Ámame en secreto

Capítulo 4 parte .2

La luz naranja del atardecer entraba por las ventanas y caía sobre las mesas vacías. Al haber roto la tensión, Mau comenzó a explicarle algunas cosas a Isunza. Mientras Isunza jugaba con un lápiz entre sus manos , y así se les fue el tiempo. Mau cerró una carpeta después de terminar de explicar el reglamento

—Y… creo que eso sería todo.

—¿Eso te dijeron que explicaras?

—Más o menos.

Isunza asintió lentamente, jugando distraídamente con su lápiz entre los dedos.

—¿Por qué aceptaste ser orientador?

Mau parpadeó un par de veces sorprendido por la pregunta.

—¿Hm?

—No pareces el tipo de persona que se ofrece voluntariamente para hablar con desconocidos

Mau soltó una risa suave por la nariz.

—Es observación, no insulto. –Aclaró Isunza

Mau miró un momento hacia la ventana antes de responder,

—Realmente no tengo nada que hacer en las tardes, y…– Suspiró –Bueno, supongo que me ayuda a mantenerme distraído de todo, además de que puedo ayudar a gente que inició como yo a mejorar.

Parecía que Mau ocultaba algo más, Isunza solo preguntó: —¿Distraerte de qué cosas?, Realmente quería preguntar más cosas, pero Isunza no quiso presionarlo así que solo guardó silencio escuchando atentamente.

—Tuve… un conflicto con mi hermano, sumado a otras cosas que me tienen muy disperso– dijo Mau sin mucho detalle —Y esto de dar orientación mantiene mi atención en esto, aunque no solo es mi única razón, hablo en serio cuando digo que quiero ayudar a la gente-

—-Entonces si eres buena persona. —Dijo Isunza bromeando

Mau frunció el ceño —-”¿Si?” —

—-Tenía mis dudas desde que me dejaste colgado en el pasillo

—La verdad es que yo también —dijo Mau con una mirada orgullosa pero sin dejar el tono en broma.

—-Y aun así aceptaste orientarme.

Mau sonrió apenas

—-No es como que haya podido decidir —bromeó Mau.

Isunza se llevó una mano al pecho como si le hubiera dolido.

—-Pero realmente no fue tan incómodo de lo que pensaba.

Isunza soltó una risa baja.

Y así se les fue el tiempo, Mau revisó el reloj, se había acabado la hora. Mau se aclaró la garganta

—Pues, hemos terminado… como fue nuestra primera sesión, formalmente empezamos con los temas en la siguiente sesión— dijo mientras guardaba papeles y demás cosas. —La próxima será en dos días, este miércoles a las 3:30 igual que hoy, aquí mismo.

Terminó de hablar y ambos se levantaron

—Entonces aquí nos veremos, Mau— dijo Isunza en un tono más bajo y un poco ronco, le guiñó un ojo y salió del salón con su sonrisa jugetona.

A Mau no le dio tiempo de responder, sus mejillas se calentaron y solo escuchó la puerta cerrarse detrás de él.

Isunza se quedó unos momentos detrás de la puerta cerrada, respiró hondo y su mejilla se ruborizó levemente, pero rápidamente se recompuso, su sonrisa relajada volvió a esos bonitos labios y caminó hacia la salida.

Mau esperaba a que Isunza se alejara para poder irse. Una vez que escuchó que se alejaba, él también salió del salón y se fue a su casa.

Esa misma noche: P.O.V de Mau: En su cuarto Mau sacaba sus papeles y libretas de la mochila cuando de pronto al abrir un fólder encontró el lápiz de Isunza ~Ah, debí habérmelo llevado por error~ Pensó recordando cómo había recogido sus cosas distraída y nerviosamente ~Bueno, no importa, se lo daré la próxima vez que lo vea~ Dijo mientras se sentaba en su escritorio, contemplando el lápiz en sus manos, la luz que entraba por la ventana de las estrellas y la luna lo iluminaban. El rostro de Isunza volvió a aparecer en su mente, su voz, sus ojos castaños, esa sonrisa juguetona bailando en sus labios, y sin notarlo, una sonrisa involuntaria salió de los suyos. ~No fue tan incómodo de lo que pensaba, realmente no lo detesté.~ Dijo Mau afirmando el lápiz en su mano y levantándose para prepararse para dormir.

Esa misma noche, P.O.V. de Isunza: Este venía caminando a su casa tras su entrenamiento de basket. Tenía los audífonos puestos y su mochila en la espalda, la noche estaba despejada y la calle era tranquila.

Al estar recapitulando su día, recordando su orientación, estaba feliz de haber logrado acercarse a él, y ahora que lo veía cada semana en orientaciones, Mau no podría escapar de él.

El aire golpeaba suavemente el rostro de Isunza, haciendo que sus mechones despeinados bailaran, Isunza volteó al cielo despejado y al ver la brillante luna el rostro de Mau apareció en ella, sus ojos brillaban ante la luz y un sentimiento de emoción y tranquilidad evadió su cuerpo. ~¿Por qué me haces sentir así, Mauricio?, ayúdame a seguir descubriendo este sentimiento por ti~ pensó Isunza con una suave sonrisa respirando el aire fresco que golpeaba su rostro.




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