Sonash acomodo su almohada y con su dedo índice acariciaba su vientre, cerró los ojos y las lágrimas corrieron por sus mejillas, el sonido de su móvil llamó su atención, miro el mensaje de texto y resopló. Emir le había mandado un mensaje por WhatsApp entonces rocordo las palabras de su padre.
Pensaba en las opciones que le había sugerido, primero debía renunciar al trabajo que había conseguido, manejar unas de sus empresas o volver a la empresa donde ella y Narel empezaron a conocerse.
Se levantó de la cama cansada de tanto de pensar y bajó a la piscina, se lanzó al agua aprovechando el día y el momento de soledad que estaba teniendo...
Después de largos minutos nadando sola sin compañía de nadie solo de los empleados, salió de la piscina, Carmen la cubrió con la toalla.
— ¿Quieres una malteada?
— Sí, el día está hermoso, ¿A qué hora salió Narel?
— Muy temprano, junto con tu padre.
Sonash camino junto con Carmen y la acompaño hasta la enorme cocina, las enormes ventanas daba vista hacia parte del jardín, ella se sentó en uno de los taburetes.
— Te lo preparo de rapidez. Dijo Carmen
— ¿Creés que debería de renunciar a mi trabajo?, tengo de la idea de querer abrir campo por mis propios medios, ganar experiencias en otro lugar.
Carmen la miró.
— Eres tan inteligente, que donde sea que estés vas hacer un gran trabajo.
— No sé qué hacer, me siento tan agobiada.
— La decisión es tuya, Es lo que tú quieres, pero que más que todo lo que ah construido tu padre y es tuyo propio.
Sonash sonrió al escucharla.
— ¿Si verdad?
— Pues sí. Apoyo Carmen sonriendo.
— Me ah sido de gran ayuda hablar esto contigo, creo que mejor volveré a la empresa de papá. Me daré un baño y me presentaré a la empresa de Emir para presentar mi renuncia.
— Es lo mejor.
— Me llevas a la habitación mi malteada por favor
— Claro que sí...
Después de salir del baño encontró su malteada en su tocador, sonrió.
Escogió de su clóset un pantalón de vestir negro, una blusa manga larga roja y el saco negro, se veía muy hermosa, sus labios los pintó de un tono nude, un maquillaje suave y un recogido en su cabello.
Se dirigió hacia la oficina de su padre y espero que la impresora le soltara la hoja donde estaba redactada su renuncia, lo metió en un sobre y salió, Carmen le dio su bolso.
— Mucha suerte.
— No digas nada, diles que salí hacer algo.
— No te preocupes tampoco lo iba a decir.
Sonash le dio un beso en la mejilla y al salir ya la esperaba uno de los choferes, le dio instrucciones y este después de abrirle el carro para que ella entrara, subió y salieron de la mansión...
Sentía algo de nervios, pues el deseo de independizarse y hacer su propia fortuna no salió como ella esperaba, pues que otro destino tendría si era la única hija de unos de los empresarios más importantes del país.
Llegó a la empresa y tardo unos segundos para bajar.
— ¿Se siente bien?. Pregunto preocupado el chófer
— Recordé el incidente
— ¿Desea que la acompañe?.
Ella lo miró, lo pensó por unos segundos y asintió
— Si por favor.
El joven bajo del auto y le abrió la puerta, Sonash lo tomo del brazo y caminaron hasta entrar a la empresa.
Fue reconocida de inmediato, los empleados la vieron como alguien importante en ese momento.
— Buenos días. Dijo Sonash
— Señorita sea usted bienvenida, ¿En que la puedo ayudar?. Le dijo la recepcionista muy amable y con una sonrisa cordial.
— Hola, buenos días quiero ver al señor Emir.
— De inmediato. Respondió marcando en su teléfono fijo. Segundo después la chica la miró — La espera en su oficina.
— El señor vendrá conmigo. Dijo Sonash haciéndole saber qué su chofer la acompañaría.
Ella sentía que no estaba segura, volvió a tomar al joven del brazo y lo dirigió...
Isamar la chica que trabajaba para ella sonrió al verla.
— ¡Que alegría verla!.
Sonash sonrió, dio pasos rápidos y la abrazó.
— ¡Que feliz me siento al verte!.
— Tenía muchas ganas de escribirle y saber de usted pero me contenía porque no sabía cómo se sentía.
Sonash frunció los labios.
— Aún me siento triste, sabes que deseaba mucho tener ese bebé.
— Lo sé muy bien, le informaré al señor Emir de su llegada.
— Ok.
La chica tocó la puerta, la abrió después de escuchar su voz.
— La señorita Sonash está aquí. Abrió más la puerta para que ella siguiera.
Sonash entro a la oficina y su acompañante se quedó afuera esperando.
Emir se puso de pie de inmediato, se dirigió a ella y beso su mejilla.
— ¿Cómo estás?
Ella sonrió forzada.
— Si te digo que estoy bien te mentiría.
El frunció el ceño.
— ¿Te sientes mal?, ¡Ven toma asiento!, ¿Quieres tomar algo?
Ella se sentó y negó
— No, así estoy bien. Solo vine a traer mi carta de renuncia.
Emir casi palideció.
— ¿Qué?, ¿Renuncia?, ¿Porqué Sonash, porque te vas de la empresa?
— Estuve pensando mucho Emir, y lo mejor es tomarme un pequeño tiempo y...
— ¿Pero puedes tomártelo?. La interrumpió
— No, no de esa manera, quiero tomarme unos días y estar en la empresa de mi padre.
Emir trago en seco y exhaló asimilando las cosas que ella decía.
— No, no puedo retenerte, pero es tú decisión, entiendo también que tú padre quiera que dirijas sus empresas, es lo más común.
Ella le dio el sobre y sonrió.
— Fue muy bueno para mí estar aquí en tan poco tiempo, pero también fue algo muy duro y no quiero estar pensando en cosas por cada paso que de, la verdad espero y me entiendas, no fue fácil lo que me tocó pasar.
— Te entiendo, te entiendo perfectamente. Dijo tomando su mano en modo de apoyo.
La puerta se abrió y Yasemin se sorprendió.
— Perdón, no sabía que había visita.
Sonash se puso de pie de inmediato.