Amar lo que No es amor

Capítulo 30

Renata volvió a mirarse al espejo, pero esta vez no lo evitó.

No buscó corregir la postura ni suavizar la expresión. No necesitaba verse fuerte. Necesitaba verse real.
La mujer frente a ella ya no parecía dividida. Estaba cansada, sí, pero también lúcida. Por primera vez, no se preguntó cómo la verían los demás, sino qué veía ella misma cuando nadie la necesitaba.

Y la respuesta fue clara.
No había amado a Daniel.
No había amado a Sebastián.
Había amado la sensación de no estar sola.

Daniel representaba la historia, la deuda emocional, la versión de sí misma que no quería traicionar. Sebastián representaba el futuro, el poder, la validación externa. Ambos habían sido refugios distintos frente al mismo miedo.

El reflejo no la juzgó.
Solo le devolvió la verdad.
Renata comprendió que amar lo que no es amor no la hacía cruel ni vacía. La hacía humana. Una mujer que había aprendido a sobrevivir antes que a sentir, a elegir seguridad antes que autenticidad.
El vacío seguía ahí.
Pero ya no era un enemigo.
Era un espacio.

Un lugar incómodo, sí, pero también honesto. Un lugar donde podía empezar a construirse sin testigos, sin estrategias, sin promesas que no sentía.
Renata no tomó decisiones dramáticas esa mañana. No hubo llamadas, ni despedidas, ni discursos finales. Solo una certeza silenciosa:
No quería seguir viviendo dividida.
Y no quería seguir usando a otros para no enfrentarse a sí misma.

Se alejó del espejo con pasos tranquilos. No sabía exactamente qué vendría después. Pero por primera vez, no necesitaba saberlo.
Porque la verdad detrás del reflejo no era que estaba sola.
Era que, por primera vez, estaba completa consigo misma.



#346 en Joven Adulto

En el texto hay: mentiras, vacío, conflicto

Editado: 09.01.2026

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