Amanecer de otoño

Capítulo Cuarenta y cinco

Estamos en la casa de mi hermana. El patio techado es el lugar de la fiesta para ella y el bebé. Solo yo sé que tendrán y no paran de preguntármelo a cada rato. Claro está que no les voy a arruinar la sorpresa.

            En un extremo cerca a la entrada hacia la cocina, está la gran mesa donde se encuentran parte de los comestibles, los canapés, las magdalenas, los pequeños pastelitos, además de galletas coloridas. Toda la pared está decorada en tonos rosa y azul, globos, guirnaldas, decoraciones, todo lo alusivo a un baby shower y gender reveal. Incluso, le dijimos a los invitados que se vistieran del color que creen que será el bebé y viendo a todos, nos sabría distinguir qué color es el que va ganando. Los regalos que trajeron todos los invitados están en la mesa contigua, regalos grandes y pequeños, por arriba del mueble y bajo este.

            Para los niños conseguimos algunos de estos juegos inflables, para que puedan divertirse en algo más que la piscina. Pusimos música ambiental, entre infantil y clásico, además de alguna otra del gusto de Pam y Max.

Solo faltan por llegar los padres de Max, que espero sea pronto, porque ya no puedo soportar que me sigan preguntando qué sexo es el que tendrá su bebé.

El día del control acompañé a mi hermana como habíamos acordado y puedo decir que ambas estábamos nerviosas. Ella por desear saber que su pequeño o pequeña estuviera sano y yo porque sería la única en saber que sexo tendría el bebé. En el momento que el médico nos preguntó si deseábamos saber el sexo, le expliqué que les haría una fiesta de revelación de sexo, por lo que mi hermana no debía saber. Él la observó un instante y ella asintió. Procedió a examinar y anotó la respuesta en una pequeña hoja de papel que me entregó cerrada.

Al terminar la consulta, nos deseó mucha suerte con la fiesta y le entregó a Pam algunas fotografías de su bebé, que se ve que está sano y suerte.

No he parado de andar de aquí a allá, así que me siento un momento a descansar, con el embarazo me siento el triple de cansada. Cierro mis ojos un instante y siento que alguien se sienta a mi lado.

―Ay, Lauren. Aún no puedo creer lo bello que decoraste este lugar. ―confiesa Kristen, que también fue invitada por los chicos.

―Sí, me quedó precioso, mejor de lo que imaginé en mi cabeza como quedaría. Por cierto, ese vestido en tono pastel te queda hermoso. ―comento mirando su atuendo rosa para la ocasión.

―Gracias, la verdad es que fue elección a última hora. Después de que me hicieran llegar la invitación, no podía elegir, pero este llamó mi total atención. De nuevo, muchas gracias por invitarme.

―Recuerda que a mí no debes agradecerme, fue Pam quien lo hizo.

―Lo sé. Aún me sorprende, lo bien que me he llevado contigo y tu familia, casi me siento como una más.

―Así somos nosotros. Hacemos sentir bienvenidos a nuestra familia a quienes queremos. Y tú te has ganado un pedacito en el corazón de cada uno de nosotros.

―Me alegra mucho oír eso. Desde que supe que Logan tenía una nueva relación, pensaba que tanto Brian como él, me alejarían de sus vidas, por el hecho de no querer relacionarme en ella y estoy agradecida de que no lo haya hecho.

―Logan es así. Conociéndolo, no lo habría hecho tampoco, eres la hermana de quien fuera su esposa y además eres la tía de Brian y la figura materna con la que él se crio. Imagino que no fue fácil para ustedes el tener que vivir sin Kendra, pero supieron hacerlo funcionar y criar un niño maravilloso. ―explico mirando al pequeño jugar con Lucy y Annie.

―Lo es y ahora estoy contenta por ustedes. Con lo que te conozco puedo afirmar que mis chicos se sacaron la lotería contigo. Kendra estaría feliz por ustedes.

―Lo está. ―afirmo.

―¿Cómo dices? ―pregunta contrariada.

―No te había contado, pero la semana pasada fui con los chicos al cementerio a visitar a tu hermana. Logan y yo estuvimos conversando con ella, me presentó y explicó quién era yo y qué hacia allí, después de un rato le pidió nos diera alguna señal de que apoyaba su decisión y de que sea feliz y de pronto una sensación de aire frio nos envolvió a los dos. ―Kristen sonríe―. Después cuando le comento de mi embarazo de mellizos, fui yo quien sintió esa sensación y que incluso me acariciaba la mejilla. Fue increíble.

―Esa fue mi hermana sin duda. A diferencia de muchas personas, a ella le encantaba el frío. Invierno era su época favorita del año. Amaba la nieve y poder tomar un chocolate caliente alrededor de la chimenea.

―Tu hermana debió ser fantástica. ―admito.

―Lo era, ella y tú hubieran sido muy amigas, tienen muchas similitudes.

―Vaya, Logan dijo lo mismo ese día. ―Ambas sonreímos.

Vemos hacia el interior de la casa porque hay un enorme bullicio y nos damos cuenta de que han llegado los suegros de mi hermana. Nos levantamos a saludarlos también así que damos por iniciada la celebración.

 

*****

 

El momento de la revelación ha llegado y están todos nerviosos. La revelación ha hecho que algunos de los presentes hagan apuestas incluido el padre del bebé, lo que, por supuesto a Pam no le agrada para nada y termina reclamándole frente a todos los invitados casi corriendo tras él por toda la casa, lo que provoca que a todos nos dé un ataque de risa.




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