Hoy es el primer día de orientaciones en la preparatoria, estas se tomarán al finalizar el horario escolar, al ser el primer día los alumnos tomarán la orientación en el salón asignado en su documento.
P.O.V de Isunza: –Eres afortunado de que te haya tocado con el chico más inteligente de la preparatoria– le dijo Raúl a Isunza mientras caminaban a su primera clase del día –Lo sé, lo sé– Además… es atractivo, ¿no crees?- dijo Raúl mientras alzaba las cejas de manera burlona –Cállate- dijo Isunza mientras golpeaba a Raúl en el hombro, a pesar de que en el fondo, si sentía curiosidad por aquel chico, “Mauricio Ruiz” pensó una vez más finalmente entrando al salón.
P.O.V de Mau: ~No me he podido quitar este sentimiento, a pesar de que ya recibí una guía, es mi primera vez dando orientación, y en lo que más pienso, ese tal David Isunza, de verdad tenía que tocarme el?~ Mau continuó pensando esto sin poder concentrarse en sus clases del día.
Acabó el horario escolar y llegó el tan esperado momento, Mau verificó una vez más el salón al que tenía que ir, y se apresuró para no llegar tarde.
Llegó al que decía ser el salón indicado, se acomodó la corbata y entró… sorprendentemente Isunza ya estaba ahí, aquel chico al fondo del salón con su cabello castaño oscuro con un desordenado natural llevaba el último botón de la camisa desabrochado, la corbata bastante floja y reclinaba sus pies en la mesa que tenía en frente, al notar su presencia Isunza y Mau hicieron contacto visual, ambos se quedaron un momento espectando, solo se escuchaba el “tik tak” del reloj en aquel salón vacío.
Isunza tenía una expresión bastante relajada a pesar de que sentía cierto nerviosismo —Vamos, ¿qué esperas?, acércate, no te voy a hacer nada — dijo Isunza con una leve sonrisa juguetona finalmente rompiendo el silencio, Mau se recompuso y caminó hacia donde estaba el.
—Soy Mau, aunque, creo que no me tengo que presentar — dijo con un toque de humor y un poco sarcásticamente mientras se acomodaba en el asiento enfrente de Isunza, Isunza soltó una pequeña sonrisa al recordar ese día que chocó con Mau, bajó sus pies de la mesa y se inclinó poniendo sus brazos sobre la mesa con mirada curiosa. Mau sintió la mirada de Isunza y un pequeño nerviosismo brotó dentro de él, Isunza dejó escapar una risa baja, de esas que apenas se escuchan pero se notan.
—Así que si te acuerdas de mí —dijo Isunza.
—Difícil olvidar a alguien que casi me tira los libros — respondió Mau cruzándose de brazos intentando sonar tranquilo
—Ey, tú fuiste el que venía distraído.
–¿Cómo se supone que vería a alguien que venía tan rápido hacia mí? —
–¿Y vas a regañarme por eso, orientador? —dijo Isunza juguetonamente, Mau abrió la boca para responder, pero terminó desviando la mirada por un segundo. Isunza lo notó enseguida y sonrió, divertido por cómo el otro intentaba mantener la compostura.
El salón volvió a quedarse en silencio unos segundos. Afuera apenas se escuchaban algunas voces lejanas y el sonido de una escoba arrastrándose por el corredor.
Mau carraspeó y abrió la carpeta que llevaba entre las manos.
—Bueno… se supone que sí tengo que orientarte
—A ver, sorpréndeme.
—No creo que funcione así.
—Entonces explícame cómo funciona.
Mau tomó aire, tratando de recordar todo lo que le habían dicho los maestros sobre las orientaciones.
—Primero tengo que enseñarte cómo se manejan los horarios, logísticas y…– bajó la vista a los papeles —también resolver dudas que tengas acerca de la escuela.
Isunza apoyó la mejilla sobre su mano sin dejar de verlo.
—Tengo una duda
—¿Cuál?
—¿Siempre eres tan serio?
Mau levantó la vista inmediatamente
—Estoy intentando hacerlo bien.
–Lo sé –dijo Isunza. –Pero pareces más nervioso que yo.
Eso tomó a Mau desprevenido. Sintió calor subirle al rostro y rápidamente empezó a ordenar papeles que ya estaban acomodados.
—No estoy nervioso
—Claro —Dijo Isunza.
—Claro —repitió Mau por el nerviosismo.
Isunza soltó una pequeña carcajada. Esta vez Mau no pudo evitar sonreír apenas. Y ahí justo en ese momento la tensión rara entre ambos se empezó a romper.