Amar en el momento equivocado.

Capítulo 11: Sombras en la Oscuridad

El sonido de la puerta chirriando resonó en el interior del almacén como un eco ominoso. Elena, Alex y Martín contuvieron la respiración, congelados por un instante, con los corazones latiendo un ritmo frenético. La penumbra llenaba el lugar, dejando que las sombras se movieran con vida propia, creando la sensación de que el peligro acechaba más cerca de lo que podrían imaginar.

—¿Escucharon eso? —preguntó Alex en un susurro, su voz tensa mientras se acercaba, listo para proteger a sus amigos.

Elena observó cada rincón, buscando cualquier signo de intruso. El aire se sentía espeso, y el riesgo de ser descubiertos era palpable. Podían ser capturados en cualquier segundo, pero no podían dejar que el miedo los dominara. La necesidad de actuar rápidamente se cernía sobre ellos como un velo.

—Es posible que sean solo los hombres de Julie —respondió Martín, tratando de mantener la calma—. Pueden estar rastreando el área, pero aún tenemos una oportunidad.

—Necesitamos un plan, y rápido —insistió Elena—. Si logramos mantenernos un paso adelante, todavía podemos hacer algo.

Las palabras resonaron en el aire. La determinación de Elena los unió en ese frágil momento. Continue aiming for their goals, and they can unmask the corruption and save many lives.

Afuera, las voces se hicieron más claras, pero el sonido estaba acompañado de un crujido ominoso, como si alguien se acercara a ellos.

Un vistazo furtivo reveló que la ventana tenía una ligera apertura, dejando entrever siluetas de tres hombres. Elena recordó a los hombres que la habían perseguido en la mansión, y la adrenalina comenzó a fluir una vez más.

—¡Hay que actuar! —dijo; la urgencia en su voz resonaba como un tambor en su pecho—. No podemos dejarles que encuentren lo que tenemos.

—Alex, tú y Martín, vayan a la parte de atrás y bloqueen la salida —sugirió. Tenía que tomar la iniciativa; no podían permitir que se los llevaran, ni que liberaran a los que ya habían sido capturados en la vida de las sombras.

Mientras Alex y Martín se dirigían a la puerta trasera, Elena se acercaba a la ventana. A través de la apertura, pudo ver cómo los hombres se movían con precisión y determinación, su presencia voraz como un aliento agonizante que les recordaba que el tiempo se acababa.

El verano había dejado de lado al frío de la primavera, y el aire se sentía habitado de un calor anticipatorio. Con el corazón apretado, Elena observó cómo las sombras de los hombres se deslizaban por el camino del almacén, su presencia colocaba una amenaza sobre sus planes.

—Debemos trabajar juntos, esperando a que todos salgan. Por el momento, este es nuestro único refugio —susurró, presionando sus labios.

Un golpe sonoro retumbó en la puerta, seguido de un grito.

—¡Entren! —declaró una voz autoritaria—. ¡Sabemos que están aquí!

El rostro de Alex se tornó grave.

—Entra, hay poco tiempo —dijo a Elena, quien sintió como la incertidumbre se hacía real.

Nadie podía hacer una movida sin arriesgar su libertad.

—¿Dónde está el documento? —preguntó Martín, su voz tensa mientras se dirigía a la mesa.

Elena sintió que la presión aumentaba a medida que la entrada del almacén vibraba con el peso de sus enemigos.

—Lo tengo aquí. —dijo Elena, mientras entre cerraba su mano sobre el papel, sintiendo que la confianza y la esperanza se transformaban en una mezcla de miedo y ansiedad.

—No podemos dejarlos llevarlo —declaró Alex, el miedo reflejándose en su mirada—. Debemos protegerlo a toda costa.

Un segundo golpe resonó en la puerta, y la tensión aumentaba rápidamente.

—Stratégicamente estamos en la mira, y esos hombres no cesarán —dijo Martín, preguntándose si tenían un plan en mente o no.

Elena sintió que su mente se movía a toda velocidad. Visualizó sus opciones y conectó los hilos de su estrategia; sabía que tenían que actuar, y rápido.

Entonces, la idea apareció.

—¡Vamos a enfrentarles! —dijo Elena, sintiéndose empowered pero al mismo tiempo arriesgada. No había otra elección.

Martín miró a Elena, incrédulo.

—¿Estás loca? ¡Son varios!

—Lo sé, pero al menos podemos intentar hacer un par de movimientos iniciales con la ventaja del elemento sorpresa. Si nos lanzamos sobre ellos ahora, puede que logremos debilitarlos antes de que sepamos lo que está pasando —apeló Elena, confiando en su instinto.

El grupo dudó, pero la sensación de urgencia llenaba el aire.

—¿Estás segura? —preguntó Alex, la preocupación tintando su tono mientras evaluaba el plan.

—Sí —respondió Elena, sintiendo cómo la determinación comenzaba a llenar su mente.

—Vamos a hacerlo. Pero debemos ser inteligentes al respecto —agregó Alex. La acción estaba a punto de tomarse, y en medio de la presión, sintieron el impulso de luchar en lugar de rendirse.

Las sombras de los hombres se materializaban cada vez más cerca, y la presión crecía. Con un esfuerzo conjunto, cada uno tomó una posición estratégica en la entrada, listos para atacar.

Cuando la puerta finalmente se abrió, el grupo se lanzó hacia adelante como un rayo, el aire se llenó de energía mientras chocaban con los hombres que entraban. La oscuridad y la luz se encontraban en un instante de acción frenética.

El golpe de cuerpos resonó mientras comenzaban a luchar, formando una resistencia ferviente contra el poder que intentaba someterlos.

Elena sintió la adrenalina recorrer su cuerpo; el tiempo parecía ralentizarse en un momento caótico. Iba a luchar por la verdad y por sus vidas.

¿Lograrían salir de allí con el documento, o serían capturados antes de poder llevar su lucha a otro nivel? La tensión se adhirió a sus cuerpos mientras el futuro colisionaba en el presente, y las sombras comenzaban a cerrar su círculo alrededor de ellos.




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