Ámame en secreto

Capítulo 14 ~°Si, quiero esto°~

Ese mismo domingo P.O.V. de Isunza

El día era silencioso. La lluvia golpeaba suavemente las ventanas del departamento mientras una película cualquiera sonaba de fondo en la televisión. Isunza estaba recostado en el sillón con un brazo detrás de la cabeza y el celular descansando contra su pecho.

Pero no estaba viendo la película, ni siquiera sabía de que se trataba. Porque desde hace casi veinte minutos…

Mauricio no respondía. Y eso era raro. Muy raro.

Isunza tomó el teléfono nuevamente, abrió el chat por quinta vez en menos de dos minutos y escribió.

—¿Sigues vivo?

Visto. Nada más.

Frunció el ceño mientras dejaba escapar una pequeña exhalación por la nariz. Normalmente Mau respondía aunque fuera seco o sarcástico. Pero respondía.

Esta vez no, y honestamente, eso comenzaba a inquietarlo más de lo que quería admitir.

La lluvia aumentó un poco de intensidad, llenando el departamento con ese sonido constante y relajante que normalmente le gustaba.

Isunza dejó el celular a un lado y se acomodó lentamente en el sillón. Terminó por levantarse, caminó descalzo hacia la cocina mientras pasaba una mano entre su cabello todavía húmedo de haberse bañado hace un rato. Abrió el refrigerador, tomó una bebida cualquiera y terminó recargado en la barra mirando distraídamente las luces de la ciudad desde la ventana.

Los domingos siempre habían sido así de vacíos. Desde niño estaba acostumbrado al sonido de puertas cerrándose temprano en la mañana y el departamento quedándose solo el resto del día. Sus padres rara vez estaban, trabajo, viajes, juntas, llamadas. Siempre había algo más importante.

Isunza ya había aprendido hace mucho a actuar como si no le afectara, porque era más fácil bromear, reírse de todo, y actuar relajado… que admitir que a veces odiaba regresar a un lugar tan silencioso y vacío.

Tomó un trago de su bebida mientras desviaba la mirada al celular nuevamente. Todavía nada. Soltó un suspiro frustrado, ahora si se estaba preocupando.

Volvió a la sala y se dejó caer otra vez sobre el sillón.

Y como siempre que se quedaba demasiado tiempo solo con sus pensamientos…

Mau apareció otra vez en ellos.

Isunza cerró lentamente los ojos.

Recordó claramente aquel día que lo vio en el tablón de las calificaciones, Tan tranquilo, tan serio, tan correcto. Completamente diferente al tipo de personas con las que normalmente convive.

Después recordó cuando chocaron en el pasillo. La forma en que Mau lo miró confundido y nervioso, como intento mantener la compostura.

Y cómo aun así…

Le había parecido tan lindo desde ese momento.

Una pequeña sonrisa apareció en sus labios. Porque sinceramente desde el inicio supo que Mauricio le interesaba más de la cuenta. Pero al principio pensó que solo era curiosidad.

Quería verlo reaccionar, quería hacerlo perder la compostura, quería entender por qué alguien tan aparentemente perfecto se veía tenso todo el tiempo.

Y luego… todo empezó a cambiar. Las orientaciones dejaron de ser solo entretenidas. Ahora esperaba ver a Mau. Esperaba ver esas pequeñas sonrisas que Mau intentaba esconder.Esperaba sus miradas nerviosas cada vez que Isunza se acercaba demasiado.

Y realmente… cada vez le gustaba más.

Abrió los ojos lentamente mientras una pequeña risa escapaba de su garganta

~Maldita sea…~ Pensó.

Porque ahora ya no podía seguir fingiendo que esto era solo diversión.

No cuando pensaba en él apenas despertaba, lo buscaba automáticamente entre la multitud, y sentía el pecho más ligero cada que Mau le respondía un mensaje, y definitivamente no cuando la parte favorita de su semana empezaba a ser una simple orientación para regular sus calificaciones.

La lluvia seguía cayendo afuera. Isunza tomó otra vez el celular.

Nada.

Y aunque intentó convencerse de que no era importante, si le importaba. Algo había cambiado de la noche a la mañana, y eso le incomodaba más de lo que esperaba.

Se quedó mirando fijamente el chat unos segundos antes de recordar el partido del viernes. La forma en que Mau se acercó a él después de todo el ruido, cómo notó inmediatamente que nadie había ido a verlo.

Nadie hacía eso normalmente, la mayoría se quedaba en lo superficial, con el Isunza relajado, el bromista.

Pero Mau…

Parecía mirar mucho más allá de todo eso sin siquiera darse cuenta.

Y quizá… eso era exactamente lo que más le gustaba de él.

Isunza apoyó la cabeza contra el respaldo del sillón mientras observaba las gotas deslizarse por la ventana.

Y por primera vez en muchísimo tiempo, sentía miedo de arruinar algo con alguien. Eso era nuevo. Muy nuevo. Pero extrañamente, también se sentía bien.

Finalmente soltó un suspiro pequeño y apagó la pantalla. No iba a presionarlo, si Mau necesitaba espacio, se lo daría.

Pero eso no cambia nada.

Porque incluso con ese silencio entre ellos, Isunza ya había tomado una decisión.

Una sonrisa suave apareció lentamente en sus labios mientras cerraba los ojos escuchando la lluvia caer afuera.

~Mira nada más lo que me haces sentir, Mau…~ Murmuró para si mismo con una risa cansada. Y por primera vez desde que conoció a Mauricio, sus pensamientos dejaron de sonar como simple curiosidad. Sonar honestos.

~Cueste lo que cueste, te voy a conquistar…~




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