Me desperté temprano Ares estaba a mi lado, toque la pantalla de su teléfono y al ver la fecha me di cuenta de algo, ayer era el día que me tocaba mi período y no había llegado aún, por lo general era bastante regular. Me puse de pie e intenté ducharme sin pensar pero las dudas no salían de mi mente. La verdad es que desde que estábamos planeando nuestra boda no me había cuidado, él y yo habíamos planeado que tendríamos hijos pronto. Si hubiera sabido que todo esto iba a ser así hubiera actuado diferente pero me había comportado como una completa idiota. Fui una tonta al hacer caso únicamente a mi corazón sin calcular todo los daños que podría llevarse.
—Amor—escuché la voz de él que se acercaba sin camisa, se quitó su pantalón y entró al baño conmigo, no dijo una palabra simplemente comenzó a besarme. D9udaba de muchas cosas de Ares menos de su deseo por mí. No lo puedo nagar, él sabía perfectamente como complacer
a una mujer y hacerla llevar al punto más elevado del deseo. Me gustaba físicamente y cuando estábamos juntos sobre cumplía las expectativas que cualquier mujer puede tener pero también me sentía una prisionera. Esa no era la vida que quería para mí.
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Preparé mucha comida para llevar a los niños de la calle y muchos dulces. Ares le encargó la lista de todo lo que necesitaba a uno de sus empleados.
—¿Qué crees que estás haciendo? —preguntò la madre de Ares entrando a la cocina. —¿y esa exageración de comida? ¿Crees que porque somos ricos hacemos ese desperdicio? Tú lugar no es aquí en esta cocina, ni siquiera enesta casa ni en la vida de mi hijo—me gritó. Yo la miré en silencio sin responder. Sentimos unos pasos y Ares entró y tomó mi mano.
—¿Sabes cuál es su lugar mamá? —cuestionó. Su voz era algo ronca y prepotente. La madre se limitó a bajar la mirada sin responder. —A mi lado. Y si ella no es bienvenida en esta casa yo también me voy...
—Hijo por favor no digas algo así—se agarró de las ropas de su hijo—sería una vergüenza que nuestro único heredero se vaya a vivir lejos de nosotros.
—No olvides que solo volví porque mi padre está enfermo y quiere que me ocupe personalmente de sus negocios. De lo contrario me hubiera quedado con Keylan en Latinoamérica, ya teníamos una casa y una vida. La primera faltade respeto hacia mi esposa me regresaré allá—exclamó y la señora salió de la cocina. Desde cierta distancia Alin observaba el panorama.
—Deberías hacer algo para conquistar a tu marido. Solo te limitas a ver como su segunda mujer te roba su puesto—reclamó la madre de Ares—Se fueron a un hotel juntos, anoche durmieron juntos. Cada segundo que Ares pasa en esta casa lo pasa al lado de esa mujer. Si no logras hacer que se enamore se irá de nuevo. Dale otro hijo siquiera, para que le ponga atención a algo más—exclamó la señora alejándose de allí.
—Que más quisiera yo que tener un hijo de mi esposo—murmuró la chica cruzándose de brazos y fue a buscar a una de las empleadas.
—Baribu —Pronunció dirigiéndose a la joven que no tenía más que unos dieciocho años—vey ofrécete amablemente a ayudar a la nueva esposa de mi marido, haste su amiga y dime para que quiere toda esa comida