he quedado dormida más de una hora, lo cual es raro en mí.
—Hola —me dice una amable voz que apenas oigo.
—Hola, ¿quién es? —digo acostándome nuevamente en la cama.
—Es Alex, llamo porque me dijo Ailin, cuando me la encontré en el club, que estabas enferma.
—¡Oh! Gracias por llamar, yo estoy mejor. Mañana vuelvo a la escuela —le digo con sinceridad.
—No es nada, quería preguntarte si querías tomarte un café o algo. No es para ahora, sino cuando te recuperes —no me gusta el rumbo que está tomando esta conversación, pero no se lo digo.
—Sí, claro —le digo con despreocupación—. Gracias por llamar.
—Que te mejores.
Me pongo a pensar miles de cosas mirando hacia el techo, y una de ellas es: ¿Quién es Culebra? Entonces se me ocurre una buena idea: ¿y si le pregunto sobre el tema a Derek?
—¡Ash! Sal a cenar —me chilla Melis.
Salgo de mi habitación y me encuentro con Luke —a quien hace dos días que no veía porque tuvo unos problemas familiares y abandonó el país— junto a Melis y el egocéntrico número uno.
—¿Qué hecho amerita que nos sentemos todos en la mesa? —inquiero, furciendo el ceño.
—Ash... recuerda que tenemos un invitado —me dice ella en un tono regañadiente, y parece que se le ha hecho costumbre llamarme así.
—Sí, compórtate, Ash —me dice en un tono irritable el idiota.
—Yo no soy la que tiene mi nombre en la silla de la dirección —le digo furiosa.
—¿Y usted cómo sabe eso, señorita? —me dice el castaño en un tono burlón.
—Espérense, espérense, ¿qué pasó aquí? —pregunta Melis dando una palmada en la mesa. El comedor se queda en un silencio sepulcral mientras Luke nos mira a todos con atención, como si estuviera viendo su telenovela favorita—. Y ahora sí me van a responder.
MINUTOS DESPUÉS