Eduard
Todos nos quedamos paralizados al escuchar su pregunta, ya que normalmente tratamos de evitar el tema.
Ailin abre los ojos pasmada, yo me quedo sin habla, mientras que Ailin me mira esperando que diga algo. Derec se fue con una excusa, la cual ni escuché debido a la situación.
—Ashly, ¿acaso alguien te mencionó algo de... Culebra?
Es lo primero que se me ocurre. Es muy raro que haya oído algo del tema, porque los únicos conocidos de ella somos nosotros y no creo que Eric le haya dicho algo en su estancia; lo conozco como a la palma de mi mano.
Me fijo en Ailin, que juega con sus manos cabizbaja.
Ella lo piensa varias veces antes de responder, como si estuviera en una batalla campal contra su contarles lo que ocurrió mientras Eric dormía, pero decide decirles para no quedar como una chismosa ante ellos, al igual que casi quedó con Eric. Puedo apreciar lo sensible de este tema.
—¿Ashly? —le llamo la atención para que reaccione.
Entonces suspira profundo y nos cuenta cómo escuchó a Eric mencionando el nombre de Culebra mientras tenía una de sus pesadillas.
—Entonces estás diciendo que Eric estaba llorando dormido mientras pronunciaba su nombre? —inquiere Ailin en un tono triste, mirándome de reojo.
—Me preocupó mucho y le pregunté cuando tuve la oportunidad, y es que las veces que he discutido con él nunca lo he visto tan molesto.
—Ok... suficiente, es hora de contarle —ordena Ailin en tono cansino.
—¿Seguro? —le pregunto a mi hermana inseguro, porque cada vez que quiero hablar con ella algo relacionado con el tema siempre lo evade y nunca va a poder superarlo, y no lo superará, aunque no la culpo; yo todavía no lo supero.
Ailin me asiente segura, y es algo que enorgullece: es la persona más valiente y fuerte que conozco.
—Ashly, esto es un tema difícil para nosotros —le aclaro—. Él fue el culpable.
Me pican las últimas palabras en la boca, ya que siempre me estoy juzgando por el hecho de que he sido muy duro con él, como lo piensa Area, porque sé que de una forma u otra él ha estado sufriendo y carga con el dolor de que perdió a su mejor amigo y con la culpa de que por su culpa tuvo ese maldito accidente que acabó con nuestras vidas.
Ashly se queda paralizada ante mis palabras, ya que para ella Eric fue y sigue siendo, aunque ella diga que no, una persona muy importante para ella.
—¿El culpable de qué? —me pregunta confundida.
—Area, Eric, nosotros y... Culebra —como siempre me cuesta decir su nombre; esta vez se me cae la máscara de frialdad que he intentado mantener el último año para estar fuerte para Ailin y se me quiebra un poco la voz.
»Desde muy pequeños siempre habíamos sido inseparables —me tiembla la voz—, pero todo esto cambió hace un año y medio.
A Ailin se le cristalizan los ojos y se le resbala una lágrima rebelde.
—Eric comenzó a juntarse con malas compañías y a participar en las apuestas de carreras de motos.
—Al principio lo justificábamos —prosiguió Ailin al verme tan vulnerable—, porque él la verdad no estaba en una situación muy favorable; tenía muchos problemas con su familia, pero luego esto se fue intensificando cada vez más... ya era una droga.
Le hago una señal a Ailin para indicarle que yo sigo, porque mi hermana no pudo aguantar más las lágrimas.
—Un día acordamos entre todos encerrarlo porque nos avisaron que había llegado una denuncia anónima a la policía y que los iban a encerrar a todos los que estuvieran ahí —digo esto como si tuviera un puñal clavado que no he podido sacar.
»Pero confiamos en él y nos distraímos un momento... se nos escapó a pesar de nuestras advertencias —digo alborotándome el cabello por la impotencia que todavía siento, mientras que la pelinegra, como ya es de costumbre, juega con sus manos cuando está nerviosa—. Culebra fue detrás de él, al igual que nosotros, pero fue el primero en llegar.
»Cuando el resto llegamos, ya Culebra estaba allí y había muchas ambulancias y mucha gente... al parecer era un accidente... fuimos a ver lo que ocurría... Culebra y Eric habían tenido un accidente.
Ailin empieza a sollozar más fuerte.
—Según nos contaron, Culebra había tratado de evitar que Eric siguiera y él no pudo frenar... —ya no aguantó más, las lágrimas resbalaron—. Eric estuvo en coma unos días, pero... Culebra, él...
—Murió —finalizó Ailin entre fuertes sollozos.
—Chicos, yo siento mucho haberos forzado, yo no sabía que esto era algo relacionado con ustedes. Pero Area, ¿qué pasó con ella? ¿por qué se apartó?
—Ella solita escogió su camino. Ella era mi novia y me dejó por lo que sea que tenga con Eric. Me quitó a mi novia, al igual que al novio de Ailin —ella frunce el ceño—. Sí, Culebra era el novio de Ailin.
Me quedo perpleja; estos chicos han pasado por mucho.
—Chicos, ¿y después de aquello no han hablado con Eric? Él se debe sentir muy culpable.
—Puede, pero yo después de eso lo único que puedo sentir cuando lo miro es odio y rabia, porque su maldito vicio acabó con todo —digo un poco alterado, como siempre que toco el tema.
(...)
Ashly
Ya he llegado al apartamento y me encuentro nuevamente mirando al techo. He quedado consternada después de lo que me contaron los hermanos Norton y no me puedo sentir más apenada con ellos por hacerlos revivir todo, y siento una gran lástima por Eric. Ahora puedo entender su carácter; él se debe sentir tan mal, carga el dolor de la muerte de su amigo, más la culpa por haberla provocado.
Hoy por la noche tengo que ir a tocar en el bar —trato de cambiar el tema de mis pensamientos—. Lo más posible es que me encuentre con él y tengo que hablarle, porque Melis me dijo que le hiciera el favor de darle el recado a Eric de que necesitaba hablar con él para darle el resultado de los análisis que le hizo cuando estuvimos ingresados.
Suena el teléfono y veo el nombre de Ailin; no pienso y rápidamente le contesto.