Ámame en secreto

Capítulo 11

Era viernes.

Las clases pasaban lentas mientras Mau golpeaba distraídamente el lápiz contra la mesa. Cada cierto tiempo terminaba mirando hacia la ventana o revisando la hora sin razón alguna, y eso comenzaba a desesperarlo un poco.

Porque sabía perfectamente por qué estaba tan distraído.

—-Mauricio

Mau levantó la vista, su amigo lo observaba desde la banca de al lado con una sonrisa sospechosa.

—¿Hm?

—Llevas diez minutos viendo a la nada.

—Estoy pensando.

—-Qué miedo.

Mau soltó un pequeño suspiro mientras cerraba su libreta.

—¿Qué quieres?

Mau conocía muy bien a su amigo; este sonrió inmediatamente.

—Hoy es el partido de básquet

Es verdad. Mau recordaba haber escuchado a varios hablar de eso desde la mañana.

Incluso algunas chicas habían pasado el recreo organizándose para ir juntas.

—¿Y?

—Y vamos a ir.

—Tú vas a ir

—No, tú también.

Mau arqueó una ceja.

—No me gusta el básquet.

—Mentira. Eso es porque nunca has visto un partido en persona.

—Exactamente.

La campana del recreo sonó y ambos empezaron a recoger sus cosas. Su amigo apoyó el brazo sobre su hombro demasiado exagerado.

—Mau, literalmente media escuela va a estar ahí. Además, dicen que los de penúltimo semestre juegan increíble, tienen jugadores tremendos como Isunza, Castellanos, Mendoza. Tenemos que ver cómo arrastran a los de la otra prepa.

Automáticamente lo primero que escuchó fue el nombre de Isunza, que resonó en su cabeza. Se lo pensó un poco.

—No lo sé…

Su amigo señaló discretamente a unas chicas hablando emocionadas cerca de la ventana.

—Además, van a ir varias chicas de tercero. Llevan toda la mañana diciendo que los chicos del equipo se ven más guapos cuando juegan, sobre todo Castellanos e Isunza. Esos tipos son otro rollo.

Mau sintió algo raro en el estómago. Una incomodidad pequeña. Molesta. Y eso solo empeoró su humor.

—Entonces ve con ellas.

—Eso sonó muy personal.

Mau desvió la mirada rápidamente. Qué fastidio, ni siquiera entendía por qué le molestaba escuchar eso, obviamente alguien como Isunza llamaría la atención. Era normal.

~Entonces, ¿por qué me molesta tanto?~ pensó

—Entonces si vas a venir, ¿verdad? —Insistió su amigo.

Mau dudó unos segundos. No tenía realmente una razón para ir.

Aunque…. tal vez sí la tenía.

~No voy a ir solo por él.~ Claro que no.

—Bueno… supongo que puedo pasar un rato.

Su amigo le sonrió.

—Sabía que dirías que sí.

Esa tarde en el partido

El gimnasio estaba muchísimo más lleno de lo normal. El gimnasio estaba muchísimo más lleno de lo normal. Las gradas estaban llenas de estudiantes haciendo ruido mientras el eco de los balones, silbatos y música llenaba todo el lugar. Mau siguió a su amigo entre la multitud hasta encontrar espacio en una de las gradas laterales.

El ambiente era extrañamente emocionante. Mucho más de lo que esperaba.

—Wow, se toman esto en serio.

—Te dije que era increíble. Y mira, ahí están todos calentando. Caste...

Isunza... y… ah ahí están los demás.

Mau levantó la vista casi por instinto, y lo encontró inmediatamente.

Isunza estaba calentando junto al resto del equipo. Llevaba el uniforme del equipo de la escuela, el cabello ligeramente despeinado y húmedo por el entrenamiento previo.

Se veía...

Más serio. Más concentrado. Completamente distinto al chico relajado que se la pasaba con esa sonrisa relajada.

Mau se quedó observándolo unos segundos más de lo necesario. Se movía seguro y natural.

Y entonces Isunza levantó la vista. Sus ojos recorrieron las gradas unos segundos hasta detenerse exactamente en él, como si lo hubiera encontrado desde el principio.

La sorpresa apareció apenas un instante en su expresión. Después sonrió. Una sonrisa pequeña. Pero genuina.

Y aunque estaban lejos... Mau sintió otra vez ese salto en el pecho.

El partido comenzó poco después, el sonido del silbato hizo que todo el gimnasio estallara en gritos.

Al inicio Mau intentó convencerse de que solo estaba viendo por acompañar a su amigo, pero apenas el juego empezó…

Terminó prestando atención de verdad. El ritmo era rápido. Mucho más intenso de lo que imaginaba, e Isunza...

Jugaba increíble.

Se movía por toda la cancha con una seguridad impresionante. Robaba balones, daba pases rápidos y parecía predecir todos los movimientos del otro equipo.

Mau seguía el partido intentando ignorar lo impresionado que estaba.

El ruido alrededor no dejaba de crecer.

En una jugada, Isunza logró interceptar un pase y correr prácticamente media cancha mientras dos jugadores intentaban alcanzarlo. Saltó justo frente a la canasta. Parecía que todo se puso en cámara lenta, su camisa y su cabello se levantaron ligeramente.

Encestó.

Todo el gimnasio explotó en gritos. Incluso Mau terminó abriendo un poco los ojos y sonriendo.

Noah soltó una carcajada.

-¡Mira tu cara! ¡Si te emocionaste!.

-Cállate

Aunque honestamente...

Sí lo estaba.

Porque ver a Isunza ahí...

Feliz, competitivo, brillando entre toda la gente... Muy diferente a como normalmente fingía que nada le importaba. Hacía difícil apartar la mirada.

El partido siguió poniéndose más intenso conforme avanzaba. El marcador estaba muy parejo y el otro equipo comenzó a jugar más agresivo.

En un momento, uno de los jugadores contrarios empujó accidentalmente a Isunza durante una jugada, varias personas soltaron un "uhhh" al verlo caer al suelo.

Mau sintió el cuerpo tensarse inmediatamente.

Isunza tardó apenas unos segundos en levantarse otra vez.

El partido terminó siendo muchísimo más reñido de lo esperado. Pero en los últimos minutos, Castellanos logró anotar dos veces seguidas, prácticamente aseguraron la victoria.




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