Amanecer de otoño

Capítulo Treinta y cinco

Es lunes, Logan acaba de irse con los niños hacia el jardín de infantes y yo vuelvo a quedar sola en casa, lo que me encanta porque, así como disfruto el estar rodeada por quienes amo, también disfruto mis momentos de soledad.

Ahora me siento bien, así que llamaré a los de la editorial para que sepan de primera fuente como me encuentro.

Voy al pequeño estudio para acceder a mi computador y hacerles videollamada. Lo enciendo y espero unos minutos para mandarles llamada por Skype.

—¡Hola, Lauren! ¿Cómo estás? ¡Qué gusto verte! —me saluda Claire, mi editora.

—Hola, Claire. Ya me siento mucho mejor, por fin me dieron el visto bueno final.

—Qué bueno saber eso.  De verdad me alegra mucho saber que estás mejor. Te hemos echado de menos.

—Y créeme que yo a ustedes también.

—Me imagino que ya sabes que con lo que te pasó, decidimos como editorial, darte un tiempo de recuperación prudente, antes de pedirte cualquier trabajo o avance de la novela que estás escribiendo ahora.

—Sí, mi novio me comentó que hablaron con él. No sabes cuánto agradezco el detalle. Con todo lo que ha pasado, retomaré poco o poco la rutina, espero eso sí que sea pronto, ni te imaginas cuánto extraño estar frente al computador escribiendo. No me siento yo misma cuando no lo hago, incluso cuando no sale nada y estoy con bloqueos.

—Esperemos que poco a poco la vena escritora vaya volviendo a ti, pero como te dije. Como editorial hemos decidido darte libertad en cuanto a los nuevos proyectos se refiere. Además, tengo que mencionarte que con lo que te sucedió hubo un boom de ventas de tus novelas.

—¿De verdad? —No puedo creer lo que me dice.

—Sí, ya nos han llamado de algunas librerías pidiendo más ejemplares de al menos tres novelas para reposición. Bien ya sabes cómo funciona esto, siempre que ocurre algo en la vida del escritor, los lectores se vuelven locos por el trabajo de ellos y los buscan por todas partes.

—¡Es fantástico!

—De momento, los chicos de la imprenta están a full sacando más copias para resguardar el stock y enviar los que se necesiten más urgente.

—Oh, vaya. La han tenido difícil parece.

—Un poco, pero nada que no puedan solucionar.

—Debo decirte que lo que me estás contando es un enorme aliciente para retomar la escritura.

—Entonces abre esa ventana de Word y ponte a trabajar lo antes posible.

—Así lo haré, pero para retomar las letras empezaré por leer un poco, tampoco he tenido tiempo para eso. Y bien sabes que mis inspiraciones empiezan por allí.

—No me queda más que esperar por prontas noticias tuyas.

—Si Dios quiere, te estaré contactando pronto.

—Bueno, querida, estamos en contacto. Me alegra saber que estás volviendo a las pistas. Todo el equipo te envía un enorme abrazo.

—Otro grande para todos ustedes. ¡Los echo de menos!

—Estaremos esperando noticias tuyas.

Cuelgo la llamada y me entra un poco de añoranza. Los de la editorial son muy buenos amigos y me encanta compartir con ellos cada vez que puedo. Entre mis bloqueos previos y lo de Frank, tenemos al debe dos reuniones sobre mi próxima novela.

Decido leer un poco las últimas páginas del borrador de la novela y al parecer la vena artística quiere salir de nuevo, porque cuando menos me lo propuse mis dedos comenzaron a bailar sobre el teclado.

Después de un rato, me doy cuenta de la hora y noto que he pasado al menos un par de horas en el escritorio haciendo avances en mi novela. Sonrío, porque hace un buen rato no escribía a gusto y sin interrupciones. A la vez mi estómago empieza a avisarme que es hora de comer. Me levanto y voy hasta la cocina a calentar un poco de comida de lo que sobró ayer.

Mientras estoy comiendo, decido que mañana mismo me inscribiré en alguna clase de cocina. Ahora que estamos viviendo con Logan y Brian no puedo flaquear, debo convertirme en una buena dueña de casa y dejar de depender de comida chatarra o a pedido, y también le pediré algunos tips a Pam de cocina, a ella se le da muy bien, así que sé que me dará buenos consejos.

Luego de comer, sigo sentada en el escritorio escribiendo mi novela, como no pensé que sucedería debido a todo lo que ha sucedido en el último tiempo. A media tarde voy por un café con galletitas rellenas de mermelada, que tengo guardadas en la alacena y continuo con mi labor hasta que siento que se abre la puerta. Veo la hora que indica la pantalla y confirmo que son Logan y los niños.

—¡Estoy por aquí! —elevo la voz para que mi novio me escuche. Después de unos segundos, siento sus pasos.

—Hola, cariño. —Se acerca y me besa para saludarnos—. No pensé que estarías por aquí.

—Yo tampoco pensé estarlo, pero luego de hablar con Claire de la editorial, me animé a leer un poco de lo último que escribí y bueno, así como si nada, me puse a escribir, y no he parado en todo el día.

—¿De verdad? ¡Eso es genial! Espero pronto me dejes leer algo de lo tuyo.




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