Amar lo que No es amor

Capítulo 37

Renata siempre había sabido que toda decisión tiene un costo.

Lo que no había dimensionado era lo distinto que se siente pagarlo cuando ya no hay a quién culpar.
Las consecuencias no llegaron juntas. Llegaron en capas.
Hubo días de una soledad más densa de lo esperado. No la soledad romántica que había imaginado, sino una más concreta: no tener a quién llamar para llenar un silencio, no tener una agenda que justificara su cansancio emocional.

Hubo miradas que cambiaron. Personas que dejaron de buscarla, no por rencor, sino porque ya no ocupaba el mismo lugar en sus vidas. Renata entendió que retirarse también significa volverse prescindible para algunos.
Hubo noches en las que el vacío se sentía más grande que su convicción. Momentos breves —peligrosos— en los que pensó que quizá había sido un error soltar lo conocido. No por amor, sino por comodidad.
Pero también hubo consecuencias inesperadas.
La calma de no mentir.
El alivio de no calcular cada palabra.
La dignidad silenciosa de sostener una decisión aunque duela.

Renata comprendió que sus actos habían roto estructuras, pero también habían liberado espacio. Lo que se había caído no podía sostenerse sin engaño. Lo que permanecía, lo hacía por elección, no por obligación.
Aceptar las consecuencias fue el último acto de madurez. No necesitaba castigarse ni justificarse. Solo hacerse cargo.

Porque crecer no es evitar el daño.
Es dejar de huir cuando llega.
Renata respiró hondo. El camino seguía siendo incierto, pero por primera vez no estaba sostenido por una mentira.

Y eso, incluso con todo lo perdido, le dio una forma nueva de estabilidad.



#346 en Joven Adulto

En el texto hay: mentiras, vacío, conflicto

Editado: 09.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.