Ámame en secreto

Capítulo 9

Esa misma tarde noche P.O.V. de Mau:

Mau llegó a casa. No había nadie, pero no le pareció extraño.

Caminó hacia la sala y dejó su mochila en la mesa, cuando en eso recordó las palabras de Isunza: “Ponte hielo cuando llegues a casa”. ~Ah, es verdad~ dijo mientras una pequeña sensación de calidez llenaba la sala vacía al recordarlo.

Mau fue al baño y abrió el grifo, el sonido del chorro de agua llenaba el eco de la habitación. Se quitaba las pequeñas vendas mientras recordaba los dedos de Isunza suavemente rozando su palma. Mau cerró la mano como si aún pudiera sentirlo.

Metió las manos al chorro de agua enjuagando bien las ligeras raspaduras y sin querer…

Le salió una sonrisa pequeña. Muy pequeña.

Caminó hacia la cocina, agarró una toalla, la humedeció y le puso hielos. Se lo puso en la mano jadeando ligeramente el contacto tan frío. Dejó el hielo en sus palmas mientras veía cómo llegaba la noche, y con ella, la luz de las estrellas.

En eso recordó que no le había dado las gracias a Isunza por la comida que le dio en la mañana. Agarró su teléfono con la mano libre y abrió el chat de Isunza, se quedó mirando la pantalla encendida, dudando, mientras el aire fresco entraba por la ventana…

P.O.V. de Isunza:

El gimnasio ya estaba casi vacío. Solo se escuchaba el eco lejano de un balón rebotando.

Isunza estaba sentado en una de las gradas, con una toalla sobre los hombros.

Tenía el celular entre las manos. La pantalla llevaba varios minutos en el mismo chat:

~Mauricio~

Isunza sonrió apenas para sí mismo. Nunca había pensado tanto las cosas cuando se trataba de otras personas, pero con Mau era diferente, porque cada reacción suya se quedaba dando vueltas en su cabeza más tiempo del necesario.

La forma en que desviaba la mirada, como intentaba verse tranquilo aunque claramente estaba nervioso, e incluso ese pequeño brillo en sus ojos después de tocar su mano.

Isunza apoyó la cabeza hacia atrás, soltando una risa baja.

~Eres muy fácil de leer, Mau.~ pensó. Aunque realmente no era verdad. Porque mientras más lo observaba, más sentía que había algo que Mau escondía detrás de él. Algo que nunca decía.

Y honestamente… quería descubrirlo. Quería entenderlo.

El celular vibró suavemente entre sus manos. Abrió el chat y comenzó a escribir:

“¿Te siguen doliendo las manos?”

Se quedó mirando el mensaje unos segundos.

Y luego lo borró.

Su sonrisa divertida volvió ligeramente.

~No… eso sonó demasiado preocupado.~

Guardó finalmente el celular en el bolsillo y bajó la mirada hacia la cancha vacía.

Aunque después de unos segundos volvió a pensar en las manos vendadas de Mau. En lo suave que había sido ese pequeño roce. En que sinceramente quería tener las manos cálidas de Mau entre las suyas.

Y por alguna razón… eso hizo que el corazón latiera un poco más rápido de lo normal.

Esa noche ambos escribieron un mensaje que nunca enviaron…




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.