Capítulo 39
«Una decisión»
Nora ArellanoCapítulo
Me detuve un momento antes de abrir la puerta y di el ultimo trago a la malteada de fresa que me había comprado en el camino de regreso a casa. Después de que termine de comer, le insistí a la señora para que me dejara ayudarle a limpiar la cocina, ella me había preparado de comer y era lo mínimo que podía hacer para devolverle el favor, aunque al principio se negó ella sabía que lo haría quisiera o no. Cuando terminamos subí a mi habitación para cambiarme el pijama por ropa deportiva y salir a dar un paseo. El cual fue de gran ayuda, pude poner en orden mis ideas y decisiones. Tome la decisión de aceptar el viaje de Marc y regresando hablaría con él, no sé si es por miedo que estoy alargando esto, pero creo que es mejor asi. Quería disfrutar mis últimos días con él.
Entre a la casa y dejo la basura en su lugar. Me dirijo a mi habitación para preparar las maletas, no sé a dónde iremos, por cuanto tiempo y cuantas cosas son necesarias, ni nada de eso. Pero guardaré todas mis cosas, quiero dejar todo preparado antes de irme para cuando volvamos y me tenga que regresar a la CDMX.
Me coloque los auriculares y deje que la música me envolviera mientras sacaba todo del guardarropa y lo acomodaba en las maletas.
Al cabo de una hora termine de guardar mi ropa y mis zapatos, en la maleta pequeña coloque todo lo que tengo pensado llevarme a donde Marc desea ir y en la grande esta todo lo demás. En un pequeño bolso guardare mi maquillaje y algunas cremas.
Estoy tan concentrada acomodando cuidadosamente mi maquillaje que no me había dado cuenta que no estaba sola en la habitación, si no es hasta que levanto la mirada y veo a través del espejo a Marc recargado en el marco de la puerta.
—Hola —me levanto del asiento y camino hacia él. El hace lo mismo —, no te había escuchado entrar.
—No pasa nada, acababa de llegar —se encoje de hombros.
Pase la mirada por su rostro viendo la confusión en él, sus ojos se encontraron unos segundos con los míos y después bajaron a las maletas.
—¿Cómo ha ido? —no sabía que decir, fue lo único que llego a mi mente.
—Bien, aceptaron invertir en una nueva colección. Esta semana se empezará a trabajar en ella —respondió sin animo y en voz baja.
—Esa es una excelente noticia —dios, Nora, no te vayas a morir de la emoción.
—Creo que si —dio unos cuantos pasos más hasta quedar cerca de la cama y repaso con su mirada las maletas un par de veces más.
Mi corazón estaba latiendo con fuerza contra mi pecho, quería seguir hablando con el sobre la increíble noticia de que está avanzando mejor su empresa, y a la vez quería continuar con la conversación que teníamos pendiente sobre nosotros y el viaje, y no sabía como.
Dejo de darle tantas vueltas al asunto y coloco el rímel que tenía entre mis manos sobre el tocador y me abalance sobre él. Mis manos se enredaron en su cuello y escondí mi cabeza sobre su hombro y su cuello. El me rodeo la cintura con sus manos y me apretó fuerte contra su cuerpo. Quería quedarme en este momento, con su calor corporal envolviendo me y su fragancia llenando mis fosas nasales. Joder, justo lo que necesitaba, abrazarlo.
Pasados unos segundos me separó de él, aunque no me alejo, me quedo cerca y el coge mis manos. Sus ojos pasan por todo mi rostro y se quedan en los míos.
—Nora —parece que busca que decir.
—He tomado una decisión —veo sus hombros tensarse y bajo la mirada unos segundos—, ¿a qué hora nos iremos?
Se aleja uno centímetros de mí y veo una chispa de emoción cruzar su mirada. Aunque también parece confundido.
—¿Que?
—Marc yo —jugueteo con mis manos—, estuve pensando las cosas y quiero ir contigo a donde planeas. Y también quiero disculparme por como he sido contigo, yo sé que ayer fui una pesada y no reaccione de la mejor manera, pero yo...
Coge mi rostro entre sus manos y me hace callar con un beso.
—¿De verdad? —se separa de mi—. ¿Estás segura? Nora, no quiero que te sientas presionada, sino te sientes cómoda.
—Calla Marc —le golpeo levemente el hombro—. Estoy segurísima.
—Lo siento —sonríe—, es que de verdad me hace tanta ilusión que vayamos y que disfrutemos las vacaciones que algún día prometí.
Vuelve a besarme y al separarse de mi me abraza una vez más.
—Ya hice una maleta —las señaló—. ¿Qué tipo de ropa debo llevar? —camino a dónde se encuentran—, llevo pantalones, blusas y un vestido. Ah, también un par de faldas, pero no sé y…
—Calma —me abraza por la cintura desde atrás y descansa su cabeza en mi hombro—, está bien con lo que llevas. Si necesitas algo lo compramos.
Me di vuelta entre sus brazos y mis manos quedaron sobre su pecho. Las suyas permanecieron en mi cintura. Me perdí en sus ojos, que brillaban con emoción.
—¿Y a dónde iremos? —mi corazón dio un vuelco cuando escuche su risa, esa risa que hace mucho no había escuchado.
—Eh, no puedo decir, solo que no es un solo destino.
—Marc —insisto.
—Tengo que ir a preparar mi maleta —me da besos por toda la cara hasta llegar a mis labios—. Te veo en media hora.
—Oye —le llamo cuando se separa de mi y me dice adiós con la mano.
Pongo los ojos en blanco cuando veo que niega con la cabeza divertido. Me giña un ojo antes de salir de mi habitación.
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—¿Me vas a decir a dónde vamos? —pregunto por enésima vez, mirando por la ventana. Veo que estamos dejando atrás la ciudad.
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Editado: 14.01.2026