Ámame en secreto

Capítulo 12 ~°Incluso lejos, sigues aquí°~

Sábado — P.O.V. de Mau

Los fines de semana de Mau casi siempre eran iguales.

Silenciosos.
Ordenados.
Predecibles.

Se despertó cerca de las nueve de la mañana por la luz entrando entre las cortinas. Permaneció unos segundos acostado mirando el techo mientras escuchaba el ventilador girar lentamente sobre él.

La casa estaba tranquila.

Su madre había salido temprano al trabajo y su papá salió de la ciudad, así que no había demasiado ruido aparte del ocasional sonido de autos pasando afuera.

Mau soltó un pequeño suspiro antes de levantarse. Se acomodó el cabello frente al espejo, y bajó a prepararse algo de desayunar.

Normalmente le gustaban esos momentos de calma.

Pero hoy…

se sentía extraño.

Porque su cabeza no dejaba de regresar a la tarde anterior. Al gimnasio. A los gritos.
A Isunza sonriendo después de anotar.

Y especialmente…

a esa expresión que tuvo cuando habló de sus padres.

Mau dejó distraídamente la cuchara dentro de la taza. Había algo en esa mirada que no lograba sacarse de encima.

Algo demasiado familiar.

~No parecía feliz…~

El pensamiento apareció solo.

Y honestamente…

eso le incomodó más de lo que esperaba. Sacudió la cabeza intentando dejar de pensar en eso y al terminar de desayunar volvió a subir a su habitación. Intentó avanzar tareas,
ordenó algunos apuntes, e incluso trató de leer un rato. Pero todo terminaba igual.

Cada pequeño silencio hacía que recordara otra vez a Isunza.

La forma en que lo buscó entre las gradas.
La manera en que sonrió al verlo ahí.

Mau dejó el lápiz sobre el escritorio frustrado consigo mismo.

—¿Por qué pienso tanto en él…?

Y como si el universo quisiera responderle, el celular vibró suavemente sobre la cama.

Mau levantó la vista. Y automáticamente sintió algo extraño moverse dentro de su pecho.

Isunza:

“Orientador.”

Solo eso. Nada más.

Y aun así… Mau sonrió sin darse cuenta.

Tomó el celular intentando actuar normal, incluso estando completamente solo.

“¿Si?”

La respuesta llegó rápido.

“Nada importante.”

Pausa.

“Solo estaba pensando en algo.”

Mau frunció apenas el ceño.

“Eso suena peligroso.”

Isunza tardó unos segundos antes de responder.

“Ayer sí te emocionaste viendo el partido, y eso que jurabas que no te gustaba el básquet.”

El corazón de Mau dio un pequeño salto torpe. Ridículo.

“No me emocioné.”

“Claro. Entonces fue mi imaginación cuando casi te levantaste después de mi canasta.”

Mau escondió automáticamente la cara entre una mano aunque nadie pudiera verlo.

~¿En qué momento me vio?~

“Eres un presumido.” Dijo Mau bromeando.

“Pero fui tu presumido favorito ayer.”

Mau soltó una pequeña risa involuntaria.

Y eso fue exactamente lo que más lo asustó.

Porque se estaba sintiendo demasiado cómodo con alguien que apenas llevaba semanas conociendo.

Y aun así…

Hacía mucho tiempo que alguien no lograba hacerle sentir el pecho tan ligero con cosas tan pequeñas.

Sábado — P.O.V. de Isunza

Los sábados siempre habían sido lentos para Isunza.

Demasiado lentos.

Despertó cerca de las 10 con el sonido lejano de una motocicleta pasando por la avenida principal.

El departamento seguía igual de silencioso que la noche anterior. Vacío.

Se quedó acostado mirando el techo unos segundos antes de tomar el celular por costumbre.

Nada.

Ni mensajes de sus padres.

Ni llamadas.

Ni siquiera un “¿cómo estás?”

Isunza soltó una pequeña risa seca mientras dejaba nuevamente el celular sobre la cama.

No era sorpresa.

Se levantó lentamente y caminó hacia la cocina todavía despeinado. Abrió el refrigerador, tomó una bebida y terminó apoyado contra la barra desayunando cualquier cosa mientras la televisión sonaba de fondo sin que realmente le prestara atención.

Normalmente odiaba los fines de semana, porque cuando no había escuela, entrenamientos, o gente alrededor…

el silencio del departamento se volvía demasiado evidente.

Pero hoy no se sentía tan pesado, porque desde que abrió los ojos había alguien ocupando espacio en su cabeza.

Mauricio.

Isunza sonrió apenas al recordar su expresión durante el partido. La forma en que intentaba actuar tranquilo mientras claramente estaba emocionado.

Y luego…

cómo se acercó a él después.

Porque nadie lo hacía normalmente.

La mayoría solo se quedaba con:
el Isunza relajado, el bromista, el chico estrella del equipo.

Pero Mauricio…

había notado la única parte incómoda de toda la tarde.

La ausencia.

Y honestamente eso le había movido algo por dentro más de lo que esperaba.

Tomó el celular otra vez sin pensarlo demasiado y escribió un mensaje.

Mauricio

“¿Sí?”

Isunza sonrió inmediatamente.

Le gustaba demasiado imaginar la expresión que probablemente tenía Mau al responder.

“Nada importante.”

Pausa.

“Solo estaba pensando en algo.”

Y honestamente no estaba mintiendo.

Porque llevaba toda la mañana pensando en él.

La conversación comenzó a avanzar lentamente entre bromas pequeñas y comentarios casuales.

Nada demasiado profundo.

Pero tampoco superficial.

Simplemente…

fácil.

Y para Isunza eso era raro.

Porque normalmente terminaba cansándose rápido de hablar con las personas.

Pero con Mauricio no.

Con él sentía que incluso el silencio debía sentirse cómodo.

Más tarde esa noche — P.O.V. de Mau

La habitación estaba oscura cuando Mau finalmente se dejó caer sobre la cama.

La conversación con Isunza había durado muchísimo más de lo que esperaba. Y lo peor era que ni siquiera hablaron de algo importante.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.