Amanecer de otoño

Capítulo Cuarenta y tres

―Cariño, esto te ha quedado fabuloso. ―dice Logan sobándose el estómago. Comió demasiado, lo que significa que la comida quedó deliciosa. Puedo saberlo ya que cuando algo no le gusta, tiende a no terminar su plato.

―Gracias, amor. Me alegra mucho que te haya gustado.

―Sí, Lauren. Esto quedo magnífico. ―congratula Kristen.

―Por lo visto se te hizo poco ―expreso mirando su plato, ya que no quedo nada. Todos sonreímos ante mi comentario.

―La verdad sí. Si pudiera me sirvo más, pero ya sería mucho. No suelo repetir un plato de comida por más delicioso que esté.

―Eso es bueno. ―comenta Pam―. Te cuidas y se nota, tienes un cuerpo fantástico. Al contrario de nosotras.

―Concuerdo con lo que dice mi hermana, Kristen.

El cuerpo de la cuñada de Logan es el de una modelo. He compartido algunas con ella y por más que come, no engorda. No sé por mi hermana, pero yo sí la envidio. Siempre me ha gustado comer, mas siempre trato de cuidarme, no soy de hacer ejercicio y se nota, ya que mi cuerpo es el común de la gente y tengo algunos kilos de más, no es que me importe, porque siempre me he sentido bien conmigo misma.

Todos alaban mi comida, aunque les aclaro que mi hermana colaboro un poco en la elaboración de los platos. Miro a todos, incluyendo a los niños y a todos parece gustarle mi banquete. Lo que me deja completamente satisfecha, porque era el propósito de la cena de hoy, que todos la disfrutaran.

―Niños, pueden ir a jugar si lo desean. ―apenas lo digo, piden permiso y se levantan. Me parece fantástico que Brian, Annie y Lucy se lleven tan bien. Ojalá suceda con el bebé de mi hermana y los mellizos y por supuesto, que los más grandes los quieran también.

―Bueno, Max. Creo que como las chicas cocinaron, es nuestro turno de lavar toda la loza.

―Tienes razón, cuñado. Estoy feliz porque no morí envenenado por la comida de mi querida Lauren.

―Ja, ja. ―Río sarcástica ante su comentario―. Agradece de que me caes bien, si no quizás lo hubiese hecho. ―Todos reímos.

―Bueno, hombre, vamos. Levantemos la mesa. Después podemos tomar algún bajativo en la sala.

―Es una gran idea, Logan. ―dice Pam―. Kristen, ¿vienes con nosotras a la sala?

―Claro que sí. Vamos.

Nos levantamos y en grupo nos vamos a los distintos lugares de la casa. Las chicas se sientan y yo me dirijo a la cocina, a calentar agua, necesito tomarme un té de manzanilla de forma urgente. Estoy teniendo algunos malestares.

―¿Todo bien, amor? ―pregunta Logan.

―Solo algunas molestias por los pequeños. Tengo que tomarme un té de hierbas ―susurro para que mi cuñado no escuche―. Tengo que comentarte algo ―digo aún más cerca―. Le comente a Pam de mi embarazo doble. No pude evitarlo. Sé que lo habíamos hablado, pero…

―Tranquila. ―me interrumpe―. Conociéndote era una posibilidad de que pasara.

―Sí, es que, en realidad me gustaría contarlo, porque he tenido muchos malestares en la última semana y temo que sean cada vez más evidente. Considerando además que mi embarazo es múltiple, mi vientre crecerá más de lo usual.

―Creo que tienes razón. Ahora que estemos en la sala, podemos contarlo, si quieres.

―¿De verdad? ―Sería maravilloso.

―Ahora ve a la sala, yo te preparo un té.

―De acuerdo, te amo.

―Y yo a ti, cariño.

Lo dejo en la cocina y veo de reojo que Max, con su naturaleza entrometida, se acerca a Logan para preguntarle qué tanto conversamos, pero mi prometido no le dice nada. Al cabo de unos minutos, me acerca el té, el que agradezco, porque me estaba aguantando el tener que ir al baño a devolver la comida.

―¿Todo bien por aquí, señoras? ―consulta Max, sentándose al lado de mi hermana.

―Todo bien, esposo mío. ―le contesta Pam.

―Max, mi hermana me dijo más temprano que tiene hora con el ginecólogo el viernes, como tú no podrás ir, me ofrecí a ir yo.

―Es una excelente idea. No quería que vaya sola ―Sonríe mirándola un breve momento.

―Sí y además ya nos organizamos para que la próxima semana tengan un gender reveal que combinaremos con un baby shower. ―comento y tomo un gran sorbo de mi té. Oh, cuánto lo necesitaba.

―¡Qué gran idea! ¡Amo las fiestas!

―¡Lo sabemos! ―respondemos todos al unísono y nos reímos.

―Familia, con Lauren tenemos algo que contarles.

―¿Qué sería? ―Comienzan a cuestionar todos.

―¡Estamos esperando! ―confesamos juntos.

―¡Oh, vaya! ¡Qué sorpresa! ¡Felicidades, chicos! ―nos felicita Max con un abrazo.

―Qué alegría, me alegro muchísimo por ustedes. ―dice Kristen sincera.

―Pero eso no es todo.

―Ah, ¿no? ¡Qué más nos quieres decir! ¿Que se casan mañana o acaso es más de uno? ―dice Max burlón. Logan y yo nos miramos brevemente.




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