Amando lo prohibido

Capitulo 38

Capitulo 38

Decir la verdad

Nora Arellano

Me senté en una de las bancas que se encuentran en el jardín y subí mis pies en ella, pegue mis rodillas al pecho y me abrace a mí misma. Ayer estuvo lloviendo toda la noche y hoy hace mucho frio. A pesar de ello, prefiero estar aquí sentada temblando de frio que en la habitación ahogándome en los pensamientos.

Me quede mirando las flores y las ramas de los árboles moviéndose con la ligera brisa. Una florecita blanca cayo a mi lado y la tome entre mis dedos, acaricie sus pétalos con delicadeza y un suspiro abandono mis labios. No sé exactamente como me siento, ayer ya no salí de mi habitación, ni siquiera para despedirme de los chicos, después de lo que sucedió con Marc. Lo que me había dicho estaba dando vueltas en mi cabeza. Me sentía extraña al recordar lo. Y me arrepentía por haber tenido una actitud explosiva, recordar el brillo que había en sus ojos y la esperanza en ellos me hacen odiarme.

Cerré los ojos con fuerza y meneé la cabeza para sacar eso de mi cabeza. Ya no quiero pensar en nada. Quiero por un momento estar tranquila y con la mente en blanco, solo un momento. Asi que me mantuve con los ojos cerrados y solo me centré en la música que provenía de mi móvil.

Media hora después mi celular se apagó y decidí que era momento de regresar a la casa y comer algo, mi estomago ya aclama comida.

Decidí entrar por la puerta de la cocina. Me acerqué a la puerta y antes de abrirla me detuve a abrochar la agujeta de mis deportivas, en esos momentos escuché ruido en la cocina.

—Buenos días, hermanito —la voz de Ashley se hace presente.

—Hola, Ashley —como la cobarde que soy, preferí esconderme detrás de la puerta cuando escucho la respuesta cortante de Marc, aun no me siento preparada para verlo, no sé qué le dire.

—¿Todo bien?

—Si.

—Marc —esta vez es Anne quien le llama—, ¿Qué ocurre?

—Nada.

—¿Es Nora? —cuestiona Ashley—, ¿es sobre el viaje? ¿Qué paso? —dios, ella lo sabe.

—No, no se —la voz de Marc suena apagada —, creo que no iremos a ningún lado. Nora no ha tomado bien la noticia.

—¿Por qué dices eso? —maldigo en voz baja cuando escucho a Anne preguntar. Las dos lo saben.

No sé si el que las chicas lo sepan sea bueno o malo.

—No le dije nada —murmura—, planeé todo sin decir una palabra.

—Pero ¿eso no es malo o sí? Digo, a mí me hubiera parecido romántico.

—Es que no solo es eso. No hice las cosas bien —explica Marc —, yo... yo le di unos boletos a sus papas para que salieran de la ciudad para poder hacer que ella se quede.

Se quedan en silencio unos segundos.

—¡Ahora entiendo! —exclama Ashley —, ahora entiendo todo. Es que ella lo ha tomado mal, ¿Por qué será? ...Tal vez porque parece que la estas obligando a quedarse aquí y parece que le has pagado a sus papas por ella.

—Yo sé que está mal, pero no la estoy obligando —las chicas le interrumpen, pero no puedo escuchar lo que dicen —. Solo que entiéndanme, estoy desesperado. No sé qué hacer para remediar todo lo que le he ocasionado, ella ya está a punto de irse y no puedo ir con ella. Tengo que quedarme a dar la cara por el maldito problema que se hizo en la empresa, tengo a los inversionistas encima, y después regresar a Michigan, ¿Cuándo la volveré a ver? Puede que sean semanas, meses o incluso hasta un año, no quiero eso. Quiero remediar mis errores.

Escuchar lo hablar de esa forma hace termine de arrepentirme por lo que sucedió anoche, ahora entiendo que si exagere un poco más las cosas y me deje llevar por lo molesta que estaba por la conversación que había tenido antes con David y que Marc termino pagando los platos rotos. Debí de haberlo visto de dos puntos de vista diferentes y no ponerme tan histérica.

Me puse en pie con las manos echas puño armándome de valor para enfrentarlo, Asi que respiré profundo y entre en la cocina sin más, vi que Marc estaba sentando, dándole la espalda a la puerta. Las chicas estaban sentadas enfrente a él desayunando cereal.

perdí todo el valor que sentía para enfrentarme al tenerlo al frente. Las chicas me observan en silencio y Marc se gira y me ve completamente confundido. Permanecí inmóvil sin siquiera poder pestañear, la tensión inundo la habitación.

—Ho...hola.

—Hola Nora —las dos me saludaron al mismo tiempo.

Marc aun me observa desconcertado y lo entiendo perfectamente, ayer fui muy borde con él y ahora estoy aquí como si nada. Después de unos segundos camino lentamente hasta la isla y me quedo de pie en el centro. Sinceramente estoy demasiado nerviosa, no sé exactamente que decir o hacer y el que las chicas estén aquí lo hacen aún peor.

Ellas parecen escuchar las súplicas de que nos dejen solos.

—Ashley, necesito ayuda con la elección de un... un —se pone en pie cogiendo su plato de cereal—, un vestido.

—Ah, vamos —la sigue—, nos vemos —las dos salen casi que corriendo de la cocina.

Les hago una señal de despedida con la mano y el solo asiente. Ellas se desaparecen en seguida. Mi mirada se posa por toda la habitación menos en él. Puedo sentir que él está igual de incómodo que yo por lo que sucedió.




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