—Ares—intenté apartarlo pero era mucho más fuerte que yo—suéltame—pronuncié y él se alejò.
—No has cambiado nada, solo estás tratando de engañarme—exclamó dando unos pasos para alejarse.
—Espera—lo detuve derramando unas lágrimas —lo siento. —murmuré en voz ahogada—todo esto es tan diferente para mí pero te amo—exclamé dandome cuenta de que había solo una forma de que el me creyera de nuevo y era volver a estar con él. Él se acercó y me besó sin decir nada. Su olor me embriagaba, sus manos tan áviles y perfectas me hacían recordar la historia que alguna vez me creí. Sentirlo cerca de nuevo me producía muchas sensaciones extrañas. Lo odiaba y al mismo tiempo sus caricias me llenaban de recuerdos, una lágrima se escapó de mis ojos mientras me besaba. Puede que estuviera mal o no pero entregarme a él era la única oportunidad que tenía de que me creyera, de que confiara nuevamente en mí. No lo niego sus caricias aún despertaban deseos en mí. Me ex itaba su forma de besarme, de acariciar mi cuerpo, su forma de hacerme suya y su perfecto físico, sin embargo la vida que me ofrecía no es lo que quería para mí. Por más que me gustara, por más que alguna vez lo amara no iba a quedarme para siempre siendo su segunda esposa, siendo su prisionera.
Con la cabeza sobre su brazo, ambos completamente agotados en la cama de ese hotel sentí su respiración cerca de mi rostro y seguida de ella unos cuantos besos.
—Pensé que esto nunca volvería a ocurrir. Te extrañaba Key, te amo—pronunció.
—También te amo—dije acariciando su rostro—Creo que todo esto es solo una prueba para ver que tan fuerte es nuestro amor—agregué intentando manipularlo. —Si intenté escapar antes es porque sabes bien que posesiva soy y cuánto odio la idea de compartirte con otra mujer..
—No tienes que compartirme con nadie. Yo solo te amo a ti.
—Tienes otra esposa.
—No estaré con ella nunca más, no amo a Alin. Siempre la he visto como una hermana. —dijo apartando el cabello desordenado que estaba sobre mi rostro.
—Una hermana con la que te casaste y tienes un hijo—dije y él suspirò guardando silencio.
—Todo no es como parece—añadió pensativo.
—Tampoco quiero estar alejada para siempre de mis padres. Me gustaría volver a verlos, me gustaría algún día ir de nuevo a mi país. Me gustaría que vivieramos solos tú y yo en la casa que vivíamos cuando recién nos casamos. Y que tuviéramos allí a nuestros hijos tal y como lo planeamos. Recuerdas dos niños y dis niñas.
—Key te prometo que cuando nuestra relación esté solida volveremos a tu país y visitaremos a tus padres. Pero soy el hijo mayor de mi padre y tengo que hacerme cargo de sus negocios—agregó.
—Lo entiendo. También tengo otra duda:¿ si tenemos un hijo aún así seguiremos viviendo con tu familia? Ellos no me quieren y probablemente tampoco quierana nuestro hijo—agregué..
—No tienes que preocuparte por eso... Por ahora—dijo levantándose como si hablar del tema le afectara, su rostro se veía serio. Él se fue a su reunión y yo me quedé allí sola, en la noche fuimos a cenar juntos y me mantuve tranquila siendo una esposa amorosa, comportándome como él quería. Esa noche estuvimos juntos unas cuantas veces más y al día siguiente regresamos a la casa. Mientras conducía me quedé mirando la pobreza que había en los pueblos que estaban separados de la ciudad.
—Quiero hacer algo para ayudar a esta gente—pronuncié, él me miró y sonrió. Yo sabía que a él le gustaba mucho ayudar monetariamente pues en mi país había hecho muchas donaciones benéficas millonarias.
—¿Qué quieres hacer Key?
—Mañana prepararé mucha comida y dulces y podemos traerlos—sugerí. Él sonrió entusiasmado, tomó mi mano y la besó.
—Estoy seguro de que terminarás hallando tu lugar aquí en este lugar—agregó. Sí, quería mucho ayudar a la gente de allí, sobre todo a los niños, pero también quería salir del castillo donde me tenían encerrada para ir buscando formas de escapar.