Amar en el momento equivocado.

Capítulo 2: En el Umbral de lo Desconocido

Elena sintió que un escalofrío recorría su cuerpo mientras miraba a aquel desconocido, quien a su vez parecía tan familiar. La risa de los viajeros del café se desvaneció, y el mundo exterior se convirtió en un borrón mientras se adentraban en una conversación que prometía ser reveladora y peligrosa.

—Mi nombre es Alex —dijo, por fin rompiendo el silencio que se había apoderado de la plaza. Su voz era profunda, casi hipnotizadora. Elena sintió una mezcla de curiosidad y cautela. Un instante antes había estado sumergida en su propia vida, y ahora se encontraba al borde de un misterio que podía cambiarlo todo.

—¿Por qué tienes que verme? —preguntó, intentando disimular la emoción que empezaba a surgir en su pecho.

—La corrupción que investigas, no es solo un artículo. Es una red que se extiende más allá de lo que te imaginas —respondió Alex, mirándola directamente a los ojos. Su intensidad era desconcertante.— Hay personas que están dispuestas a todo para proteger sus secretos. Y tú, Elena, te has convertido en un objetivo.

Un nudo se formó en su estómago. Aquel no era el tipo de historia que había querido escribir, pero a la vez, era la que siempre había esperado. El desafío era irresistible. Sin embargo, la sensación de peligro era palpable.

—¿Cómo sabes quién soy? —preguntó, manteniendo su voz bajo control.

—He estado siguiendo tu trabajo. Eres buena en lo que haces. Pero hay más. —Hizo una pausa, como si sopesara sus siguientes palabras. —Te necesitan.

Elena frunció el ceño. Era evidente que Alex no estaba allí solo por casualidad. Sus instintos le decían que tenía que ser cautelosa, pero el periodista dentro de ella estaba ansioso por conocer más.

De repente, un estruendo la sacó de sus pensamientos. Tras de ellos, un grupo de hombres apareció de la nada, visiblemente alterados, con trajes oscuros y miradas amenazantes. Elena sintió que el aire se volvía denso; el peligro era inminente.

—¡Rápido! —gritó Alex, tomando su mano y llevándola a través de la plaza. La conexión entre ellos se hizo instantánea, un hilo tenso que los unía mientras corrían para escapar.

El corazón de Elena latía con fuerza, una mezcla de miedo y emoción al saber que había tomado la decisión correcta al seguirlo. Algo dentro de ella sabía que el destino ya estaba trazado, y que todo lo que había creído sobre su vida estaba a punto de transformarse. La adrenalina fluía en sus venas, alimentando su deseo de descubrir la verdad, no solo la de su investigación, sino también la que comenzaba a construirse entre ella y Alex.

Mientras se adentraban en un callejón oscuro, el eco de sus pasos resonaba contra las paredes de ladrillo. Alex se detuvo, llevándola detrás de un contenedor de basura, donde la luz del sol apenas alcanzaba. Su mirada era intensa, llena de determinación.

—No tengo tiempo para explicaciones largas. Hay cosas que debes saber antes de que sea demasiado tarde —dijo, respirando con dificultad. —Pero antes, necesito tu confianza.

—¿Confianza? —replicó Elena, dudosa—. Acabo de conocerte.

—Lo sé. Pero no hay tiempo para más preguntas. Lo que tenemos que revelar podría costarnos la vida. Necesito que estés a mi lado en esto.

Elena sintió cómo cada segundo se alargaba, como si el tiempo estuviera en su contra. Tenía el presentimiento de que se encontraba al borde de una revelación trascendental, una que podría cambiar el curso de su vida y carrera. Pero la incertidumbre la amenazaba, sumando una capa de complejidad a la decisión que debía tomar.

—¿Qué es tan importante que justifique todo esto? —preguntó, sin poder ocultar la ansiedad en su voz.

Alex la miró con una seriedad que la hizo contener la respiración.

—Hay un documento que condena a algunos de los hombres más poderosos de la ciudad. Si logramos obtenerlo, podríamos derribar toda la estructura corrupta. Hay una posibilidad de cambiar las cosas, de hacer que se haga justicia. Pero también hay quienes están dispuestos a matar para proteger lo que tienen.

Elena sintió que el mundo se desmoronaba a su alrededor. Un miedo oscuro y penetrante comenzó a nacer en su interior, pero al mismo tiempo, la idea de hacer el bien la llenaba de una energía inesperada. Este era el tipo de historia que había buscado toda su vida, quizás incluso la oportunidad de ser algo más que una simple periodista.

—¿Dónde está ese documento? —inquirió, decidida.

—En la mansión de uno de ellos. Vamos a infiltrarnos esta noche.

—¿Esta noche? —Elena no pudo evitar que su voz temblara—. Eso es una locura.

—Lo sé, pero es nuestra única opción. Si deseamos detenerlos, debemos actuar rápido, antes de que se deshagan de la evidencia.

Elena miró alrededor, considerando las implicaciones de lo que estaba a punto de hacer. El riesgo era enorme, pero la urgencia resonaba en su interior, recordándole lo que estaba en juego; no solo la verdad de su historia, sino también las vidas de muchas personas involucradas en el juego de poder. Mientras lo pensaba, la mirada de Alex justo frente a ella la llenó de determinación.

Decidida, asintió.

—Está bien. Lo haré.

Una sonrisa de alivio iluminó el rostro de Alex, una chispa de esperanza en medio de la oscuridad.

—Perfecto. Necesitamos prepararnos. —Tomó su mano justo cuando una sombra oscura cruzaba la entrada del callejón. Al girar la cabeza, vieron a uno de los hombres del grupo que las había seguido.

—¡Nos han encontrado! —gritó Alex, y, cogiendo a Elena, comenzaron a correr nuevamente hacia la confusión de la ciudad.

Mientras el peligro se closing rapidly, el corazón de Elena latía fuertemente en su pecho, preguntándose qué nueva aventura les aguardaba. Esta noche sería solo el comienzo de una serie de decisiones que cambiarían sus vidas para siempre.




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