La sensación de que algo no iba a estar bien sacudía el pecho de Sonash, se encontraba perdida mirando por la ventana de su habitación. Cerro los ojos y exhaló.
Narel abrió la puerta de la habitación y ella no se percató de su presencia, él la observo por largos segundos.
Colocó las cosas que ocupaban sus manos y las coloco en el tocador.
Se quitó el saco y aflojó el nudo de su corbata sin dejar de observarla, supo que algo pasaba. Dio pasos hacia ella y la rodeo con sus manos alrededor de su cintura, beso su cuello y ella papardeo, sonrió levemente.
— ¿Cómo te fue?. Preguntó
— Bien. Dudo en decirle sobre la ayuda que le está dando a Emir, aún así confesó — Emir me llamó.
Ella se giro y lo miro con extrañes
— ¿Para qué?
— No es nada malo, no te preocupes, necesita ayuda, se quedó sin contador y su padre está por llegar al país.
Ella asintió
— Entiendo. Frunció los labios sabiendo que ahí estaba la mujer que empezaba a ser su dolor de cabeza.
Narel captó su mirada de preocupación
— No te preocupes, estoy trabajando con una empleada de ellos, ni siquiera me eh visto con esa mujer.
Ella lo miró fijamente, sus ojos mostraron un brillo especial y él lo notó.
Narel sintió la necesidad de expresar su amor.
— Sin importar que pase más adelante, no olvides que te amo, te amo tanto Sonash que tengo miedo de perder y perderte.
Ella trago en seco sabiendo que algo pasaría, dos lágrimas bajaron por sus mejillas y él las limpio con su pulgar.
Sonash colocó sus manos en su cuello y se acercó a su boca regalándole un beso lleno de amor y pasión.
— Te amo Narel, y juro que tengo miedo.
Narel sintió un puñal en su pecho, apoyo su frente en la de ella, beso la punta de su nariz, se miraron fijamente.
Sonash tomó la iniciativa y le desabrochó la camisa, el fervor con el que se entregaban parecía más una despedida de parte de él, sus caricias fueron más delicadas, sus besos fueron suaves y llenos de pasión, sus embestidas eran suaves e impactantes. Entrezalaban sus manos y la delicadeza se veía en él.
En ese momento solo tenía algo en su cabeza. A ella...
Ella reposaba en su pecho y acariciaba su abdomen.
Narel tenía la vista perdida, sus pensamientos se quedaron en unas palabras que resonaban una y otra vez.
"No amaras a la madre, pero amas a tu hijo, ignoras la vida de la madre, pero estarás presente en la vida de tu hijo. Vivan juntos o no, el deber ser es estar para los hijos"
— ¿Te sentirás mal si voy al departamento a trabajar?, no quiero incomodar a tu padre en su oficina.
Ella suspiró
— Está bien, ¿Quieres estar solo?
— Sí, quiero adelantar lo más que pueda, no quiero trasnocharte.
— Las llaves están en mi abrigo rojo, no te la pases toda la noche despierto.
Narel beso su frente y se levantó.
Ella lo observaba...
Narel salió del baño jugando con la llaves, ambos se miraron y el se acercó a ella.
Beso sus labios.
— Descansa, voy a estar bien.
Ella asintió en respuesta, él tomó todas las cosas y salió de la habitación.
Sonash al ver esa puerta ser cerrada exhaló y no pudo contener las lágrimas.
Su llanto fue doloroso y no entendía porque se sentía así...
Yasemin se miraba cara a cara con su invitado.
— ¿Estás acostumbrada hacer esto?
Ella sonrió y negó
— ¿Que creés que estoy haciendo?
Él sonrió deslocado.
— Debería de decirlo usted.
Ella sonrió
— Dejemos las formalidades en segundo plano mi querido Jhon
Él se puso de pie, mientras ella se cruzo de piernas y sonrió al verlo en alerta.
— Tranquilo, no mataras, trabajaras para mí, vendras cuando yo te llame a la hora que yo quiera ¿Tienes novia?. Preguntó llevándose la copa a la boca.
— Al parecer eso tampoco le estorbaria.
— Tienes toda la razón, si la tienes no será un estorbo, porque con ella o sin ella, estarás para mí y ganarás más de lo que ganas en ese taller.
— ¿Acaso me pagará por sexo?
Ella rio burlona
— Y por otras cosas. Se puso de pie — ¿Te parezco fea?
Intimidado por semejante mujer, negó.
— En lo absoluto
Ella sonrió, dio pasos a él, estando cerca a su boca le dijo.
— Demuéstrame que eres una excelente opción. Lamió sus propios labios observando los de él
Colocó sus manos en su nuca y se acercó lentamente.
El hombre poso una mano en su delgada cintura y la otra en su nuca atrayéndola más a su rostro.
— Si es lo que desea, la complaceré.
Abrió la boca y succionó sus labios de forma fuerte y delicada al tiempo, ella sonrió al sentir esa pequeña opresión con fuerza y pasión.
— Eres lo que busco. Susurro aferrándose a ese atractivo hombre...
Narel se lanzó al sofá y resopló, no entendía que sentía y porque esa opresión en su pecho desde que esa niña había expresado lo que sentía.
Sintió culpa, porque a su mente llegaron esos recuerdos donde sus hijas tenían eventos y participaciones escolares y el nunca estuvo, siempre había un pro y un contra.
Cerro los ojos y los reclamos de su viuda se hicieron presentes.
Recordar su voz enojada diciéndole que lo único que le pedía era que se presentara y nunca llegaba le carcomía por dentro...
Era un recuerdo tras otro, era una queja tras otra, una súplica tras otra, un reclamo tras otro.
Abrió los ojos de golpe y la decisión ya la tenía.
Quería que esa niña se sintiera cómoda, que fuera feliz, hacer lo que no hizo con sus hijas fallecidas, darse la oportunidad de ser un padre, el padre que el deseo tener.
Se levantó del sofá y tomó las carpetas con las que trabajaría.
No tomo en cuenta la hora, se dedicó hacer el trabajo que aquel hombre necesitaba con afán...
Sonash profundamente dormida soñaba que estaba en una iglesia vestida de novia.
— ¿Acepta a Sonash River Russell como su legítimo esposa?. Fueron las palabras del padre...