Amame...Y Vivire

capitulo 1: Poder inutil

—Oye...

Ignoré la voz.

—Oye...

Seguí caminando por el pasillo de la Academia Kaelum, observando de reojo a los estudiantes presumir sus habilidades por todas partes.

—¡Oye!

—¿Qué pasa? —respondí al fin, girando la cabeza hacia mi amigo con fastidio.

—Ya pues, utiliza tus poderes alguna vez, ¿no crees? Si yo tuviera tu habilidad, ahora mismo estaría viviendo la mejor historia de amor de mi vida.

Solté una pequeña risa amarga.

—Pues no lo sé. No me siento atraído por nadie. Además, hasta tu poder mediocre de hablar con animales parece mejor que la basura de habilidad que me tocó.

Mi amigo iba a protestar, pero dejé de escucharlo. Mis pasos se volvieron más lentos mientras mi mirada se perdía en el techo del pasillo. ¿Cómo sería tener un poder realmente increíble? Controlar el fuego. Manipular los rayos. Mover objetos con la mente. Cualquier cosa... Cualquier cosa menos esto.

Apreté los dientes.

—¡Aaaah! —Sin darme cuenta, levanté ambas manos al cielo en señal de pura frustración.

El pasillo entero quedó en un silencio sepulcral. Decenas de estudiantes se habían detenido. Todos me estaban mirando. Y, por alguna razón... eso me hizo sentir aún más miserable.

—Bueno, aunque es verdad que te tocó el poder más inútil de toda la academia —dijo mi amigo, rompiendo el hielo con una carcajada. Lo miré con el ceño fruncido, pero él continuó—: Aunque con esa cara que tienes, podrías enamorar a quien sea incluso sin usar tus poderes.

—Cállate.

—Hablo en serio. Mira, podrías intentar enamorar a la más poderosa de aquí. Dicen que no le da una oportunidad a nadie. Además, quién sabe, tal vez podría ayudarte a entrenar y hacer algo útil con esa habilidad tuya.

Una vena pareció marcarse en mi frente.

—¿Perdón?

—Ya sabes... tu mierda de poder.

Lo agarré del cuello de la camisa antes de que pudiera terminar la frase.

—¿A quién llamas mediocre? ¿Crees que no puedo demostrarte lo contrario?

—¡Fiiiii! —Mi amigo silbó con fuerza.

Dos perros guardianes aparecieron corriendo por el pasillo, colocándose frente a él mientras me mostraban los colmillos de manera amenazante. Los observé durante unos segundos.

—¿Crees que tu mediocre poder va a detenerme? —susurré, dejando salir un rastro de verdadera hostilidad.

Los perros, detectando algo en mi voz, retrocedieron un paso, intimidados. Mi amigo tragó saliva y se encogió. Solté su camisa con una mueca de disgusto.

—Eso pensé.

Me di la vuelta y seguí caminando por el pasillo mientras él se apresuraba a acomodarse la ropa.

—¡Oye, era una broma! —gritó a mis espaldas. Lo ignoré. No tenía ganas de seguir escuchándolo—. ¡Oye, vuelve! ¡Que era una broma!

Ignoré sus gritos, todavía molesto por sus palabras. Estaba tan distraído, tan sumergido en mi propia rabia, que ni siquiera vi a la persona que venía de frente.

Choqué directamente contra ella. O mejor dicho... contra ella.

La chica del fuego. La estudiante más poderosa y temida de toda la Academia Kaelum.

Ni se molestó en mirarme a los ojos.

—Quítate. —Con un simple empujón, impregnado de una fuerza abrasadora, me apartó del camino como si fuera un estorbo insignificante.

Me tambaleé varios pasos antes de recuperar el equilibrio. Una sonrisa de enojo apareció lentamente en mi rostro mientras me giraba para encararla.

—¿Acaso quieres pelear?

Por un instante, el pasillo volvió a quedar en silencio. Y entonces, estallaron las risas.

—Miren quién habla. —Es el chico del poder inútil. —¿De verdad quiere enfrentarse a ella? Está demente. —Esto será divertido.

Mi amigo apareció corriendo entre la multitud con una expresión de absoluto terror.

—¡Perdónalo! —le suplicó a la chica, poniéndose entre los dos—. ¡No era su intención! ¡Por favor, no lo mates!

Las carcajadas de los espectadores aumentaron. Fruncí el ceño, completamente harto, y aparté a mi amigo de un empujón.

—Quítate de mi camino.

Avancé decidido hacia ella, pero antes de dar un segundo paso, una mano se posó sobre mi hombro con una firmeza que quemaba a través de la tela. Me detuve al instante. Era ella.

Sus ojos dorados me observaban con una absoluta e hiriente indiferencia, como si estuviera mirando un insecto que ni siquiera merecía el esfuerzo de ser aplastado.

—Lárgate de aquí si no quieres morir, mediocre —sentenció con voz gélida.

Las risas resonaron en las paredes. Mediocre. Otra vez esa palabra. Primero mi amigo... y ahora ella.

Sentí cómo mis manos se cerraban en puños mientras una extraña y oscura sensación recorría mi pecho. Y entonces... solté una pequeña risa. Una carcajada baja, fría y carente de alegría. Porque por primera vez en mucho tiempo, alguien había logrado enfadarme de verdad.

—No debiste confiarte —le dije, mirándola fijamente a los ojos mientras mi sonrisa se ensanchaba.

Ella frunció el ceño, desconcertada por mi reacción.

—¿Qué?

Antes de que pudiera reaccionar, me acerqué de golpe, la tomé por la nuca y la besé.

El pasillo entero se congeló. Nadie podía creer lo que acababa de pasar. Los estudiantes me miraban con los ojos abiertos de par en par, contemplando lo que juraban que era mi sentencia de muerte.

—Está muerto... —Se volvió loco... —La chica del fuego lo va a pulverizar...

Mi amigo casi se desmaya del impacto.

—¡¿Qué hiciste?! ¡¿Estás demente?!

Pero yo apenas podía escucharlo. Mientras la besaba, noté que algo cambiaba en ella. Los brazos de la chica, que antes acumulaban calor, comenzaron a bajar lentamente. La tensión de su cuerpo desapareció por un instante; ya no parecía lista para incinerarme. Parecía completamente indefensa.

Y entonces... ella me devolvió el beso.

Los murmullos de burla se transformaron inmediatamente en gritos de puro shock.

—¡¿Qué?! —¡No puede ser! —¡¿Hizo que ella se enamorara?!



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En el texto hay: misterio, romace, cienciaficion

Editado: 02.06.2026

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