Amar lo que No es amor

Capítulo 6

La culpa no necesitaba palabras para hacerse notar.
Caminaba junto a Renata como una sombra silenciosa, apareciendo en los momentos más inesperados.
No estaba solo con Daniel. Estaba en los mensajes que respondía aunque no tuviera ganas. En las citas que aceptaba por inercia. En la forma en que posponía decisiones que sabía inevitables. La culpa era paciente. Sabía esperar.

Renata había aprendido a convivir con ella. A convertirla en una razón válida para quedarse donde ya no sentía nada. Mientras hubiera culpa, no tenía que explicarse nada más. No tenía que tomar decisiones difíciles. No tenía que enfrentar el vacío.

Daniel no pedía explicaciones. No sospechaba. No exigía. Y eso hacía todo más pesado. Porque no había un villano al que culpar, ni una excusa clara para irse. Solo ella, sosteniendo una relación que ya no le pertenecía.
A veces se preguntaba si él intuía algo. Si notaba la distancia cuidadosamente disimulada, los silencios más largos, la ausencia emocional vestida de normalidad. Pero Daniel seguía ahí, constante, recordándole con su sola presencia que el pasado no se abandona sin consecuencias.

Renata entendía algo con una claridad incómoda:
la culpa era útil.

La mantenía ocupada. La mantenía acompañada. La salvaba de enfrentarse a la pregunta que evitaba desde hacía años: ¿qué quedaría de mí si soltara todo esto?
Y así, mientras avanzaba por la ciudad, Renata aceptó lo inevitable. No se quedaba porque debía…
se quedaba porque la culpa era menos aterradora que la soledad.



#346 en Joven Adulto

En el texto hay: mentiras, vacío, conflicto

Editado: 09.01.2026

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