Alucinación

9

AREA

Hace más de una semana que no lo veo; la última vez que conversé con él discutimos, así es como siempre terminan nuestras conversaciones.

Desde que Culebra se fue, eso es lo único que hacemos entre nosotros. Todo ocurrió tan rápido y pensar que éramos inseparables, pero esto se fue a la mierda con el suceso... o bueno, lo que diría Eduard es que se fue cuando yo decidí ponerme de parte de Eric, que esa es la causa de nuestra ruptura. Pero lo que él no entiende es que no lo podía dejar solo, no a él, que estuvo conmigo en los buenos y en los malos momentos, que son más malos que buenos.

Él estuvo para mí cuando mi papá nos abandonó a mí y a mi madre, a quien dejó en una crisis de depresión; fue tanto que la tuvimos que internar en un psiquiátrico. Aunque no culpo a mi exnovio, este ni se lo imaginaba. Yo nunca quise contarle lo que me ocurría; de alguna forma me daba vergüenza. Mi madre salió hace poco y está en recuperación.

Eric ha estado sufriendo al igual que Eduard y Ailin, y que este sienta que sea el culpable de su muerte puede que lo esté pasando peor; digo "puede" porque no es muy fácil que se desahogue, por lo tanto se la trata de desquitar con todo lo que le pase por el frente.

Últimamente lo he visto muy distraído en un solo objetivo, y esa es Ashly, quien he visto que ha despertado el monstruo que lleva adentro una y otra vez, y esta le hace caso omiso. También hay que aceptar que le tengo a esta un poco de celos, o a ella no, a toda fémina que se le acerca a Eduard, pero esta en especial ha estado más cerca que cualquiera en el último mes.

(...)

Voy en el coche con Eric, quien tararea una canción mientras yo reviso mis redes.

—Estás peleada con él otra vez, ¿verdad? —dice manteniendo su vista fija en la carretera y asumo que se refiere a mi ex.

—¿Eso es extraño?

—No, es solo que ustedes han tenido mejores tiempos desde que rompieron —murmura con desinterés—. ¿Por qué no reconsideras solucionar tus problemas con él? —dice ahora con preocupación.

—Es que eso no es algo que depende solo de mí.

—Yo sé, pero si para hacer eso tienes que...

—Ni lo pienses —lo dejo con la boca abierta, ya que sé por dónde viene—. Yo no te voy a dejar solo, él no tiene el derecho de hacerme elegir. Yo no lo dejé, él fue quien me dejó.

—Sí, pero tiene sus razones de estar enfadado conmigo, es que yo todavía no me perdono —se hace notar la tristeza en su tono.

Llegamos a la escuela, la que está en su algarabía. Los alumnos caminan de un lado a otro y se escuchan los susurros cuando pasamos. A lo lejos noto la presencia de los pelinegros. Eduard está en su más alto esplendor; me dificulta las cosas siendo tan guapo. Su mirada se encuentra con la mía, es una mirada llena de furia.

Si la mirada matara ya me hubiera muerto cientos de veces y no me hubiera importado; malo sería que ya no estuviera molesto conmigo, ya que así es como único entendería que ya se ha olvidado de mí, y ese es mi mayor temor.

Veo a lo lejos también a Ashly; trae sus cascos como siempre y está con su mirada perdida en el horizonte. La castaña no está con los mellizos; he notado que es bastante solitaria, yo diría que hasta se asemeja con Eric, quien la está mirando en estos momentos, y no lo culpo. Es muy hermosa: tiene una complexión delgada, tez blanca, ojos verdes y pelicastaña.

Sigo mi recorrido a los casilleros para recoger unos libros y dejar otros. Estoy cerrando mi casillero cuando me giro para marcharme, pero esto es interrumpido por mi ex.

—Toma —dice extendiendo una mano en el tono más frío que encuentra—, es el horario para ensayar. Traten de cumplirlo y llamen si no van a ir, no queremos encontrarnos. Revísenlo a ver si tiene algún inconveniente.

—¿Por qué no se lo diste a Eric? Él es el que coordina estas cosas —la tensión se puede cortar con tijeras al decir esto.

—Eso no tengo que decírtelo, tú más que nadie sabes la razón o las razones —dice arrinconándome contra el casillero. Ya puedo sentir su aliento acariciar mis labios.

—¿Me estás retando? —cometo el error de preguntar cerca de sus labios.

—Y si lo estuviera haciendo, ¿qué? —esto lanza una electricidad por todo mi cuerpo, a lo que respondo acortando la distancia entre nosotros, dándole un casto beso, el cual es bien recibido.

Él me toma por la cintura, ya puedo sentir su abdomen bien definido. Antes de que esto pase a mayores lo aparto de mí y rápidamente me marcho, dejándolo con los labios entreabiertos.

EDUARD

Siempre me pasa lo mismo: juego juegos que no sé jugar, y aquí estoy, donde me dejó, como un estúpido, con la respiración tan agitada que me cuesta respirar. Me doy una galleta mental y sigo mi camino.

Ahora estoy con Derec haciéndole algunos ajustes a algunas canciones, quien me aconseja miles de cambios, pero la concentración no me llega y sus palabras llegan en ecos a mis oídos.

—Eduard —llama mi atención—, ¿me estás escuchando? —solo asiento y este sigue hablando sin parar. Para mi salvación veo a Ailin acercarse junto a Ashly.

—Chicos —se dirige a nosotros antes de acortar la distancia—, ¿vienen con nosotras a la cafetería? —Ambos asentimos.

Estamos en la cafetería cuando ella pregunta...

—Chicos, ¿quién es Culebra?



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En el texto hay: odioamor, bandas, romance

Editado: 27.06.2025

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