Al día siguiente ya era prácticamente Navidad. Por el veinticuatro y media noche del veinticinco
La familia se levantó temprano para empezar con los preparativos. La casa olía a pan dulce y clericó.
Las risas de la casa se escuchaban, suavemente y la televisión sonaba con series clásicas.
Margarita acomodaba unas cajas de adornos qué sus hermanos estaban usando, cuando Isabel habló desde la cocina:
—Ricardo, todavía hay leche , ¿verdad?
—No —respondió él.
— Entonces ve con Margarita a comprarla y trae también choclo molido, queso, galleta molida para la milanesa, trae las gaseosas, y.... la sidra .
— ¡Que!, ¿todo eso?
— Si por algo te digo que vayas con Margarita, además, creo que ella también va a comprar algo.
— Pero tía estoy ocupado.
— Qué estas haciendo— dijo ella con cara aburrida.
El estaba viendo la televisión con su pijama puesta.
— ¿algo? — dijo con una sonrisa.
En eso apareció Mariana.
— Listo Isabel, ya puse a hervir la juca y ya puse la sopa en el Horno.... Que pasa.
— Ricardo no me esta haciendo caso.....Anda Ricardo ve,— siguió Isabel
— Tia por favor no me obligues, porque no va Mateo o Matías
— Ellos me están ayudando con la decoración del patio.
— Tranquila yo me encargo — interrumpió Mariana.
— Ricardo, te levantas ya, pero ya, y ve a hacer el mandado
— Mamá..
— Qué vayas
— Ya voy — dijo Ricardo de mala gana— pero iré a cambiarme aunque sea.
— Anda — dijo Mariana
Ricardo subió las escaleras para ir a cambiarse y fue junto a Margarita.
El tocó la puerta
— Mar...
— Uh? , que pasa
— Acompañame a comprar unas cuantas cosas que pidió tu mamá
— No quiero ir
— No fue pregunta, vamos a ir
— Qué. no puedes obligarme
— Tu mami me lo pidio y me dijo que me acompañaras
— bien— dijo ella de mala gana levantandose del suelo.
Ricardo y Margarita bajaron juntos a la cocina en lo cual Isabel les dio la lista y salieron de la casa.
Ellos estaban caminando por el mercado y Margarita cada tanto se detenía a mirar las tiendas y ene sa se quedo frente a una postreria.
Ricardo se percató y preguntó
— Qué haces
— Mira ese postre Ricardo
— Oh, si se ve bien y que
— Como que ,que, voy a comprarlo de regreso
—Ah muy bien, ahora sigamos hace mucho calor, me estoy derritiendo
— Ay no sea exagerado, y camina
Pasaron los minutos y fueron comprando las cosas y Margarita segua mirando todo, pasaron por una florería, y por una jugueteria.
Margarita quería comprar algunas cosas pero decidió que esperaría y si sobraba dinero lo compraría. Siguieron caminando hasta que Ricardo se detuvo.
— Y bien que más falta, revisa la lista, esta en mi bolsillo. — preguntó el con las manos llenas de bolsas
— Bien aber, — dijo Margarita sacando la lista del bolsillo de Ricardo y la abrió.
— Choclo molido?
— Ya
— Galleta molida?
— Ya
— Queso?
—Ya
— Las gaseosas?
— Cuatro listas.
— La sidra?
— Falta , eso es lo último que falta.
— Bueno, vayamos a buscarlo.
— Margarita, ayúdame con la gaseosa
— Dame, llevaré dos
— Toma
Margarita tomo la bolsa con dos gaseosas. Siguieron caminado por el mercado, parecía que ese día no pasaría nada, no están peleandoce. Y entonces.
—Bueno, bueno — hablo una voz conocida.
Ambos se quedaron paralizados y boltearon.
— Saurita qué tal, tanto tiempo — dijo la voz
— ¡Raphael! — dijeron ambos al unísono. — que haces aquí— dijo Margarita con el seño fruncido.
— La última vez que nos vimos no nos despedimos bien, por el imbesil este.
Ricardo levantó una ceja — Ja, pues el imbesil este tiene nombre, y es Omer Ricardo Mendoza....
— Si , si Ricardo lo que sea,— interrumpió Raphael — Recuerdas lo que dije ¿no? — dijo mirando a Ricardo.
— Mejor callate — respondió Ricardo.
— En fin, no vengo a hablar contigo, sino con esta preciosa mujer.— añadió mirando a Margarita.
Ella solo lo miró irritada.
— Veo que están con las preparaciones de navidad, puede que pase por ahí — habló Raphael acariciando la mejilla de Margarita y ella se alejo.
— No es necesario — intervino Ricardo visiblemente irritado, alejando más a Margarita de el.— ahora si nos disculpas tenemos que irnos.
Ellos dos de giraron caminando dejando atras a Raphael qué ajitaba la mano con una sonrriza llena de ira.
— Creía que ya se había ido a su Nueva York — dijo Ricardo.
— Yo también creí eso — respondió Margarita
— Creo que nunca me caerá bien, al igual que ese tipo que vino buscándome pelea por Dahiana.
— tal vez — dijo Margarita.
Ellos siguieron caminando por mercado el y luego compraron la Sidra.
— Nde, sobró piko plata ( oye, sobró dinero) — preguntó Margarita.
— Y... dos mil guarani lo que sobró.
— Bueno, entonces vámonos.
volvieron a la casa a desempacar y a ayudar con la casa y la comida antes de recibir a los invitados, Ricardo estaba viendo lo de las gaseosa y la sidra. Y Margarita estaba viendo lo de la sopa y la comida para la cena, uniendose a Matías a Mateo y a su mamá. Mientras mariana terminaba de arreglar la sala.
En eso Ricardo pensó en ir a comprar unos baldes de helados. Asique tomo dinero de sus ahorros y decidió ir a comprar.
— A donde vaz Ricardo. — preguntó Mariana.
— iré a comprar helado.
Pasaron las horas y Ricardo aun no llegaba.
— Ricardo me esta preocupando— dijo Mariana. —En Navidad siempre llega temprano— añadió .
Mateo miró el reloj.
—Ya es tarde…
Y Como si lo hubieran invocado, sonó el timbre.
Pero no era Ricardo.
Al abrir la puerta, Margarita se alegró .
En el umbral estaba la familia : llego Sandra Arami y Elias los hermanos de Isabel, con sus hijos,y sus esposos también los tíos de Margarita también la abuela y abuelo.