Amanda

CAPITULO 6 PARTE DE LA VERDAD

Me acerque a la ventana y mire la espesura del bosque, su densa oscuridad, los aromas familiares, los secretos escondidos. Yo Federico, Emperador de Faryas, no encontraba palabras para expresarme frente a esa mujer. Me pregunte qué extraño poder ejercía sobre mí al punto de no poder mantener mi autocontrol. Sentía una ansiedad inexplicable, una sed insaciable, una necesidad de poseerla, de tocarla, de calmar todos mis instintos. Aquella mujer era la manzana de la tentación y mi talón de Aquiles. En tan solo unas horas había logrado poner mi mundo de cabezas, cuestionándome mi pasado y mi futuro ¿Qué lograría hacer de mí más adelante?

Necesitaba con desesperación la ayuda de Maximiliano o de Ryon, su consejero leal y sincero, pero esta vez todo dependía de mí.

Absorto en mis cavilaciones, considere que era el momento de abrir mi corazón un poco y compartir mi pasado, porque evidentemente necesitaba que lo supiera, porque tenía que evitar que se fuera y la verdad, por más dura que fuera siempre es la verdad. Es preferible a cualquier mentira y yo me había propuesto ir develando mis secretos uno a uno, porque de saberlo todo huiría horrorizada. De esta forma, empecé mi relato, mientras ella aguardaba en silencio sentada en el sofá.

_Fue hace mucho tiempo, durante el reinado de mi padre, Augusto el Grande. Eran momentos tan caóticos como estos, pero con el agregado de un conflicto familiar. En ese entonces los reinos de Faryas y Undria eran uno solo. Mi padre, como hermano mayor, era el Emperador de turno y sus hermanos, Rolando y Esteban, ansiaban ocupar su lugar. Parecían dos serpientes venenosas tejiendo y destejiendo intrigas para que Augusto abandonara el trono. Mi padre siempre fue un hombre obstinado, de carácter fuerte como el mío, aunque mucho más reflexivo y paciente. Soporto y descubrió cada una de sus fechorías y, por respeto a la memoria de su madre, perdono uno a uno los pecados de sus hermanos. Pero un día, Esteban conoció a una mujer que decía conocer la puerta a las Veinte dimensiones, otros mundos similares al nuestro, pero con características propias, de la misma forma que tu Tierra y mi planeta. Ansioso de poder y de lujuria por esa bruja maldita, ínsito a su hermano a hacer un viaje por ese portal. Rolando acepto de mala gana, porque era un muchacho temeroso aunque fácilmente influenciable. De esta forma, ambos viajaron a otra dimensión en donde supuestamente recibirían dones extraordinarios que le darían fuerza y ayudarían al derrocamiento de su hermano mayor.

La mujer en cuestión les pidió una cifra de monedas de oro exorbitante y Esteban, creyéndose ser un hábil negociador, solo le dio la mitad del dinero. Furiosa por el sucio ardid, la mujer envió a los hermanos a otra dimensión, una muy distinta a la que ellos buscaban. Llegaron a un planeta salvaje, pleno de animales feroces y en la cima de la cadena alimentaria se encontraban estas bestias, como la que viste hace poco. Intentaron huir pero el portal estaba cerrado y debieron sobrevivir por un largo tiempo en medio de aquel ecosistema brutal. Les falto muy poco para enloquecer, estaban sedientos, hambrientos, rodeado por alimañas y grandes depredadores. Rolando lloraba de desesperación e impotencia mientras Esteban intentaba que sobrevivieran ambos. Comieron cosas indescriptibles, padecieron frio, picaduras altamente venenosas, heridas en manos, pies…y otras partes de su cuerpo que por pudor no mencionare. Lo cierto es que la gran aventura se convirtió en una enorme tragedia. La bruja les había asegurado que tendrían el apoyo de un poderoso Reino, cuyo Comandante le debía ciertos favores, pero la avaricia y maldad de los hermanos ocasionaron un verdadero desastre para ellos. Todo esto lo escucho mi padre, motivo por el cual no tengo por qué dudarlo, era un hombre recto, no mentía y prefería la verdad a cualquier otra cosa.

_ ¿Pudieron regresar?_ pregunto Amanda preocupada.

Con los ojos aun fijos en el bosque agregue:

_La mujer decidió abrir el portal un mes después.Imaginate lo que habrá sucedido en todos esos días, solos y desamparados. Mis tíos volvieron a casa, pero ya no eran los mismos. Eran tan bestiales como las criaturas que habían conocido, hecho que profundizo aun más las diferencias con mi padre. Cansado de los desmadres de sus hermanos y de las practicas antinaturales que realizaban e incapaz de acabar con la vida de su propia sangre, decidió dividir el Imperio entregándoles una parte de las tierras, aquellas pertenecientes a mi abuela. Así nació el Reino vecino de Undria, de allí vienen esas criaturas.

_Es decir que habían traspasado la frontera cuando nos encontramos con uno de esos animales salvajes.

_Así es…pero eso que viste no siempre fue un animal. Alguna vez supo caminar erguido sobre sus pies, tuvo conciencia, lloro, rio…

Amanda contuvo la respiración, sorprendida por mis palabras, como si hubiese descifrado un enigma. Espere en silencio y luego de unos instantes me di la vuelta para enfrentarla.

_Si…ese era uno de ellos_ confesé avergonzado_Tal vez el propio Esteban o su hermano Rolando, solo los dioses saben.

_ ¿Pero cómo llegaron a convertirse en eso?

_Aparentemente fueron mordidos, arañados o lastimados de alguna forma por esos lobos enormes. No tengo tantos detalles, lo cierto es que regresaron con una violencia extrema y una sed de sangre aberrante. Eran humanos pero cuando la luna llena salía se convertían en animales que corrían por los campos, desenfrenados y brutales. Lentamente comenzaron a transformarse con más asiduidad, hasta que un día dejaron de ser humanos.

_ ¿Y cómo manejaron esa situación en el otro Reino?_

_Fruto de sus barbaridades nacieron varios hijos ilegítimos…que a su vez heredaron parte de esa bestialidad. No se transforman en animales pero pueden tener conductas salvajes cuando pierden el control de sus actos, y hoy son los que rigen Undria. Rolando y Esteban están muy mayores, tal vez por eso cruzaron el rio, quizás estaban desorientados o a lo mejor deseaban volver a ver estos bosques. No hay forma de saberlo. Generalmente se encuentran encerrados pero parece que escaparon en busca de comida o simplemente para dar rienda suelta a su nueva naturaleza salvaje.




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