Amanecer de otoño

Capítulo Diecisiete

Han pasado algunos días sin noticias de la policía ni de Frank y me estoy desesperando. No saber de mi pequeña me está matando en vida. No saber cómo está, ni poder escuchar su voz es una tortura diaria. No como, no duermo, paso llorando todo el día y no hay nada que mi hermana pueda hacer para animarme. 

Mi departamento nuevo sigue como lo deje el día que Logan me llamó, no lo he vuelto a pisar. Por las noches sigo quedándome con él, pero como en el día no puede estar conmigo por el trabajo de obra en el jardín de infantes, mi hermana viene por mí y me quedo con ella, hasta que Logan llega a buscarme antes de que llegue Annie de la escuela. Parezco una mascota que llevan de un lado a otro, pero no me importa, solo anhelo saber algo, por más mínimo que sea de mi niña, la extraño demasiado. 

—Lauren, por favor, come algo si, debes alimentarte. —pide mi hermana mientras me sirve algo de comer en un plato. 

—No tengo apetito, Pam. No deseo probar bocado. —contesto con total desgana. 

—Lo sé, pero debes hacerlo, no puedes descuidar tu salud. Hazlo por Lucy, ella no querría verte así. 

—No juegues esa carta, no es justo. —digo de mala gana. 

—¡Me importa un bledo! Ella no querría verte así y lo sabes. Ahora como tu hermana mayor, debo cuidarte, así que te ordeno que comas algo, Logan no tarda en llegar por ti. 

La miro molesta, mas no me queda de otra que hacerle caso, en solo unos días he comido muy poco, por lo que fácil he bajado varios kilos. Agarro el tenedor y comienzo por la lechuga. Poco a poco voy comiendo y tomando del jugo de naranja que también me sirvió. El plato tiene todos los nutrientes que mi cuerpo necesita y aunque no voy a admitírselo a mi hermana, estaba muriendo de hambre.  

No me doy cuenta cuánto tiempo ha pasado, pero termino por comer el plato completo. 

—Gracias, Pam, pero no puedo más. 

—¿Y qué más quieres? Si dejaste el plato vacío. —responde burlona. 

—Es verdad. Perdóname por mi actuar. Sé que no debo ser así, es solo que no puedo evitarlo. 

—Te entiendo, Lau, yo tampoco sabría qué hacer si algo le pasara a mi Annie o a mi bebé. —comenta tocando su panza, que ya comienza a notarse un poco más. 

—Ruego a Dios porque Frank no le esté haciendo nada malo. 

—Esperemos que no. Querámoslo o no, es su padre y no debiese hacerle daño. 

—En ese hombre ya no puedo confiar. 

—Ninguno de nosotros, Lauren, solo nos queda esperar que así sea. 

—¡¿Por qué la policía no me llama?! ¡Ya deberían tener alguna noticia! No puede ser que se los haya tragado la tierra. 

—Calma, por favor. Lo harán cuando ya sepan algo. 

—No puedo más, Pam, necesito saber de mi princesa. Siento que muero porque no está a mi lado. 

—Te entiendo, pero ten paciencia, te lo pido.  

Sé que debo ser fuerte, por ella y por nosotras, mas es demasiado difícil cuando no tienes a tu lado a quien más amas en la vida. Ya perdí a mis padres cuando era solo una adolescente, solo tengo a Pam a mi lado y desde que llego Lucy a mi vida, esta volvió a tener sentido, dándome las ganas de vivir de nuevamente, no soportaría perderla. 

El timbre suena y Pam va a la puerta, yo solo juego con los cubiertos de un plato vacío. 

—¿Cómo está hoy? —escucho que dice Logan. 

—Los ánimos de todos los días, pero logre que comiera algo. 

—Qué bueno saberlo. Hola, cariño. —me saluda con un beso en la frente y un abrazo. 

—Hola, Logan. —contesto con desgana. 

—Me ha dicho Pam que ya comiste. 

—Sí, no quería admitirlo, pero tenía mucha hambre. 

—No hacía falta que lo digas, lo comprendí con solo ver el plato, hermana. —responde Pam con una sonrisa. 

—Discúlpenme, sé que no soy la mejor compañía en este momento, es solo que... 

—Cariño, no necesitas disculparte. —Logan me interrumpe—. Sabemos lo que estás pasando y sabes que estamos para apoyarte. 

—Aun así, tengo que hacerlo. Ustedes solo se han preocupado por mí y yo les pagó, gritándoles y no haciendo caso. —Estoy demasiado apenada con ambos, se han estado llevando mi carga pesada y que por supuesto no se merecen. 

—Descuida, Lauren, como dice tu novio estamos para ti, para lo que necesites. Venga, dame un abrazo. —invita mi hermana abriendo los brazos. Me acerco a ella y la abrazo. Con este simple gesto, comienzo a recordar cuando perdimos a papá y mamá. Estoy sintiendo el mismo abrazo reconfortante de hace algunos años. Tengo ganas de llorar, pero debo ser fuerte, lo sé. 

—¿Te parece que vayamos al cine, amor? No es el mejor panorama, solo espero pueda ayudarte a mejorar tu ánimo.  

—Suena bien, necesito algo de distracción. 

Nos despedimos de mi hermana y salimos. No hay nada que desee más que saber de mi niña, pero sé que debo poner de mi parte para estar bien y que los demás no se sientan pena por mí. Solo están tratando de ayudarme. 

—Me alegre verte hoy de mejor ánimo, cariño. —comenta Logan cuando estamos solos camino al auto. 

—Hago mi mejor esfuerzo, ustedes no tienen la culpa, pero no saber sobre Lucy o Frank me está angustiando. 

—Ya verás que más pronto que tarde, algo se sabrá, solo es cosa de tiempo. 

—Ojalá que el señor de arriba te escuche a ti, porque a mí claramente me ignora. 

—No digas eso. Ese de allá arriba —señala hacia el cielo—, siempre está con nosotros y te aseguro que ahora está cuidando de tu niña. 

—Más vale que así sea. 

—Ya, cambiemos de tema mejor. —exige cuando nos sentamos y enciende el auto—. ¿Qué película quieres ver? ¿Quieres ir al cine o prefieres veamos algo en casa? 

—Prefiero que sea en tu casa. No quisiera estar rodeada de mucha gente. 

—No te preocupes. A mi departamento entonces. —pone el auto en marcha y comenzamos el recorrido. 

El trayecto se va haciendo bastante ameno y mi novio logra sacarme una que otra sonrisa. Sin que se dé cuenta, lo miro de vez en cuando y mi corazón sonríe. Me siento tan afortunada de haberlo conocido y de tenerlo a mi lado. 




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