Amando a mi segunda esposa

Capítulo: 13

Entré al auto de Ares y dos de sus hombres subieron detrás, eso solo me recordaba algo y era que aunque nos íbamos juntos de viaje yo continuaba siendo su prisionera. Nerviosa miraba el nombre de las calles intentando grabarmelos. Hoy no era el día de escapar. Antes debía conseguir mis documentos o como iba a irme de este país que apenas conocía. Cuando salimos de la ciudad donde Ares vivía para ir a la otra ciudad donde sería la reunión pasamos por algunos poblados, me quedé pasmada con la pobreza que había en algunos lugares, niños descalsos y desnutridos vendiendos en algunos lugares. Él detuvo el auto donde había un grupo de niños vendiendo y los niños corrieron hacia el auto. Mientras él les regaló dinero.

—Creí que era un país rico.

—Lo es, esos son niños de la calle, algunos no tienen padres y otros tienen pero son de familia pobre y se ven obligados a trabajar—explicó. Yo me quedé mirando hacia atrás.

—¿Nadie los ayuda? —el suspiró ante mi pregunta.

—No estamos en Latinoamérica Key. Aquí todo el mundo está ocupado en su vida y las organizaciones benéficas no están permitidas. Y comi ni ganan vistas a nadie le importa ayudar a esos niños—agregó condiciendo.

—Pero le has dado dinero.

—Sí pero eso solo aliviará su hambre un par de días. Si no le son quitados por sus padres. Aquí no se tiene conciencia de métodos anticonceptivos. Es una bendición de nuestro Dios tener muchos hijos. Las mujeres no estudian y se casan a temprana edad...

—Y se cargandd hijos—lo interrumpí—después su esposo se busca otras esposas, tiene hijos con todas y los pobres niños tienen que sufrir la mala planificación familiar.

—Es la cultura. La vida es una bendición y los hijos son una bendición por parte de nuestro Dios, sería un pecado impedirlos. El matrimonio tiene un solo fin procrearse. —explicó, mi cara mostró desagrado recordando a esos pobres niños, los cuales sus padres lo tenían para tenerlos en la calle descalzos, vendiendo o pidiendo limosnas a los de la clase alta. Iba pensativa, él me observó y sonrió.

—Creo que puedo leer tu mente en ocasiones. No puedes salvar a todo el mundo Key. Es el medio de vida y continuará así siempre—dijo tranquilo.

—Aunque te parezca extraño no tener hijos en este país es considerado una vergüenza, debilidad, un castigo de nuestro Dios—dijo antes de continuar conduciendo y su rostro se mantuvo completamente serio hasta que llegamos al hotel. Un hermoso lugar, lleno de lujos y con muchas personas tanto nacionales como extranjeros, Ares agarró mi mano y cubrió mi rostro antes de entrar, solo mis ojos quedaban fuera de mi negra vestimenta.

—Ahora me esperarás aquí—dijo cuando llegamos a la habitación—o puedes salir si deseas perono causes problemas cariño, yo iré a la reunión. —me besó y salió del lugar, me senté y esperé unos minutos y salí de allí inmediatamente me di cuenta de que habían tres hombres siguiéndome. Fui hasta la piscina del hotel con mi ropa negra y miré hacia todos lados. Buscando alguien que no fuera de ese país con quien hablar. Entonces vi una pareja de italianos conversando entre ellos. Mi plan era otro pero yo solo quería buscar la manera más fácil de irme de allí.

—Ho bisogno di aiuto, sono stato rapito—pronuncié. La verdad para ser guía turística tuve que estudiar idioma y el Italiano era uno de los que conocía. Mis palabras en español eran: necesito ayuda estoy se cues1-trada.

—cosa sta succedendo, ragazza?—dijo el señor (Qué sucede muchacha) y ambos me observaron asombrados mirados asustados por todos lados, entonces el pánico se apoderó de mí cuando sentí una mano agarrándose de mi brazo, al mirar hacia atrás allí estaba Ares. Me observó con frialdad y tragó en seco, estaba completamente enojado.

—Mi dispiace che mia moglie abbia problemi mentali (Lo siento, mi esposa tiene problemas mentales) —pronunció.Ni siquiera imaginé que Ares sabía hablar italiano. La pareja se cruzó mirada, sus ojos llenos de incertidumbre y de temor no se atrevieron a preguntar más nada, mi esposo me dio la mano y me haló de allí.

—¡¿Qué crees que estás haciendo?! —me gritó cerrando la puerta de la habitación mientras empezó a tirar todo lo que hallaba a su paso al suelo en un ataque de ira.

—Lo siento—murmuré asustada.

—¿Estás intentando engañarme Key? ¿Estás jugando conmigo? —gritó como loco, yo tenía miedo y él me llevó hasta la pared, puso su mano en mi cara y comenzó a besarme.




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