El ambiente se sentía algo tenso, pero el señor Lorenzo no notaba el juego de miradas que había entre los presentes, el solo se dedicó a elogiar a Yasemin alardeando de su belleza heredada por su madre ya que la difunta era una gran amiga suya al igual que su padre.
Por parte de Yasemin no desaprovechaba para ver a Narel directamente, estaba siendo algo evidente.
Miró un mensaje de texto en su móvil donde su hermano le pedía que saliera rápido de esa casa.
Al escuchar que la invitaron a cenar se negó.
— La verdad solo vine para hablar con la señorita Sonash, no vine a cenar ya que tengo una cena con un socio.
Sonash se puso de pie.
— Acompañame a la oficina de papá, ahí hablaremos a gusto.
Yasemin asintió y se puso de pie para seguirla...
— Toma asiento. Le dijo Sonash, Yasemin se dirigió a la silla — Estos son las personas que quieren negociar. Dijo deslizándo una carpeta — Todo lo que quieras saber está ahí.
— Entiendo, muchas gracias Sonash
Yasemin se puso de pie para retirarse.
— Es mi marido, y en cualquier momento se casará conmigo. Le dijo Sonash
Yasemin se detuvo, cerró los ojos y sonrió, se giro para verle y responderle.
— Me alegra saberlo. Dios dos pasos y la miró a los ojos — Espero ser invitada a la boda
— Eso será lo más probable. Respondió mirándola de la misma manera.
Yasemin pareció disfrutar de esa conversación su rostro lo reflejaba.
— Eso espero pequeña princesa. Endureció su rostro al final
— Que tenga usted buena noche. Dijo sonriendo.
Yasemin se dio vuelta y se dirigió hacia la puerta.
— Maldita estúpida, voy a borrarte esa sonrisa del rostro, peor aún, voy disfrutar a tu hombre. Murmuró
El señor Lorenzo al verla se puso de pie.
— Fue un placer tenerte aquí. Le dijo
Ella se acercó a ellos y se despedía de cada uno, el último fue Narel, Sonash se planto a su lado pero aun así Yasemin lo sintió como un desafío y lo besó en la mejilla dejando a Narel confundido.
— Un placer conocerlo. Dijo Yasemin con una sonrisa pícara mirando a Sonash.
— ¡Pero y está que se trae!. Gruño Roshan intentando intervenir.
Karim la detuvo agarrando con fuerza su mano derecha.
— Por favor, detente. No te metas.
Roshan lo miro y trago en seco.
— Carajo como me pica la mano. Bufó
Karim la miró y ella suspiró y boto.
Lorenzo la acompaño hasta la puerta y se despedia de ella.
— ¿Tú viste eso niña, tú te diste cuenta lo zorra que es?. Gruño Roshan
— Shhh, baja la voz, hablaremos horita.
Narel y Karim murmuraban entre ellos.
— Esa mujer no disimuló ni un poco, fue evidente su interés por tí. Le dijo Karim
— Espero y Sonash no lo halla notado.
Karim sonrió burlón
— ¡Padre mío!, solo espero que no sea como Roshan, quería darle en la boca, es una salvaje, ¡Me encanta!.
Narel volteó los ojos en blanco, murmuró palabras en francés y Karim lo empujó.
— Son diferentes, mí chica es más sencilla. Dijo Narel
— La mía es una bestia, a veces me hago el sordo y el ciego.
— ¿Te gusta la mala vida?, ¡Que bien!.
Ambos sonrieron y las dos chicas al verlos ellos se quedaron serios.
— ¡Mucha risita!, ¡Quiero saber el chiste!. Gruñó Sonash mirando con molestia a Narel
— ¡Uysh!, ¡Se puso feo!. Dijo Karim con burla
— ¡La mesa ya está servida!. Anuncio una de las chicas del servicio.
Caminaron juntos y cenaron a gusto...
Narel miraba a Sonash mientras ella se desnudaba.
— Me estás tentando. Ella lo ignoró – ¡Ey!, ¿Y que pasa?
— ¿Creés que no me fijé cómo te veía esa mujer?, ni siquiera lo disimuló, fue evidente.
— ¡Que más da!, que vea lo que quiera, es una loca.
— Pues al parecer me tocará dar guerra con locas porque Silvana es otra que no disimula ni un poquito.
Narel respiro profundo, dio pasos a la cama quitó dos almohadas y acomodo la cobija.
— Descansa, mañana es un día largo. Dijo apagando la lámpara.
Sonash se quedó perpleja, no le dijo nada y termino de colocarse su pijama...
A la mañana siguiente Narel madrugo mucho más que de costumbre, se vistió deportivo y salió hacer un poco de ejercicio.
Mientras corría noto que había olvidado su auricular, no le prestó atención y siguió con su corrido...
Se detuvo en un parque para tomar aire, después de las palabras que tuvo con Sonash no se sintió cómodo.
Para su sorpresa Emir venía acompañado de su hermana y está al verlo se emocionó.
— ¡Pero mira esa belleza mañanera!. Exclamó
Emir resopló
— Mantente al márgen. Advirtió
— Eso sería lo último que yo haría, ¡Hola señor Narel!. Buenos días.
Narel la miró extrañado, escucho bajo por lo de su problema auditivo. Aún así le respondió seco.
— Buenos días, Emir, ¿Cómo le va?.
Emir estrecho su mano
— Buenos días Narel, bien, ¿Cómo le va?
— Bien. Respondió esquivo — Tengo que irme, que tengan buen día.
Yasemin lo agarro del brazo, Emir abrió los ojos sorprendido y Narel la miró con sorpresa.
— ¿Narel?, se que eres contador, estamos teniendo problemas con el inventario, ¿Podrías ayudarnos?
Narel miró a Emir y el no tuvo más opción que apoyar las palabras de su hermana, asintió asegurando de qué era ciertas sus palabras.
— Cuadra con tu hermano para ayudarles en lo que necesitan, ¿No tienen contador?.
Emir iba a responder pero Yasemin se apresuró en hablar.
— Renunció hace 3 días.
Emir la miró y disimulo su molestia.
— Contratar al una persona de confiar no es fácil.
— Entiendo, entonces llámame y te ayudo en lo que necesitas.
Emir asintió y Narel se alejo de ellos volviendo a casa.
— ¿Que creés que haces?, ¿Que pretendes?
Yasemin lo miro, colocó su mano en su hombro
— Si no estás a mi lado estás en mi contra
— ¡Estoy en tu contra Yasemin!
— Somos iguales, ¡O creés que eso que le hiciste a la princesa no fue nada!, si se entera te odiara por el resto de su vida