Los domingos siempre habían sido extraños para Mau desde que su hermano se fue, no eran tranquilos exactamente, pero tampoco caóticos. Simplemente vacíos, sobre todo porque hace poco dejó de ir a clases extra que tomaba para según él “mejorar su promedio”. A pesar de que salía de casa a caminar, a intentar distraerse, nada parecía seguir siendo muy vacío.
La casa seguía silenciosa mientras la luz gris de la mañana nublada entraba lentamente por la ventana de su cuarto. Mau se levantó bastante temprano, estaba sentado sobre la cama con una libreta abierta, aunque llevaba varios minutos realmente sin hacer nada.
Su celular estaba boca abajo a un lado.
Y aun así…
Su mirada terminaba desviándose hacia él cada pocos segundos. Llevaba esperando mensajes de alguien como si no tuviera nada mejor que hacer.
Mau soltó un pequeño suspiro y finalmente tomó el celular.
Nada nuevo.
Sintió una pequeña decepción antes de darse cuenta de lo estúpido que era sentirse así.
~¿Desde cuándo me importa tanto hablar con él?~
La pregunta apareció sola, y honestamente…
No le gustó.
Apagó rápidamente la pantalla y se levantó de la cama intentando distraerse. Ordenó un poco su escritorio, acomodó ropa limpia e incluso intentó ayudar en algunas cosas de la casa solo para mantener ocupada la cabeza, como si esas fueran las únicas cosas que lo ayudaban a escapar de él mismo, aunque él sabía que realmente no era así.
Pero todo terminaba igual, incluso haciendo cosas simples… seguía pensando en aquella sonrisa, y eso estaba empezando a frustrarlo mucho.
Seguía pensando en sus mensajes, en él durante el partido, incluso en ese “sí interrumpió algo” que seguía dando vueltas en su cabeza desde que Isunza lo dijo…
El celular vibró de repente entre las cobijas.
Mau reaccionó demasiado rápido para alguien que supuestamente estaba intentando ignorar.
Pero al desbloquearlo, no era Isunza.
Era Noah.
—JAJAJAJA
Mau frunció el ceño.
—¿Qué?
La respuesta llegó casi inmediatamente.
—Todavía no supero cómo mirabas a Isunza, o cómo te pusiste nervioso cuando llegué y estabas con él😭”
El cuerpo de Mau se tensó inmediatamente.
—No lo miraba de ninguna forma.
—Mauricio literalmente parecías fan.
— Cállate.
—Hasta te emocionaste cuando anotó.
Mau apretó los labios. No sabía por qué esos comentarios comenzaban a ponerlo nervioso.
Tal vez porque… no estaban completamente equivocados.
—-Solo estaba viendo el partido.
Noah tardó unos segundos en responder.
Y entonces:
—-Sí, claro…
Una pausa
—-Aunque honestamente creo que ya sé qué te pasa.
Algo incómodo recorrió el pecho de Mau. Sus dedos no tardaron en escribir sobre el teclado.
—-¿Qué se supone que significa eso?
La burbuja de “escribiendo” apareció. Desapareció. Volvió a aparecer.
Y entonces…
—-Parece que te gusta.
El mundo pareció quedarse en silencio por un segundo. Mau sintió el corazón golpearle fuerte contra el pecho.
No.
No.
No no no.
Sus manos se tensaron inmediatamente alrededor del celular. Una sensación incómoda comenzó a brotar por el cuerpo demasiado rápido. Miedo. Vértigo.
Como si alguien acabara de arrancar un pensamiento que llevaba días intentando ignorar y lo hubiera puesto directamente frente a él.
—¿Qué mierda dices?
La respuesta salió más agresiva de lo que pretendía, sobre todo porque Mau no suele usar groserías. Se puso a la defensiva, y no porque Noah esté siendo malo, sino porque le da miedo que sea verdad… le da miedo … le recuerda todo el conflicto con su hermano.
Daniel tardó un poco en contestar.
—Ey tranquilo, solo decía.
¿Cómo lo decía con tanta tranquilidad?, pero Mau ya no podía tranquilizarse. Porque desde que leyó esas palabras algo dentro de él empezó a desordenarse horriblemente.
“Parece que te gusta”
No.
Eso no podía ser verdad. Simplemente no podía.
Mau dejó el celular sobre la cama, no pudo contestar, se pasó ambas manos por el rostro intentando respirar normal.
Y entonces… sin querer… recordó a su hermano.
Recordó discusiones incómodas en casa. Silencios tensos. Miradas raras de familiares. Comentarios que escuchó incluso siendo niño.
“Solo es una etapa.”, “está confundido.”, “No quiero que tu salgas igual.”
El pecho de Mau se apretó dolorosamente. Porque durante años había aprendido a evitar pensar demasiado en ciertas cosas.
Y ahora… Isunza estaba rompiendo todo eso sin siquiera darse cuenta.
Mau cerró los ojos con fuerza.
~No.~
~No puede ser eso.~
Intentó convencerse rápidamente. Tal vez solo estaba confundido, tal vez solo admiraba a Isunza, tal vez simplemente le agradaba demasiado.
Si
Eso tenía más sentido.
Porque la otra opción… la otra opción le daba demasiado miedo siquiera pensándola.
El celular vibró nuevamente sobre la cama. Y esta vez sí era Isunza.
El cuerpo de Mau volvió a tensarse inmediatamente
—Orientador .
Solo leer su nombre en la notificación hizo que toda la conversación con Noah regresara de golpe. Mau observó el mensaje varios segundos sin responder.
por primera vez desde que empezó a hablar con él… no supo qué decir.
Porque ahora todo se sentía más distinto… más real.
El celular vibró otra vez.
—¿Sigues vivo?
Pero por primera vez… no le nació responder inmediatamente, porque ahora Noah puso en palabras algo que él evitaba.
Mau soltó lentamente el aire mientras observaba fijamente la pantalla. Odiaba el efecto que una sola persona estaba empezando a tener sobre él, porque por más que intentara negarlo… cada vez era más difícil escapar de lo que empezaba a sentir.
Mau dejó a Isunza en visto. No porque quisiera ser cruel, sino porque entró en pánico, no sabía cómo actuar a pesar de que hace unas horas genuinamente esperaba su mensaje.